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Marruecos y España celebran una cumbre bilateral de guante blanco

Rajoy y Benkirán subrayan que "no hay marcha atrás" en la cooperación entre ambos países e ignoran las polémicas por el maltrato a inmigrantes en Melilla o el procesamiento de altos cargos marroquíes por genocidio en Sáhara.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (i), y su homólogo marroquí, Abdelilah Benkirán (d), llegan a la rueda de prensa conjunta.- EFE

A.P.V.

MADRID.- La XI cumbre hispano-marroquí ha logrado su objetivo si como tal se entiende mostrar la fortaleza de las relaciones "excelentes" y "privilegiadas" entre Madrid y Rabat, unas relaciones que, según el primer ministro de Marruecos, Abdelilah Benkirán, ya "no tienen marcha atrás".

Benkirán, que fue recibido en audiencia por el rey Felipe VI esta mañana en el Palacio de la Zarzuela y ha mantenido un encuentro con Mariano Rajoy posteriormente en La Moncloa, almuerzo incluido, ha relativizado cualquier tipo de polémica con Marruecos o entre Marruecos y España que pudiera empañar el clima reinante de aparente normalidad y amistad durante la rueda de prensa que él mismo y el presidente del Gobierno protagonizaron en La Moncloa cerca de las cinco de la tarde de este viernes.

Sobre Ceuta y Melilla, por ejemplo, Benkirán aseguró que era "un tema antiguo" y ya se trataría más adelante, porque las relaciones empiezan a construirse "por lo bueno, lo positivo" y lo demás "se irá tratando más adelante", como si la relación bilateal Marruecos-España se inaugurara en 2015. Rajoy, en su estilo, ha sido más tajante sobre este punto:

Rajoy, en su estilo, ha sido más tajante sobre este punto: "No hemos hablado de Ceuta y Melilla".

Tampoco -mucho menos- del Sahara Occidental, sostuvieron ambos mandatarios, cuando se les peguntó por el procesamiento por parte de la Audiencia Nacional de once altos cargos y militares de Marruecos por genocidio en el Sáhara, territorio ocupado por Marruecos desde que España lo abandonó en 1975. Ese tema lo habrán hablado los ministros de Justicia de ambos países (presentes en la sala de prensa de La Moncloa), sostuvo Benkirán, y lo resolverán "las autoridades competentes".

Rajoy ni mencionó la palabra "Sáhara", tampoco cuando el primer ministro de Marruecos se jactó de la defensa y protección de los "derechos humanos" que hace su país, ignorando los informes de organizaciones internacionales como Humans Right Watch alertando sobre todo lo contrario.

"No están sufriendo todos"

La inmigración también fue tratada en la cumbre bilateral como un asunto europeo, sin concreciones; sin menciones a la valla de Melilla, a las prohibidas devoluciones en caliente o a las denuncias por maltrato a los extranjeros que tratan de cruzar la frontera-valla por parte de algunos guardias civiles y/o policías marroquíes.

Benkirán, de hecho, trató de relativizar las denuncias: "Algunos problemas hay, pero ¿están sufriendo todos? No. Los señores ministros del Gobierno español escuchan los problemas y están todos dispuestos a reaccionar", garantizó en presencia del presidente y su equipo de Gobierno, que se levantó muy respetuoso cuando entraron en la sala Rajoy y Benkirán.

Rajoy ni mencionó la palabra "Sáhara", tampoco cuando el primer ministro de Marruecos se jactó de la defensa y protección de los "derechos humanos" que hace su país

Los dos jefes de Ejecutivo alabaron su mutua gestión y la "cooperación" entre España y Marruecos, particularmente, en la citada materia de inmigración y lucha contra el terrorismo yihadista, asuntos éstos que centraron la cumbre y las reuniones tanto de Rajoy y Benkirán como de sus ministros. El primer ministro del país vecino acudió, de hecho, con nueve de su Gabinete.

Mientras Rajoy destacó el papel de España en la relaciones de primer nivel que Marruecos tiene con la Unión Europea, Abdelilah Benkirán, subrayó las bondades de su país, del que cada vez se admiran más sus "logros públicamente", su estabilidad, seguridad y que tenga un "nivel democrático avanzado" con su "defensa de los derechos humanos".

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