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La mujer de Bárcenas, al juez: "No soy tonta, ni muchísimo menos"

Rosalía Iglesias afirmó en su declaración que Bárcenas tenía su "beneplácito" en asuntos económicos. "Si mañana me dice que firme un documento sin leerlo, lo voy a hacer"

ANDRÉS MUÑIZ

Rosalía Iglesias declaró al juez Pablo Ruz el pasado 27 de junio que en su familia la responsabilidad exclusiva de los asuntos económicos era de su marido, Luis Bárcenas. "No soy tonta, ni muchísimo menos", se vio forzada a aclarar tras la insistencia en manifestar su desconocimiento total de las multimillonarias cuentas suizas de su cónyuge, incluida la que se denomina como ella, "Rosalía", de la que también se desvinculó.

"Yo nunca he tenido una cuenta en Suiza. Todos los temas económicos nuestros los llevaba mi marido. Es una relación de muchísimos años y basada en una confianza total y absoluta. Tiene mi autorización, mi beneplácito, y por supuesto mi firma, porque tengo una confianza plena en él", afirmó Iglesias al juez en su comparecencia como imputada, el mismo día en que su marido fue enviado a la cárcel por el magistrado.

La esposa del extesorero del Partido Popular se cerró en banda a aceptar ninguna conexión con cuentas suizas, incluida la que las autoridades de aquel país vinculan con ella. Su marido, ante el juez, dijo que esa cuenta se llamaba "Rosalía" como seudónimo para diferenciarla de la otra que tenía abierta él en el mismo banco, el Lombard Odier, pero que ella ni sabía de su existencia ni de las tarjetas de crédito --una a su nombre-- que dependían de la cuenta. 

"Mi marido nunca me comento nada sobre cuentas en Suiza ni sobre tarjetas", destacó. Pese a ello, reconoció que acompañó a Bárcenas en "dos o tres ocasiones" a visitas a bancos suizos, aprovechando alguna escapada al país helvético para esquiar.

Pero la mujer pone en duda incluso que se tratara de bancos. "Le he acompañado, no a ningún banco, a unas oficinas, donde me presentaron a unas personas, y yo me quedaba en una salita a esperar que terminase". "¿Y no le pregunto a su marido el motivo de las visitas al banco?", le insistió el juez Ruz. "Si eso es un banco, no es un banco como en España, que entras y ves que es un banco. Yo he entrado en dos o tres ocasiones en un sitio que son unas oficinas", insistió Iglesias.

Tampoco sabe el motivo por el cual figuraba como apoderada de la cuenta suiza abierta por Bárcenas en 2001 en el Dresdner Bank de Ginebra, ni tampoco por qué una fotocopia de su pasaporte se incluye en la documentación de otra cuenta abierta en el mismo banco en 1994.

"Nosotros viajamos bastante. A mi marido desde que le conozco le ha gustado viajar, y ha tenido situación económica que se lo ha pemiitido, y ha organizado viajes, y tanto su pasaporte como el mio los tiene él, porque él se encarga de los viajes, de los billetes, de todo. Si ha tenido que hacer una fotocopia de mi pasaporte la ha podido hacer perfectamente", respondió Rosalía Iglesias a la batería de preguntas del juez sobre las cuentas suizas.

En cuanto a Francisco José Yáñez, su hijo Iván o el extesorero del PP Angel Sanchis Perales, Iglesias señala que son amigos de la familia, pero que no sabe nada de si han mantenido negocios con su marido.

Tras esta reiteración en desvincularse de cualquier decisión económica de la familia, Iglesias manifiesta al juez: "No sé si es difícil de entender. Vivo en una situación en la que creo que viven también muchísimas personas. No soy tonta ni muchísimo menos, pero en mi casa, en la familia que hemos formado, hay una distribución de papeles. Yo he conocido a mi marido en la misma situación y con un tipo de vida con sus negocios, con su puesto dentro del PP y haciendo un tipo de vida que no ha variado nunca. Tengo una confianza absoluta y total".

"Después de todo lo que he visto y oido en cuatro años (durante la instrucción del 'caso Gürtel'), no se ha desdibujado la imagen de mi marido ni un segundo. Si mañana mi marido me dice firmame aquí un documento, lo voy a hacer". "¿Sin leerlo?", le pregunta Ruz. "Pues sí", contesta Iglesias.

Con parecidos argumentos se desvinculó de la operación de la compraventa de cuadros que el juez Ruz considera una estafa procesal y una falsedad documental, al haberse falsificado un supuesto contrato para justificar un ingreso de 500.000 euros en efectivo en las cuentas de Iglesias.

La mujer de Bárcenas sí recordó ante el juez los cuadros que se vendieron: "dos tablas antiguas compradas por mi marido a una tia suya, con motivo religiosos: el niño Jesús en el templo y la circuncisión, que estaban estaban en nuestro cuarto, y dos cuadros de pintura antigua, dos bodegones".

Hace unos años su marido le dijo que iban a venderlos, pero ella, otra vez, no tuvo ninguna participación en la operación, y no recuerda haber firmado ningún documento al respecto, según su declaración al juez.