Entrevista a Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat, catedrático emérito de Ciencia Política"La UE es en estos momentos un actor geoestratégico irrelevante"
Toda una vida dedicado a enseñar las relaciones geopolíticas del orden mundial, ahora este experto asiste con asombro a la era Trump, en la que no valen las leyes internacionales.

Madrid--Actualizado a
Catedrático emérito de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona, doctor en Derecho y licenciado en Historia Contemporánea, Cesáreo Rodríguez-Aguilera de Prat, especializado en partidos políticos e integración europea, describe en esta entrevista los cimientos del nuevo orden internacional que está levantando el presidente estadounidense, Donald Trump.
¿Qué va a hacer Trump en Irán?
Desde hace mucho, EEUU e Israel le tienen ganas a Irán, pero es díficil prever qué tipo de acción prepara Trump a raíz de las movilizaciones populares y la respuesta agresiva del régimen. Sería una locura bombardear con una buena parte de la población movilizándose contra el régimen.
Parece una distopía, un mundo gobernado por un todopoderoso, extravagante, inmoral, ególatra y lunático mandatario.
En realidad, el mundo está dominado por tres dirigentes autocráticos, Trump, Putin y Xi Jinping. Y un mundo dominado por estos tres líderes es un mundo inquietantemente peligroso e irrazonable.
Trump tiene al mundo aterrorizado, ¿cómo puede evolucionar esta escalada a raíz del ataque a Venezuela?
Este segundo mandato de Trump está demostrando ser mucho más brutal y agresivo que el primero. Trump ha aprendido y ahora está desplegando con mucha más coherencia un programa imperial y reaccionario. Y su obsesión tiene por una doble proyección: por un lado, estratégica y política, y por otro, económica.
Trump actúa como un empresario incluso con tintes mafiosos. Y por tanto, su primer objetivo es hacer negocios en las condiciones más favorables para sus intereses. Y a continuación extender la influencia de los Estados Unidos.
¿Cómo se está configurando el nuevo orden mundial?
Está saltando por los aires todo el viejo orden posterior a la Segunda Guerra Mundial. Y lo más alucinante es esta amenaza que pesa sobre Groenlandia. Es que no me cabe en la cabeza. Es algo sencillamente asombroso, amenazas a un aliado con arrebatarle por las buenas o por las malas una parte de su territorio.
¿Estamos en un escenario prebélico?
No, no lo creo. A menudo se habla de la posibilidad de la Tercera Guerra Mundial. Lo veo muy improbable porque esta guerra, ¿entre quiénes se produciría? Rusia no está en condiciones. Su gran capacidad militar es la nuclear y desde el resto de puntos de vista no es rival. China no tiene el menor interés en una confrontación militar directa con los Estados Unidos. Por tanto, yo no veo riesgo de Tercera Guerra Mundial, al menos a medio plazo. Pero lo que acabamos de ver en Venezuela se va a repetir.
Recordemos que en los últimos años otros presidentes de EE.UU. han ordenado intervenciones militares en terceros países.
Exacto, en el pasado algunos gobiernos estadounidenses tampoco se han caracterizado por un respeto escrupuloso de la normativa internacional. Pensemos en la invasión de Irak, por ejemplo. O incluso la operación de Obama para cargarse a Bin Laden.
Pero, al menos, se intentaban guardar las formas. Recordemos que Bush le hizo hacer el paripé al general Colin Power para justificar que Sadam Husein tenía peligrosísimas armas de destrucción masiva. Ahora ya ni eso, ni siquiera se disimula.
El trumpismo encarna un estilo prepotente y narcisista inaudito; vamos a prácticas que creíamos que se habían superado. A partir de ahora yo voy a administrar la riqueza de Venezuela para que su petróleo beneficie a los Estados Unidos. Es que más descarado no puede ser. Se trata de un tipo de intervención más hábil que el que se produjo en Irak o en Afganistán, porque no hay botas sobre el terreno.
