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Dos meses después del 28-A: sin avances y con la repetición electoral sobre la mesa

Sánchez está decidido a ir a la investidura en julio y desde su entorno avisan que habrá elecciones en septiembre si no sale adelante. La derecha no está dispuesta a abstenerse y el resto de partidos tampoco asegura su apoyo ya que critican que los socialistas aún no se han puesto a negociar. En este punto también se encuentra Unidas Podemos que pide un gobierno conjunto para apoyar al presidente en funciones. 

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Pedro Sánchez celebra la victoria, puño en alto. ELISE GAZENGEL / CTXT

A día de hoy la investidura de Pedro Sánchez tiene menos posibilidades de salir adelante de lo que se podía esperar hace dos meses. Ferraz avisa que si no hay investidura en julio habrá elecciones en septiembre sin pasar por un segundo intento, mientras que Unidas Podemos no acaba de creerse este órdago. "Está en manos del PSOE. No tenemos nada que decir ahí pero no contemplamos ahora ese escenario", explican fuentes cercanas a Pablo Iglesias sobre la decisión de una repetición electoral. Con el resto de partidos la situación no es mejor. El resto de socios del PSOE de la pasada moción de censura — PNV, ERC, JxCAT y Compromís — tampoco aseguran sus votos para la investidura y la derecha no está dispuesta a abstenerse. 

El secretario general de Podemos es “optimista” respecto a la situación en septiembre porque no creen que los socialistas se jueguen el Gobierno y consideran que, una vez que esté claro que Albert Rivera no va a ceder y facilitar la investidura, Pedro Sánchez tendrá que volver a la negociación con el partido morado y llegar a un acuerdo sobre una coalición. Sin embargo, los socialistas advierten que no quieren ministros de Podemos. Ni ahora ni en septiembre. 

Así, justo dos meses después del 28-A, la situación se encuentra aún más estancada de lo que se podía esperar. Durante la campaña de las generales el presidente en funciones no descartó un gobierno de coalición. “No habría ningún problema. La extraordinaria noticia el próximo domingo sería que España continúa avanzando. Yo no tengo un sentido patrimonialista ni tampoco monopolístico del poder”, declaró en una entrevista en El País ante la posibilidad del gobierno conjunto. Ahora el PSOE se niega en rotundo a esta opción e intenta sacar adelante la investidura con la abstención de Ciudadanos, a pesar del ‘con Rivera no’ que reclamó su militancia tras conocer los resultados electorales.

Podemos cree que el PSOE busca la investidura fallida como estrategia de presión para ellos y para las derechas

Desde Unidas Podemos reconocen que la negociación se encuentran totalmente estancada y rota. De hecho, llegan a decir que es "inexistente". Asumen que el PSOE quiere ir a una investidura fallida como estrategia de presión para todos los partidos y crear el relato de que el resto de partidos no tienen responsabilidad de Estado al no facilitar la investidura. Los de Iglesias no comparten esta estrategia porque consideran que el presidente en funciones debe buscar los apoyos que necesita al ser el ganador de  las elecciones.

El partido morado niega que tengan una propuesta del PSOE sobre la mesa. Para ellos una negociación se empezaría en una mesa, con documentos oficiales y acordando un pacto programático. Después de acordar el “para qué” quieren negociar las competencias y, finalmente, los equipos de Gobierno a todos los niveles. Esto ni siquiera se ha comenzado a hacer en estos dos meses.

A pesar de la distancia, no aclaran el sentido de su voto si no llegan a un acuerdo con el PSOE. Podemos tiene que consultar a su militancia, por obligación estatutaria, cualquier acuerdo de gobierno al que se llegue. Pero, si Sánchez se presenta a la investidura sin una propuesta firme, no tienen esa obligación. La dirección del partido marcará el camino y tendrá que decidir si consultar a las bases sobre el sentido del voto. Hasta ahora se da por hecho que los dirigentes preguntarán a su militancia.

PNV, Compromís y ERC tampoco dan su 'sí' a Sánchez y esperan que el PSOE comience a negociar

La situación con el resto de partidos tampoco está clara. Los socialistas seguirán pidiendo hasta el final la abstención de PP y Ciudadanos y recuerdan que fue lo que ellos hicieron cuando facilitaron el Gobierno de Mariano Rajoy. Sin embargo, ni Pablo Casado ni Albert Rivera parecen dispuestos a ceder. 

El resto de partidos, minoritarios en el Congreso pero necesarios para facilitar una investidura, tampoco aclaran su voto a día de hoy. Joan Baldoví, portavoz de Compromís, ha advertido en varias ocasiones que si no hay negociación, no habrá investidura. Y, según sabe Público, hasta ahora no ha habido negociación.

En el mismo punto se encuentra PNV. Este miércoles Aitor Esteban advirtió que sus votos no están "asegurados". "Sólo tuve la reunión con Ábalos. No hemos tenido ninguna otra conversación ni reunión", explicó el portavoz de los nacionalistas vascos a los medios de comunicación.

El voto de ERC también está en el aire. El presidente del Parlament, Roger Torrent, afirmó este jueves en una entrevista en Onda Cero que los diputados de ERC en el Congreso no pondrán "ni cheques en blanco, ni líneas rojas" a la hora de negociar con el PSOE. Eso sí, avisan que su voto dependerá de si se encuentran al PSOE "del 155" o al "del diálogo". Mientras que los presos catalanes de JxCAT mandaron este jueves una carta a la dirección del partido defendiendo la abstención ante la investidura, pero el entorno de Puigdemont y Torra se sitúa en el 'no'.

Con todos los apoyos en el aire, Sánchez se arriesga a llegar a una investidura en la que no cuente con ningún partido a favor. Sólo los 123 votos del grupo socialista. No es la primera vez que el presidente socialista acude a una votación sin haber negociado. Ya ocurrió en la moción de censura y fue Iglesias el que convenció al resto de partidos, pero esta vez nadie dará un cheque en blanco ni apoyará a Sánchez sin una negociación previa.

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