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Televisión La financiación de Telemadrid, la última arma de Ayuso para controlar la televisión pública

La cadena obtuvo en enero el mejor dato de audiencia de los últimos diez años, pero el presidente del comité de empresa advierte de que se enfrenta a un período de "inestabilidad e incertidumbre" si no se aprueba el mecanismo legal que establece su financiación. Los trabajadores sospechan que Ayuso utiliza ese vacío legal "como elemento de presión".

Sede de Telemadrid, la cadena pública de televisión madrileña. EFE
Sede de Telemadrid. –ARCHIVO

El mes de enero de concluyó con una noticia inmejorable para Telemadrid: la televisión pública madrileña logró un 6,8% de share, el mejor el mejor dato de audiencia desde abril de 2011. Una primera alegría en un año 2021 que no ha empezado precisamente de la mejor manera para los trabajadores en su lucha soterrada por evitar en todo lo posible la injerencia del Gobierno madrileño presidido por Isabel Díaz Ayuso en la cadena autonómica.

Telemadrid lleva más de un mes sin el denominado contrato programa, el mecanismo legal por el cual se establece la financiación y el modelo informativo de toda la Radio Televisión Pública de Madrid (RTVM) –Telemadrid y Onda Madrid– de acuerdo con la ley aprobada en 2015 por la Asamblea de Madrid.

Caducado el pasado 31 de diciembre de 2020 una vez agotados sus tres años de duración, este mecanismo legal debería haber sido pactado entre la dirección de la RTVM y el Gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid antes del inicio de 2021, tal como establece la ley, pero de momento lo que hay es un notorio disenso. 

El Ejecutivo madrileño, a través de la Consejería de Hacienda dirigida por Javier Pérez Lasquetty, acusa a los gestores de la RTVM de no haber enviado la propuesta para los próximos tres años hasta el 11 de enero y les recrimina, además, haber incurrido en un déficit de algo más de cuatro millones de euros en las cuentas de 2019. Los gestores de la RTVM, por su parte, responden que las cuentas de 2019 se cerraron "en equilibrio presupuestario" y que ya han mandado su propuesta, por lo que no hay motivo para no cerrar un acuerdo para los próximos tres años lo antes posible.

Lo cierto es que sin el contrato-programa, la auténtica clave de bóveda, no hay presupuesto oficial (entre otras cosas porque tampoco se han aprobado los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Madrid) ni posibilidad de planificar nada con un mínimo de garantías, resume Luis Lombardo, presidente del comité de empresa de Telemadrid, lo que en su opinión "provoca un vacío legal y genera inestabilidad e incertidumbre" en la cadena. "Es un mecanismo completamente necesario e imprescindible para el funcionamiento de la casa", añade.

Lombardo asegura que sin el contrato-programa los trabajadores de Telemadrid corren el riesgo de "quedar al albur de según que tipo de decisiones, caprichos o voluntades", porque ahora es la Consejería de Hacienda la que debe autorizar los gastos. Lombardo, además, no espera que el contrato-programa se vaya a renovar "a corto plazo": sospecha que el Gobierno madrileño no tiene prisa ninguna por hacerlo y que en lugar de acelerar la negociación está utilizando el vacío legal "como elemento de presión".

Desde el Gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso recalcan que la falta del contrato programa no pone en peligro "la viabilidad de la empresa". La Consejería de Hacienda garantizó el pasado martes una inyección de financiación "mes a mes" para pagar las nóminas de todos los trabajadores.

Los trabajadores no se fían. "Nosotros tenemos que seguir funcionando. No podemos estar pendientes cada mes de que el Gobierno o quien sea pague nuestras nóminas", afirma Lombardo. Por eso los trabajadores celebraron la propuesta de Ciudadanos, que forma parte del Gobierno de Madrid, de modificar la ley que regula el funcionamiento de la televisión y la radio públicas para asegurar que la cadena continuase con su actividad sin el contrato programa y sin la necesidad de que la Consejería de Hacienda autorizase el gasto.

"Ciudadanos consideró que debía, como parte del Gobierno, articular una reforma de carácter rápido, técnica y sencillamente aclaratoria para que no hubiera problema en asegurar la parte económica y la estabilidad de los trabajadores, pero sin poner en riesgo los objetivos y las obligaciones del servicio público", aclara Lombardo.

Sin embargo, PP, Vox y PSOE tumbaron la propuesta en la Mesa de la Asamblea de Madrid. Sorprendió la postura del Grupo Socialista: "Votó en contra argumentando que no está a favor de los trámites de urgencia y que es partidario de abrir un proceso de debate", cuenta el presidente del comité de empresa de Telemadrid.

Una larga travesía del desierto

La renovación del contrato programa es un episodio más, el último por ahora, de la ofensiva del PP y de Isabel Díaz Ayuso por el control de Telemadrid. Desde que llegó a la presidencia, Ayuso ha insinuado en más de una ocasión que podría cerrar Telemadrid. Lombardo apunta que la presidenta madrileña "no suele trasladar un mensaje negativo, pero su círculo sí hace muchas referencias que no son aceptables al futuro de la empresa ". Un ejemplo claro de esta manera de proceder ocurrió en febrero de 2020, cuando la diputada del PP, Almudena Negro, amenazó al director de Telemadrid con forzar su dimisión si no era "leal".

Curiosamente, Ayuso fue una de las ponentes de la actual ley, aprobada en 2015, que regula el funcionamiento de Telemadrid y Onda Madrid. Lombardo aún recuerda una comparecencia en la Asamblea de Madrid de la entonces diputada autonómica reconociendo que la gestión de la televisión pública en la época de los Gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González había sido desastrosa.

Aquella época fue la más negra de la televisión pública madrileña: Telemadrid era un mal ejemplo de permanente manipulación informativa, siempre a favor del PP y de su Gobierno. Había incluso una "redacción paralela" que fiscalizaba y controlaba todo lo que afectara a los dirigentes del PP de Madrid.

Aquella época culminó con el famoso ERE de enero de 2013: en aras de la rentabilidad económica, 860 trabajadores fueron despedidos, dejando a la televisión y la radio públicas de Madrid al borde de la desaparición. Años después el Tribunal Supremo reconoció que aquel ERE había sido ilegal.

Ahora, tras una larga travesía del desierto, Telemadrid y Onda Madrid han recuperado prestigio y audiencia a base de un trabajo marcado por la honestidad y cierta independencia, aunque no siempre el resultado sea el esperado y haya alguna sonora excepción. "Con una gestión responsable de los limitados recursos públicos con los que contamos, con respeto a la ciudadanía y trabajando para todos, nos podemos convertir de nuevo en una referencia como lo fue Telemadrid en sus orígenes", sostiene el presidente del comité de empresa.

Y todo ello con un ajuste de medios y de costes más que notable, apunta Lombardo. "Ahora mismo somos unos 510 trabajadores. El año 2020 tuvimos un presupuesto de 77 millones de euros. Lo que quiero decir es que todo esto lo estamos logrando siendo la televisión pública más barata de España y una de las más baratas de Europa".

Por eso no sorprende la actitud hostil del PP hacia Telemadrid y Onda Madrid. Esa hostilidad ha sido respondida por los trabajadores, convencidos de que Telemadrid puede ser un referente de imparcialidad e independencia. "Pero se ve que alguien no quiere soltar el juguete", afirma a guisa de conclusión Lombardo.

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