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Catalunya JxCat y ERC negocian a contrarreloj un acuerdo sobre la respuesta a la inhabilitación de Torra

Los dos partidos independentistas del Govern mantienen conversaciones des de hace semanas para cerrar un acuerdo que delimite el escenario creado por la inhabilitación. El acuerdo es complejo pero se podría cerrar en las próximas horas. La CUP se desmarca y critica un pacto que consideran se aleja de la "respuesta de confrontación" que los anticapitalistas propugnan.

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, junto a su vicepresidente Pere Aragonés. - EFE
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, junto a su vicepresidente Pere Aragonés. - EFE

No hay que llamarse a engaño, JxCat y ERC se encaminan hacia una dura pugna electoral. Pero están intentando que la inhabilitación del president de la Generalitat, Quim Torra, no se convierta en el enésimo enfrentamiento entre los dos socios independentistas del Govern. Con lo cual podemos estar cerca de una tregua, táctica pero tregua al fin y al cabo. El acuerdo, de producirse, detallaría la actuación de los dos partidos del Executiu frente a la inhabilitación y se firmará, si finalmente hay entente, en las próximas horas. Eso sí, semanas de reuniones telemáticas no han dado aún frutos concretos y ahora las negociaciones se intensifican a contrarreloj. La negociación la mantienen Marta Vilalta, Josep Maria Jové y Sergi Sabrià por parte de ERC y Josep Rius, Elsa Artadi y Albert Batet por parte del partido de Puigdemont.

Fuentes de las dos delegaciones se mostraban optimistas esta mañana al respecto de cerrar el posible pacto pero también eran cautelosas a causa de las desconfianzas existentes entre los dos partidos. Esas mismas fuentes preferían no dar nada por cerrado de momento y continuar trabajando "intensamente" pero alertaban que a pesar de reconocer que el acuerdo estaba cercano la negociación se podía romper en cualquier momento. Quien desde el independentismo se ha mostrado ya muy crítica con el contenido de esta negociación es la CUP que considera que JxCat y ERC no preparan en ningún caso una "respuesta de confrontación". Igual de críticas han sido entidades como l’Assemblea Nacional de Catalunya, que ya ha convocado concentraciones de protesta para esta tarda juntamente con Òmnium delante de los principales ayuntamientos de Catalunya. Los CDR también preparan movilizaciones en la calle.

La tregua entre JxCat y ERC, de producirse el acuerdo, incluirá la formulación de la respuesta a la inhabilitación de Torra, la escenificación de su salida de Palau que se realizaría acompañado del Govern en pleno, así como su estatus posterior. También el papel del vicepresidente Aragonès durante el periodo interino, en un intento de neutralizar las fuertes suspicacias de JxCat sobre el hecho que el futuro candidato electoral de ERC disponga de las riendas del Govern durante meses. Aragonès tendría según el acuerdo unas funciones muy limitadas, en ningún caso de presidente en funciones, y compartiría la representación simbólica presidencial con la consellera de la Presidència, Meritxell Budó, de JxCat.

También se está hablando de las políticas que desarrollará el Govern en funciones durante la etapa de más de cuatro meses hasta las elecciones, pero quedaría fuera de las negociaciones la fecha exacta de las elecciones –no hay mucho margen pero el president del Parlament, Roger Torrent, tendrá el control del cronómetro- que Junts quiere dilatar en contra del criterio de ERC que busca evitar alargar el periodo interino. Tampoco se incluye en el acuerdo las actuaciones que puedan hacer JxCat i ERC en el Congreso, ni la negociación de los presupuestos generales o sobre la mesa de diálogo del conflicto político.

Para entender el porqué de esta tregua hay que tener en cuenta que las continuas puyas y emboscadas de Junts a ERC motivan las bases más radicalizadas del independentismo pero a la vez alejan al nuevo partido de Puigdemont de muchos independentistas cansados de la guerra fratricida.

"Tenemos posiciones firmes pero no podemos ser el partido del no a todo", dice un dirigente de Junts. Seguramente por eso la vicepresidenta de la formación Elsa Artadi manifestaba hoy mismo que hace falta llegar a un acuerdo: "Tenemos que bajar las espadas", aseguraba. Junts busca así un toque de moderación con una distensión en las hostilidades contra ERC mientras sigue negociando aún con el PDeCAT a instancias de Artur Mas para evitar la ruptura total del espacio postconvergente.

Por su parte en Esquerra reconocen que una cierta relajación de la contienda también les beneficia porque viven "con desasosiego" el continuo rifirrafe con los socios. "No permite explicar bien nuestro planteamiento", dicen des de la dirección de los republicanos: "Tenemos un plan para ganar la independencia –en referencia al libro de Oriol Junqueras y Marta Rovira Tornarem a vencer (I com ho farem)– y queremos difundirlo al máximo y no perder el tiempo con enfrentamientos estériles".

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