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Debate de los Presupuestos El Gobierno escenifica una derrota de los PGE y los partidos se lanzan a un debate preelectoral

El Ejecutivo descarga el posible fracaso de las cuentas en la derecha y los independentistas, y Rivera apela directamente “para ir a votar a las urnas a los que no quieren trincheras de izquierda y derecha”.

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La portavoz de Unidos Podemos, Irene Montero, conversa con Sánchez durante el debate de los presupuestos / EFE

Más de siete horas de debate sobre los Presupuestos Generales del Estado no han servido para precisar de forma definitiva si las cuentas serán rechazadas en el Congreso o no, aunque su rechazo está más cerca que su admisión a trámite . Sí que han sido útiles, en cambio, para atisbar un preludio de la batalla electoral a la que los partidos están abocados si el Gobierno, como ha deslizado estos días, adelanta las elecciones en caso de que fracase el proyecto presupuestario.

La intervención de la ministra de Hacienda, que inauguró quizá uno de los debates presupuestarios más atípicos de los últimos años, sonó al balance de un gobierno que por momentos parecía estar despidiéndose. “En estos ocho meses hemos hecho más por la justicia social y por la redistribución de la economía que en los siete años previos”, aseguró María Jesús Montero.

También en pasado, se congratuló por haber trabajado “mucho y bien” con Unidos Podemos para formalizar los Presupuestos. Pero tras el balance, la ministra pasó a repartir “responsabilidades” adelantadas ante el posible rechazo de las cuentas en la votación de las enmiendas a la totalidad que tendrá lugar este miércoles.

Montero acusó a los partidos de la derecha y a las formaciones independentistas de haber utilizado la negociación de los Presupuestos para “sacar votos” y les instó a “apartar la calculadora electoral”. La ministra se mostró muy dura con PP y Cs, dos partidos que a su juicio han “traspasado líneas rojas” y “se han convertido en una oposición dañina para este país”.

No bajó el tono la ministra a la hora de interpelar a ERC y PDeCAT. El Ejecutivo quiso marcar una posición clara y contundente tras la crisis desatada por la polémica figura del relator que marcó la agenda política de la pasada semana. “Tuvieron la ensoñación de que el Gobierno iba a aceptar lo inaceptable solo por su apoyo. Se equivocaron de medio a medio. En ningún orden del día está la autodeterminación para Catalunya”, manifestó Montero antes de acusar los partidos independentistas de intentar “chantajear” al Ejecutivo.

El Gobierno trató de situarse en una posición “intermedia” entre la derecha y los independentistas y apeló a la “España moderada, cabal y progresista que quiere construir su futuro y no quiere regresar al pasado”. El discurso de la ministra, que para su principal socio en Parlamento, Unidos Podemos, significó “rendirse” en la negociación presupuestaria, contagió a varios grupos, que se lanzaron a una suerte de debate preelectoral.

Uno de los casos más claros fue el de Albert Rivera. El presidente de Ciudadanos apeló directamente al voto de “aquellas personas que no quieren construir trincheras en la izquierda o en la derecha” y dedicó buena parte de su intervención para censurar al bipartidismo y erigirse como la alternativa en unas elecciones.

"No hay que derrotar al sanchismo, sino al bipartidismo"

Aunque insistió en censurar la gestión de Pedro Sánchez en Catalunya y en criticar el contenido del proyecto presupuestario, el líder de Cs llegó a plantear que en unos comicios “no se trata de derrotar al sanchismo, sino de derrotar al bipartidismo para que no puedan seguir pasteleando”. En esta línea, Rivera acusó a PP y PSOE de teatralizar un conflicto para luego “repartirse la justicia”, en referencia al pacto frustrado entre ambas formaciones para renovar la cúpula del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

El líder de Ciudadanos se afanó por desmarcarse de Pablo Casado y de la gestión del gobierno de Mariano Rajoy: “Rajoy me dijo a la cara que había pactado con el PSOE levantar el 155. Ustedes dicen en la oposición que hay que prohibir los indultos, pero en el gobierno nunca han tocado una coma. El bipartidismo no es parte de la solución, es parte del problema. PSOE y PP han hecho concesiones permanentes al nacionalismo. Es momento de ir a las urnas”, declaró.

Incluso advirtió a Pedro Sánchez de la fuga de votos que, a su juicio, se puede producir del PSOE a Ciudadanos en las próximas elecciones, dado el precedente andaluz: “95.000 votantes socialistas se han ido a Cs en Andalucía”, recordó.

La mayoría de los grupos auguraban al final del Pleno que el rechazo a los PGE estaba más cerca que la posibilidad de que pudieran seguir con su tramitación, pero tanto ERC como el PDeCAT dejaron la puerta abierta a la negociación con el Gobierno, siempre que no se bloquease la autodeterminación para Catalunya en el diálogo. El Ejecutivo negó rotundamente esta posibilidad en numerosas ocasiones durante el debate.

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