¿Qué tipo de intervención está dispuesto a asumir Trump?
El coste de las dos experiencias de Irak y Afganistán fue elevadísimo. Eso no se va a repetir. Creo que el proyecto de Trump es la imposición de protectorados; quiere hacerlo en Venezuela. Y esto después se puede extender a Colombia o en menor medida a México; el canal de Panamá también está en peligro.
En Canadá lo veo muy improbable. Creo que el riesgo mayor es el de Groenlandia. Si esto ocurre, dinamita por completo la OTAN.
¿Qué opciones tiene Groenlandia?
Sobre la mesa está comprarla u ocuparla militarmente; comprarla es imposible porque Dinamarca ha dicho que no está en venta. Ocuparla militarmente es facilísimo, porque además Estados Unidos ya tienen base allí. Esto es una operación que en 24 horas está hecha. Tiene otra fórmula EEUU, como es favorecer la secesión de Groenlandia. Además eso está previsto, porque los daneses reconocen que los groenlandeses tienen derecho a independizarse.
Estados Unidos podrían apoyar a los independentistas groenlandeses. Groenlandia es inviable como estado independiente, necesitaría la protección de alguien. Estados Unidos podría proponerles la fórmula de Puerto Rico, un estado libre asociado. La consecuencia más tremenda de todo esto es cargarse la OTAN. Si ocupa Groenlandia, no sé cuál va a ser la respuesta europea.
¿Cuál es el papel de la Unión Europea (EU) en este escenario?
La UE no puede amenazar a EEUU demasiado porque tiene una gran dependencia tecnológica. Europa, una vez más, paga el precio de no ser un Estado. En estos momentos, es un actor geoestratégico irrelevante.
Estados Unidos podría proponerles la fórmula de Puerto Rico, un estado libre asociado
¿La UE tiene entonces las manos atadas?
Sí. Si ocurre la invasión de Groenlandia, Europa queda en la posición absolutamente ridícula y más subordinada que nunca. Europa es una confederación de 27 microestados nacionales que necesita de la unanimidad para tomar determinadas decisiones.
La Unión Europea no tiene instrumentos adecuados para poder reaccionar con eficacia en el mundo tan complejo que tenemos. Frente a los tres gigantes [EEUU, Rusia y China], la Unión Europea hoy no tiene nada que hacer. Ya lo dijo Josep Borrell [ex alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad] de forma muy gráfica: "En un mundo de carnívoros, la Unión Europea es un herbívoro".
La paradoja que se puede producir es la siguiente: Dinamarca podría pedir que se activara el artículo 5 de la Alianza Atlántica si Trump invade Groenlandia, pero la UE no va a declarar la guerra a Estados Unidos. No está previsto un conflicto militar entre dos aliados de la OTAN.
Y mientras, China observa.
China está observando muy atentamente todo esto. Uno de los objetivos de Trump con lo de Venezuela evidentemente ha sido sacar a China de América Latina, porque China le estaba comprando cada vez más petróleo a Venezuela.
Es evidente que aquí hay una operación estratégica de sacar a China de las Américas. Pero, por otro lado, China está observando otro conflicto con mucho interés: a ver cómo acaba lo de Ucrania. China está expectante porque todos sabemos que su proyecto es incorporar a Taiwán, como sea, o por las buenas o por las malas.
Pero China no tiene prisa, los chinos razonan en términos, no me atrevo a decir milenarios, pero sí seculares. Por tanto, ellos saben que Taiwán un día u otro caerá, aunque sea de aquí 30 años, pero caerá. Y ahora, por tanto, están esperando a ver que cómo acaban estos dos conflictos, Venezuela y Ucrania.
Entonces, Taiwán tiene razones para temer lo peor...
Es evidente que en las circunstancias actuales Trump no movería un dedo si China decide intervenir y ocupar militarmente Taiwán. Y no va a ocurrir, a corto plazo no va a ocurrir, pero de aquí a cinco años sí estaría técnicamente en condiciones de hacerlo. La hipótesis de una guerra directa entre Estados Unidos y China, yo hoy por hoy no la veo.
