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Tribunales La Fiscalía indaga si un alto cargo de Moreno compró obras de arte de manera irregular cuando dirigía el CAC-Málaga

El Secretario General de Cultura, Fernando Francés, afirma que no hay irregularidad alguna y que todas las compras se hicieron de acuerdo con los contratos

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Fernando Francés, en su etapa al frente del CAC. Wikipedia

La Fiscalía de Málaga ha abierto unas diligencias de investigación para saber si el hoy secretario general de Cultura de la Junta de Andalucía, Fernando Francés, cometió algún delito cuando compró obras de arte en su etapa al frente del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC-Málaga). El CAC es uno de los museos de referencia en España, uno de los más dinámicos (ha celebrado más de 190 exposiciones en los últimos diez años), y uno de los que contribuyó, después de su inauguración en el año 2003, a colocar a Málaga como una referencia en el panorama cultural del país. La oferta cultural de la ciudad es hoy importante: hay más de 30 museos, entre los que destacan el Museo Picasso, y sedes del Thyssen y del centro Pompidou, además del centro cultural y social de gestión ciudadana, la Invisible.

En un breve y escueto escrito, al que ha tenido acceso Público, de 18 de marzo pasado, el Fiscal-Jefe de Málaga, Juan Carlos López Caballero, informaba de que había abierto las diligencias “por si los hechos denunciados fuesen constitutivos de infracción penal”. Los hechos denunciados son la compra -en nombre del CAC- con fondos públicos de una obra con sobrecoste, pagándola dos veces, y sin factura, y, de otra, por la que el Ayuntamiento pagó a Francés, pero que en realidad, era una cesión de la artista.

La denuncia, presentada por la edil de Málaga Ahora, Ysabel Torralbo, arranca aludiendo a una auditoría sobre la gestión del CAC-Málaga en la etapa de Francés, elaborada por Interpraudi Auditores y Consultores, que fue encargada por el Ayuntamiento de Málaga en septiembre de 2017 y que, en términos generales, avaló la gestión del hoy secretario general de Cultura y su equipo.

Sin embargo, los auditores pusieron reparos al respecto de una de las obras adquiridas.

En la auditoría -cita la denuncia de Torralbo- se indica que “existe una obra (The Islander del autor Rinus Van de Velde) aportada para su contabilización en dos conceptos: una parte de su valor tasado como justificación de adquisiciones de obras de arte (12.989,42 euros), y otra parte como justificación del pago de canon (36.010,58 euros)”.

Esto, dice la denuncia, “en pocas palabras, significa que el valor tasado de esta obra, incorporada al catálogo del CAC, ha sido sufragado en su integridad mediante dinero público”. “Ahora bien -prosigue la denuncia- la auditoría señala que de dicha obra no se encuentra el correspondiente justificante de su adquisición por parte de la gestión del CAC, lo que normalmente se corresponde con una factura legalmente emitida”.

Francés, consultado por Público al respecto, a través del gabinete de prensa de la Consejería de Justicia, manifestó que la factura no es necesaria, según se recoge en el contrato de su “antigua empresa” -él y el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, aseguran que la vendió- con el Ayuntamiento de Málaga para la gestión del CAC. “Se lleva haciendo así desde 2003 sin que ningún interventor haya puesto nunca ninguna pega”, agregó Francés. Luego, añadió que, en su opinión, “no hay irregularidad alguna”.

Compras por producción

Francés gestionó el CAC no como un cargo designado, sino que lo hizo a través de una concesión a su empresa, Gestión Cultural y Comunicación SL. En efecto, en el contrato entre Francés y el Ayuntamiento, en la página 540, se recoge la posibilidad de adquirir obras de arte por el método clásico, por así decirlo, de compra con factura, pero también permite lo que se denomina “compras por producción”. Así, dice el contrato: “Además de la compra en galería que debe justificarse con factura, se deben contemplar las compras por producción (suma de facturas de producción pactadas con los artistas o galerías) y aquellas que procedan de acuerdos sobre exposiciones u otros o procedan de colecciones privadas. [El CAC] se compromete a lograr obras también por esos canales”.

Sin embargo, los denunciantes alegan que “si la compra por producción tiene su causa en la producción artística llevada a cabo con ocasión de la participación en una determinada actividad del CAC por la que se pacta con el artista una compensación económica (que lógicamente es sufragada con dinero público e imputada contablemente en su apartado correspondiente), esto quiere decir que el pago acordado en su conjunto con el artista incluye la propiedad de la obra de arte”.

“En otras palabras”, añade la denuncia, “que si ya se ha pagado con dinero público una actividad que incluye la elaboración de una obra de arte, la obra de arte en sí ya está pagada”. La denuncia remacha lo siguiente: “pagamos dos veces por la misma obra: la primera vez al objeto de sufragar la actividad, exposición o colaboración correspondiente con dicho artista de la que se derivaría [una] compra por producción. Y una segunda vez al valorarse dicha obra al precio de mercado y volver a imputarse como justificación de pago de canon y como justificación de adquisiciones de obras”.

Es decir, el fiscal tendrá que discernir si tienen razón los denunciantes y el CAC pagó dos veces por la misma obra.

La denuncia remata: “De confirmarse estas circunstancias, es decir, de confirmarse que la mencionada obra de arte se trata efectivamente de una compra por producción tal y como refiere el informe de auditoría, nos encontraríamos ante la comisión de graves delitos relacionados con la desviación del dinero público mediante presentación de facturas y justificantes duplicados para la misma adquisición”.

Los hechos denunciados no se circunscriben solo a la obra The Islander, sino que, según el escrito de Málaga Ahora, “similares irregularidades hemos observado con la obra Young Virgins de Danielle Van Zadelhoff, valorada en 14.000 euros. Consecuentemente, no es descartable en absoluto que este modo de proceder evidenciado en la adquisición de estas dos obras de arte, se haya también dado en otras, todavía no detectadas”.

En relación a esta obra, los denunciantes han presentado en la fiscalía un documento del ayuntamiento en el que se dice que se trata de “una fotografía cedida por la autora al Centro de Arte”, que “al no ser una compra por producción ni aportar factura de compra de la obra, no se puede aceptar como justificación de canon de 2017”. Así, según el escrito de Torralbo, el Ayuntamiento de Málaga “ya ha comprobado […] la existencia de una irregularidad”. “Se habría intentado justificar indebidamente como gasto algo que a la empresa [de Francés] no le costó nada. […] Se habría pretendido mediante engaño justificar un gasto inexistente para la obtención de un pago de dinero público”.

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