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Pactos poselectorales El reparto de la Mesa del Congreso, clave para acabar con el bloqueo legislativo

La última legislatura se definió por el bloqueo, por parte de la Mesa del Congreso, de numerosas iniciativas parlamentarias que provocaron una sequía legislativa en la Cámara Baja. El nuevo reparto del órgano puede desatascar la actividad.

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Imagen de archivo de una reunión de la Mesa del Congreso, presidida por Ana Pastor. E.P.

El reparto de la Mesa del Congreso será la primera prueba de fuego en muchos sentidos de cara al futuro. Servirá como retrato de los partidos de cara a los pactos poselectorales de las autonómicas, será la antesala de los acuerdos de investidura en el Congreso o definirá el equilibrio de poder en la Cámara, al tratarse de un órgano crucial para la actividad legislativa, entre otras cuestiones.

Sin embargo, más allá de las interpretaciones y condicionantes que surjan de los acuerdos para la composición de la Mesa, los grupos también deberán tener en cuenta la necesidad de buscar una fórmula para resolver uno de los problemas más persistentes que marcó la anterior legislatura: el bloqueo legislativo. El reparto del órgano tras las elecciones generales de 2016 dio como resultado una mayoría por parte de PP y Ciudadanos, que llegaron a los oportunos acuerdos para hacerse con su control.

Durante la mayor parte de la legislatura el resto de grupos políticos de la Cámara se han quejado en numerosas ocasiones por el bloqueo por parte de la Mesa de las iniciativas parlamentarias que presentaban. Leyes, proposiciones de ley y mociones se quedaron en el limbo parlamentario como consecuencia de las sucesivas peticiones de ampliación de los plazos de enmiendas que acabaron por paralizar de facto las normas.

Los grupos llegaron a acusar a PP y Ciudadanos de sustituir el carácter "puramente técnico" que se supone que tiene el órgano (que se encarga, principalmente y en periodos ordinarios, de organizar los trabajos del Congreso), por la "utilización política" que dejó en la estacada proposiciones de ley que habían sido admitidas a trámite por el Pleno, es decir, que contaban con el consenso de la Cámara para su tramitación.

Esta situación se tornó tan decisiva que llegó a superar los muros de la Cámara Baja a través de un recurso de amparo que el PSOE presentó ante el Tribunal Constitucional para denunciar el "uso abusivo y fraudulento de ampliación de plazos de enmiendas" que a su juicio se estaba produciendo. Estos retrasos influyeron sobremanera en el fracaso de leyes como la de igualdad LGTBI, la de eutanasia o la reforma de la ley mordaza.

Los socialistas cifraron en 50 el total de leyes admitidas a trámite por el Pleno de la Cámara y paralizadas por la Mesa en el recurso que elevaron al TC. El 21 de mayo, jornada en que se constituirán oficialmente las Cortes y en la que se elegirá la composición de la Mesa del Congreso, los grupos tendrán en cuenta la necesidad de evitar un nuevo bloqueo legislativo que se salde con otra legislatura improductiva (en comparación con el resto de legislaturas).

Los partidos ya han empezado a negociar de cara a la composición de la Mesa, sobre todo el PSOE, ganador de las elecciones y la formación que tendrá más peso en el reparto del órgano. La portavoz del Grupo Socialista en la anterior legislatura, Adriana Lastra, ha mantenido conservaciones, al menos, con la portavoz de Unidos Podemos en la Cámara, Irene Montero, en la que se ha abordado esta cuestión.

La Mesa se constituye de nueve miembros: el presidente, cuatro vicepresidentes y cuatro secretarios, por lo que la mayoría se alcanza con cinco personas. En la anterior legislatura, el PP se reservó tres puestos (incluida la Presidencia), y el resto de grupos (PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos) otros dos. Los socialistas serán decisivos en esta ocasión para garantizar una mayoría de uno o de otro lado. Además del posible reparto que lleve a cabo con Unidas Podemos, los de Pedro Sánchez también podrían facilitar puestos para Ciudadanos (que logró 57 escaños el 28-A) o, incluso, podría introducir en el órgano representantes de grupos como el PNV o ERC.

Pacto de formaciones o pacto de bloques

Con sus 66 diputados el PP tiene garantizados al menos dos puestos dentro de la Mesa (sin contar con la Presidencia), aunque todo depende de los pactos entre formaciones y entre bloques políticos. según recoge el Reglamento de la Cámara Baja, la elección se realiza mediante proposición directa de los diputados y por mayoría; es decir, los diputados proponen y votan los nombres.

En el caso de la Presidencia, cada parlamentario escribe un nombre en una papeleta, resultando elegido el que obtenga el voto de la mayoría absoluta de los representantes de la Cámara. Si no hubiera una mayoría absoluta, se repetiría el proceso entre los dos nombres que hubieran tenido más apoyos en la primera votación, y resultará elegido el que obtenga más votos.

Con este sistema se garantiza que de la sesión constitutiva de las Cortes salga elegida una Mesa del Congreso. Esto es así porque las posibilidades de bloqueo son prácticamente inviables. Solo se daría una situación de bloqueo si en la segunda votación los candidatos que hayan pasado la primera vuelta logran un empate técnico a votos (algo muy poco probable). Incluso si esta remota situación se llegara a dar, el Reglamento establece que "se celebrarán sucesivas votaciones entre los candidatos igualados en votos hasta que el empate quede dirimido".

Tras la elección de la Presidencia, se escoge a los vicepresidentes y a los secretarios. Los cuatro vicepresidentes se eligen simultáneamente. Cada diputado escribe solo un nombre en la papeleta y resultan elegidos, por orden sucesivo, los cuatro que obtengan mayor número de votos. Los secretarios son designados de la misma manera.

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