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Indultos Los indultos inician un nuevo tiempo para afrontar el conflicto político entre Catalunya y el Estado

El próximo encuentro entre Aragonès y Sánchez en la Moncloa y la reactivación de la mesa de diálogo, con la Declaración de Pedralbes de fondo, centrarán los próximos pasos de la gestión del conflicto entre Madrid y Barcelona.

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, acompañado por el presidente de la Generalitat, Pere Aragones, presenta su último libro 'Contra l'adversitat' este sábado en el Parc Central del Poblenou de Barcelona.
El presidente de ERC, Oriol Junqueras, acompañado por el presidente de la Generalitat, Pere Aragones, presenta su último libro 'Contra l'adversitat' el pasado sábado. Alejandro García / EFE

Los indultos abren un nuevo tiempo político por lo que atañe al conflicto entre Catalunya y el Estado español. Eso parece una realidad evidente. Otra cosa es saber si este nuevo escenario dará paso a una vía de resolución o se quedará en un fútil intento de rebajar la tensión. Pero, en cualquier caso, cabe preguntarse qué es lo que viene después de los indultos.

Los primeros pasos se darán de inmediato con la próxima visita del president de la Generalitat, Pere Aragonès, al Palacio de la Moncloa. Con ella se dará por inaugurada la nueva etapa de relaciones entre los dos Ejecutivos. Pero, según fuentes de ERC, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tendrá que escuchar dos demandas básicas de Aragonès que van mucho más allá de los indultos: la primera es la necesidad de una solución global a todo aquel que esté afectado por la persecución judicial contra el independentismo (cerca de 3.000 personas están sometidas a algún tipo de proceso judicial que van desde cuantiosas multas a petición de cárcel), empezando por los exiliados con el expresident Carles Puigdemont y la secretaria general de los republicanos, Marta Rovira, a la cabeza. Una solución que el independentismo solo ve posible a través de una ley de amnistía. Opción que el PSOE (no así Unidas Podemos) rechaza prefiriendo transitar por modificaciones legales como la del delito de sedición en el Código Penal, pero siempre manteniendo abierta la vía judicial.

La segunda demanda de Aragonès a Sánchez será la reactivación de la mesa de diálogo (o de negociación, según qué parte la defina), entre el Govern y el Ejecutivo español. Una maniobra en que los dos mandatarios están plenamente de acuerdo. No así en los planteamientos. Aragonès propondrá que la solución surgida de esa mesa tiene que tener como eje central el derecho a decidir de los catalanes sobre su futuro político, es decir el derecho a la autodeterminación. Sánchez se reafirmará en las vías constitucionales y su Agenda para el Reencuentro que tiene mucho más que ver con la negociación de cuestiones gubernamentales y de gestión que con el fondo político del conflicto.

Dos visiones muy diferentes a las que será difícil que ninguno renuncie. Lo cual no quiere decir que no haya importantísimos temas crematísticos que también entrarán en juego: principalmente, la gestión de los fondos europeos, donde el Govern no quiere ser una simple gestoría. Y, luego, los Presupuestos Generales del Estado o los de la propia Generalitat para el 2022.

La intención de Aragonès es ir paso a paso y no dar nada por descartado por difícil que parezca. Lo primero será ratificar el reconocimiento de "la existencia de un conflicto sobre el futuro de Catalunya". O lo que es lo mismo, el traslado de los postulados de la Declaración de Pedralbes a la actual mesa de diálogo. Aragonès no tiene intención de reactivar discusiones como la del relator que dinamitó aquella experiencia. La desconfianza entre las dos partes es aún mucho más elevada de lo que parece, pero no se quiere hacer tambalear la mesa a la primera de cambio.

La mesa de diálogo se reactivará sobre las bases de la Declaración de Pedralbres

Desde la presidencia de la Generalitat prefieren, antes de exigir garantías, intentar construir una propuesta válida. De Pedralbes sí se recuperará la "apuesta por un diálogo efectivo que vehicule una propuesta política que cuente con un amplio apoyo de la sociedad catalana". Pero desde el Govern se pondrá el énfasis en que "la amnistía y la necesidad de que los catalanes puedan decidir de alguna forma su futuro democráticamente son las propuestas con más aceptación en la sociedad catalana, de entre el 70 y el 80%", aseguran desde la dirección de Esquerra.

Finalmente, sobre el debate de la "seguridad jurídica" y el marco legal, la parte catalana de la mesa de diálogo puede aceptar esa premisa "siempre que el Gobierno español esté dispuesto a impulsar las modificaciones legales que permitan la solución democrática del conflicto". Empezando por la ley de amnistía. Los indultos son ya una realidad que supone la liberación de los nueve dirigentes independentistas encarcelados.

No es el final de nada, sino el inicio de un nuevo camino, aunque transite por viejos lares conocidos como el de Pedralbes. Que se sepa aprovechar o se reincida en los mismos errores del pasado será cuestión de tiempo y de voluntades políticas. Pero tener claro lo que suponen realmente los indultos, ni más ni menos, es condición necesaria para acercarse al éxito de un acuerdo de solución política. Si es que eso es posible.

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