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PP + Cs El PP ya cuestiona la alianza con un Cs que busca hacerse más visible en sus pactos territoriales

"Cs está totalmente amortizado"; "la coalición no suma"; "no podemos ser su salvavidas", señalan en el PP respecto a una nueva alianza con Cs. Los de Arrimadas, por su parte, quieren dejar de ser 'los segundones' en los gobiernos autonómicos.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, el vicepresidente y portavoz, Ignacio Aguado, y la vicealcaldesa, Begoña Villacís. Fuente: Comunidad de Madrid
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la vicealcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, el vicepresidente y portavoz autonómico, Ignacio Aguado y el alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida. Fuente: Comunidad de Madrid

marta monforte

"Ciudadanos está totalmente amortizado". Así de tajante se muestra un alto cargo del PP en conversación con Público sobre su socio en cuatro gobiernos autonómicos y decenas de municipios, entre los que se incluye el Ayuntamiento de la capital. En el PP está cada vez más extendida la idea de que los naranjas no van a remontar el resultado que obtuvieron en las pasadas elecciones de noviembre —10 escaños— y que eso, sumado al movimiento estratégico que ha impulsado Inés Arrimadas —actual líder de la formación— a nivel nacional, hace que la alianza con ellos "no tenga ningún sentido".

"La coalición no suma", añade otra fuente popular, en alusión al primer experimento en Euskadi, donde ambas formaciones apenas consiguieron 6 diputados (4 para el PP y 2 para Cs) el pasado 12 de julio y se dejaron por el camino casi 70.000 votos respecto al 2016. Una alianza que benefició claramente a Cs —que entra por primera vez en el Parlamento vasco— a costa del PP, y así lo valoran las fuentes consultadas. "No podemos ser su salvavidas".

El escenario de Euskadi contrasta con el de Galicia, donde Alberto Nuñez Feijóo se negó a ir en coalición con Cs, ganó por mayoría absoluta, y los naranjas no obtuvieron ningún escaño, perdiendo casi 40.000 votos. Para el PP gallego el suyo es el "modelo a seguir" y añaden que "Cs está totamente desubicado". "No es un partido de fiar, lo hemos dicho siempre".

Después de que la pandemia del covid-19 golpeara a España, Cs se abrió a pactar con el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez, en un intento de "volver a la centralidad" del tablero y enmendando así el veto que el expresidente de Cs, Albert Rivera, impulsó hacia el PSOE. Este cambio de posiciones no fue bien recibido por la actual dirección popular, partidaria de tejer una alianza nacional con los naranjas para "refundar" la derecha. Sin embargo, la mayor parte de sus dirigentes —a excepción de la portavoz popular Cayetana Álvarez de Toledo— trató de evitar la crítica pública hacia sus socios.

No así el PP catalán. Como ya informó Público, los conservadores rechazan la  la alianza con Cs de cara a las futuras elecciones autonómicas y así se lo trasladó el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández, a Pablo Casado en el Comité Ejecutivo celebrado hace unas semanas y también en el almuerzo posterior. Los populares catalanes temen que el movimiento de Cs provoque que Vox "capitalice el voto derechista" al asociar a la coalición catalana con la posición de Cs a nivel nacional.  "Es dejárselo en bandeja", razonan.

Cs, el eterno 'segundón'

El pasado viernes 17 de julio y el sábado 18 por la mañana, la Ejecutiva de Ciudadanos se reunió presencialmente. Un cónclave del que no informaron a la prensa y que adelantó el diario El Confidencial, sin contenido orgánico. El objetivo del mismo, según ha podido saber este diario, fue valorar el estado de los gobiernos autonómicos y municipales compartidos con el PP. Los líderes territoriales realizaron una presentación y todos coincidieron en que su formación es la "menos visible" de la coalición. Los eternos 'segundones'.

La principal lectura que hicieron los naranjas es señalar al PP como el principal beneficiado del trabajo conjunto. Pese a que los allí presentes incidieron en que ese fue un riesgo que ya valoraron en sus inicios, al ostentar las vicepresidencias y las consejerías menos codiciadas, lamentaron no haber podido cambiar la tendencia una vez en el gobierno. Asimismo, coincidieron en que la débil situación del partido a nivel nacional ha contribuido a minar su imagen.

En la reunión se hizo un análisis por territorios. En el Ayuntamiento de Madrid, la vicealcaldesa Begoña Villacís destacó que lo que más ha trascendido es "la imagen de consenso" del acalde Almeida. Con respecto a la Comunidad de Madrid, el vicepresidente Ignacio Aguado censuró que el PP haya actuado "como si tuviera mayoría absoluta", llevando cuestiones al Consejo de gobierno sin consensuarlas previamente y acusando al entorno de la presidenta Isabel Díaz Ayuso de tratar de apartarle. También se habló de Andalucía, donde mejor funciona la relación con el PP, y de Murcia. No así de Castilla y Léon, debido a que Francisco Igea, contrincante de Arrimadas en las primarias, no fue invitado, lo que molestó mucho al vicepresidente autonómico.

Los dirigentes territoriales apremiaron a trazar una estrategia nacional para visibilizar mejor su papel en los Gobiernos y evitar, así, que el PP les continúe comiendo el terreno. No hay ninguna intención por parte de la dirección nacional en romper dichos pactos, pero sí de tratar de disputarle a los populares las medidas que no hubieran sido capaces de sacar de no ser por ellos.


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