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Debate de investidura La investidura inaugura la XIV legislatura: los desafíos del Gobierno de coalición

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tendrán que hacer frente a una legislatura con una oposición más dura que nunca, desafíos territoriales, económicos y parlamentarios, y con el primer Gobierno de coalición de la historia reciente.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, tras sacar adelante la investidura, este martes en el Congreso / EFE

Pedro Sánchez ya tiene la confianza del Congreso para ser nombrado presidente del Gobierno, pero los obstáculos del nuevo Ejecutivo solo acaban de comenzar. El debate de investidura ha sido el primer capítulo de una legislatura que se antoja plagada de obstáculos y que constituirá un auténtico desafío para la coalición PSOE-Unidas Podemos.

Que el camino hacia la investidura del líder socialista haya durado casi nueve meses es una primera prueba de que el ciclo político que se ha iniciado a partir de este martes no será fácil. Uno de los principales objetivos de la coalición será demostrar que se puede lograr una cierta estabilidad a la hora de legislar y de aplicar medidas.

La XIV legislatura se caracterizará, entre otras cuestiones, por disponer de uno de los parlamentos más hiperfragmentados de la historia reciente y por tener una de las oposiciones más duras de los últimos años. Estos son los principales desafíos del Gobierno de coalición progresista.

Catalunya y el dilema territorial

Uno de los principales retos del Gobierno de Sánchez es la resolución del conflicto político en Catalunya. El líder socialista ha gestionado los apoyos de su investidura en base a una negociación que resuelva, mediante el diálogo, este problema territorial.

Con parte del anterior Govern de la Generalitat en prisión, los partidos independentistas han centrado sus estrategias en la petición de una amnistía sobre la que, al menos de momento, Sánchez no se ha posicionado. El líder socialista ha avanzado que esta será una legislatura de diálogo y, de hecho, el principal compromiso que permitió la abstención de ERC es la creación de una mesa de diálogo entre el Govern y el Gobierno socialista.

La formación catalana pidió que la primera reunión de este foro tuviera lugar 15 días después de la formación de Gobierno, es decir, en la semana del 27 de enero. En esta negociación no habrá vetos, y Sánchez encontrará una de sus primeras pruebas de la legislatura.

Sin embargo, el dilema territorial no acaba en Catalunya. Durante las negociaciones de investidura otras formaciones han constatado los principales problemas de otros territorios. Mientras comunidades como Euskadi o Galicia también muestran tensiones culturales y la voluntad nacional de algunos partidos, otras han puesto sobre la mesa problemas como el de la denominada España vaciada.

El recién investido presidente anunció su intención de recuperar la convocatoria de una conferencia de presidentes autonómicos anual que se celebrará en el Senado. En este foro se tratarán los problemas territoriales y las relaciones de las comunidades con el Gobierno central en todas las materias (política, financiera, de gestión de competencias...).

El primer Gobierno de coalición de la historia reciente

Las reticencias del propio Sánchez a conformar un Gobierno de coalición han resultado uno de los grandes obstáculos para sacar adelante la investidura. El líder socialista apostó en primera instancia por un Ejecutivo en solitario del PSOE, pero el rechazo de Unidas Podemos a esta opción y la insistencia de los socialistas condujeron a una repetición electoral.

Ahora, tanto Iglesias como Sánchez deberán validar una dinámica de trabajo que demuestre la utilidad del Gobierno de coalición, una fórmula interiorizada en otros países de Europa pero que en España es inédita en la historia reciente.

El secretario general del PSOE manifestó en la pasada legislatura que no quería conformar un gobierno de coalición por el "temor" de que se constituyeran, de facto, "dos gobiernos en uno". Con estas cautelas, Sánchez trató de evitar una suerte de "bicefalia" en el Ejecutivo, por lo que la coalición deberá gestionar el reparto de poder y representación durante la nueva legislatura.

Presupuestos y política económica

Si la investidura construye, el Presupuesto apuntala. Las cuentas del nuevo Gobierno constituirán de facto la primera prueba de fuego del ciclo político que se ha inaugurado este martes. El PSOE y Unidas Podemos han suscrito un acuerdo que recoge importantes reformas fiscales y económicas, pero ambas formaciones precisan del apoyo de otros grupos parlamentarios en el Congreso.

Entre las principales cuestiones del Presupuesto están las pensiones (limitadas por ley a una actualización anual del 0,25% por parte del PP), la subida salarial a 1.000 euros para 2020 (1.200 en 2024) o la aprobación de un ingreso mínimo vital. Sánchez e Iglesias deberán convencer a algunas de las formaciones que han dado su apoyo en la investidura, pero que se muestran más reticentes en cuestiones económicas, como el PNV.

El Grupo Vasco ya ha advertido de que su pretensión no es la de derogar la reforma laboral, una medida que aparece reflejada en el acuerdo entre el PSOE y Unidas Podemos. Antes del proyecto presupuestario, el Parlamento deberá aprobar un techo de gasto, que marcará los límites de las políticas económicas, una cifra que deber ser validada en el Senado.

Tras las elecciones del 10 de noviembre, el PSOE no cuenta con mayoría absoluta en la Cámara Alta, que está tan fragmentada como el Congreso, por lo que deberá alcanzar un pacto múltiple con diversos grupos en el Senado.

Una oposición radicalizada

El debate de investidura ha constatado que la oposición al Gobierno de coalición no piensa conceder ni los traidicionales '100 días de rigor' al nuevo ejecutivo. El PP, Vox y Ciudadanos han cargado duramente contra Sánchez e Iglesias, llegando a tildar al líder del Ejecutivo de "traidor" o, incluso, manifestando que su mayoría "se apoya en ETA".

Pablo Iglesias le pidió al líder socialista "firmeza democrática" y "buen tono" frente a estos ataques, que, al menos de momento, no tienen pinta de ceder después de la investidura. Aunque hace unos meses el líder socialista tendió la mano a Pablo Casado para alcanzar grandes pactos de Estado, el debate ha constatado que el líder del PP está lejos de cualquier posicionamiento del PSOE.

Sostener la mayoría parlamentaria de la investidura

La mayoría parlamentaria de la investidura no es, al menos de momento, una mayoría para legislatura. Son varias las formaciones que han votado a favor de Sánchez o que se han abstenido las que ya han avisado de esta situación.

Uno de los principales retos del nuevo Ejecutivo es sacar adelante sus medidas, de manera que puedan lograr una estabilidad parlamentaria que garantice la aprobación de las principales medidas de su programa. En la XII Legislatura, Sánchez aglutinó en torno al PSOE una mayoría en el Congreso a raíz de la moción de censura que sacó del Gobierno a Mariano Rajoy, pero la mayoría no se sostuvo y culminó con el fracaso de su proyecto presupuestario, lo que condujo a las elecciones del 28 de abril.

Está por ver si el Gobierno de coalición podrá reunir los suficientes apoyos para impulsar las medidas de calado recogidas en su programa.

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