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Mesa de Diálogo Social La reforma laboral llegará al Consejo de Ministros como muy tarde el 28 de diciembre

Trabajo no quiere acogerse a la prórroga que le ha dado la Comisión Europea. Los cambios sobre la primacía de los convenios colectivos y la ultraactividad están muy avanzados, y sólo persisten diferencias cada vez menores en las nuevas fórmulas de contratación. Sánchez tiene previsto comparecer el 29 de diciembre para hacer balance, y quiere presentar el acuerdo. 

Derogación y otras historias
La vicepresidenta segunda, Yolanda Diaz; y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un encuentro en La Moncloa. EFE

Aprobar una nueva reforma laboral se puede considerar como la joya de la Corona del Gobierno de coalición. Ha causado disputas entre PSOE y Unidas Podemos, peleas semánticas en torno a su "derogación" y un pulso interno que, en algunos momentos, han llevado a momentos muy críticos en el seno del Ejecutivo.

Pero el objetivo es y sigue siendo que haya una nueva reforma laboral antes de acabar el año, tal y como se comprometió con la Unión Europea, y ese compromiso se piensa cumplir, pese al plácet dado el pasado viernes por las instituciones comunitarias para prorrogar las negociaciones.

Según fuentes consultadas, el objetivo es que el nuevo texto llegue al Consejo de Ministros como muy tarde el próximo 28 de diciembre, y todavía se confía en que sea con acuerdo entre todas las partes: Gobierno, patronal y sindicatos.

Hasta esa fecha, se buscarán mil fórmulas para el acuerdo, pero la decisión está prácticamente tomada tanto por el Ministerio de Trabajo como por el propio presidente del Gobierno, de que hay que cumplir el plazo comprometido con la Unión Europea.

Desde el Ministerio de Trabajo no se quiere prorrogar más la negociación y volver a enzarzarse de nuevo en temas puntuales, cuando los objetivos fundamentales están fijados y prácticamente acordados, sobre todo, tras los avances que se dieron en la reunión del pasado viernes y la decisión de intensificar las negociaciones.

De hecho, en asuntos claves como la recuperación de la negociación colectiva, la primacía de los convenios sectoriales sobre las empresas o la ultraactividad (para evitar que cuando un convenio acabe decaigan las condiciones que ya había) el acuerdo está muy avanzado, a falta de concretar matices.

En cuanto a las nuevas fórmulas de contratación, que acaben con la temporalidad, también habría consenso en líneas generales. La propuesta de Trabajo es que los contratos temporales serán la excepción y tendrán que estar muy fundamentados. Además, habrá grandes penalizaciones a quienes abusen de dicha contratación temporal o hagan fraude de ley. La legislación sobre los fijos discontinuos en los sectores denominados estacionales también está encauzada.

Lo que ahora falta es la voluntad política de todos los agentes implicados. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, está dando muestras de que quiere sumarse al acuerdo siempre que salgan adelante algunas de sus propuestas. Y los sindicatos, aunque vigilan que por sumar a la patronal no se vaya a una reforma laboral light, siguen siendo los primeros interesados en un nuevo marco laboral.

Trabajo no va a modificar su fecha límite (31 de diciembre) pese a la manga ancha de Bruselas

El compromiso de Yolanda Díaz es el de tener lista la reforma laboral antes de que acabe el año y no se contempla, en ningún caso, prorrogar las negociaciones más allá del 2021.

El mejor ejemplo de ello es que pese a que desde Bruselas se han manifestado dispuestos a dejar más margen a la negociación para priorizar un acuerdo entre todas las partes, Trabajo no piensa modificar su fecha límite, y se traslada que, en cualquier caso y se sume quien se sume, habrá reforma laboral antes del 31 de diciembre.

De hecho, en Trabajo consideran que ha sido precisamente el calendario establecido el que ha ayudado al avance de las negociaciones; tener una fecha límite ha forzado a todas las partes a moverse en una negociación que ya ha sufrido numerosas interrupciones y retrasos (el más notable ha sido el parón obligado por la irrupción de la pandemia del coronavirus). En este sentido, la próxima semana puede ser clave para las negociaciones. Todas las partes han convenido en acelerar las negociaciones y se baraja la posibilidad de que, incluso, se pueda convocar la mesa de diálogo todos los días de la semana, de lunes a viernes.

Todo apunta a que el Consejo de Ministros alumbrará una nueva reforma laboral el 28 de diciembre e, incluso, pudiera ser antes. Por si acaso, la comparecencia del presidente del Gobierno para hacer balance está prevista para el 29 de diciembre, y es difícil pensar que pueda presentarse ante los ciudadanos sin la joya de la Corona.

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