La hipótesis de una guerra directa entre Estados Unidos y China, yo hoy por hoy no la veo.
Y además los chinos ya se han advertido a Putin de que no utilice la arsenal nuclear contra Ucrania. Los chinos se lo han dejado muy claro, no quieren que Rusia pierda la guerra. Esto está muy claro y le compran el petróleo para que siga financiando la guerra, pero le dejaron muy claro a Putin que armas nucleares, no. Y Putin ha tomado buena nota, porque está cogido económicamente por China. Por tanto, en la guerra de Ucrania, que tiene un desgaste terrible para los dos países, el arsenal nuclear no se va a utilizar.
Trump no movería un dedo si China decide intervenir y ocupar militarmente Taiwán
¿Rusia, que era tradicionalmente el enemigo natural de Estados Unidos, ha pasado ahora ser una potencia de segundo orden?
La Rusia postsoviética ha sido una gran decepción, ha hecho una transición pésima. Rusia tiene una fachada pseudodemocrática, es directamente una autocracia ligerísimamente barnizada de constitucionalismo. Rusia es una potencia menor. Su única gran fuerza es la arsenal nuclear, eso sí.
Pero todos sabemos que las armas nucleares, en principio, no pueden usarse, porque implicaría la destrucción mutua. Yo creo que a veces aquí, el mundo occidental, sobre todo, el mundo europeo, hace excesivo alarmismo a propósito de la guerra del Donbass de Ucrania con relación a las capacidades expansivas de Rusia. Decir que los Bálticos y Polonia están en peligro me parece un escenario irreal. Si en cuatro años Putin no ha conseguido controlar el 100% del Donbass y no ha podido llegar a a Kiev, imaginémonos cómo va a llegar a Varsovia. Es decir, Rusia no está en condiciones, si no usa el arma nuclear, de expandirse más.
¿Qué papel jugará la OTAN en este nuevo orden o desorden mundial?
Putin lo que quiere es tener garantías de que la OTAN no va a expandirse más. Creo que estas garantías ya las tiene. Trump le ha dejado clarísimo a Zelenski que ya puede olvidarse de ingresar en la OTAN. Ucrania jamás ingresará en la OTAN. Entonces, a partir de ahí, los acuerdos de paz están resultando muy complicados, primero porque Ucrania tendrá que hacer dolorosas concesiones territoriales y las tendrá que hacer por la fuerza bruta, porque esos territorios, el 20% de la Ucrania ocupada, son irrecuperable militarmente hablando y esto lo saben Rusia, Ucrania, Estados Unidos y lo sabe la Unión Europea.
¿La paz está cerca?
Ucrania necesita alguna garantía de que esto no vuelva a pasar. Es decir, piensa que "firmamos un armisticio o en el mejor de los casos incluso una paz, pero ¿cómo podemos estar seguros de que de aquí a cinco años Rusia no nos vuelve a atacar de nuevo". Y esto es lo que ahora se está negociando.
Creo que Ucrania ya ha conseguido algo interesante, según ha trascendido. Y es que podrá mantener un ejército de 600.000 hombres, que es una barbaridad, y algo carísimo de mantener.
O sea, que cuando acabe la guerra mantendrá un ejército de 600.000 soldados en un país destrozado, pues como no pague la Unión Europea, y seguro que tendrá que pagar, eso es inasumible. La mejor garantía que va a tener Ucrania frente a un nuevo intento de invasión por parte de Rusia es tener un ejército poderosísimo. Y en estos momentos el mejor ejército europeo es el ucraniano. No hay la menor duda.
El asunto está casi sentenciado, es decir, "OTAN, no" y cesión de territorios. Estos dos asuntos Trump los tiene clarísimos. Y es cuestión de tiempo. Aquí los europeos pintamos muy poco, los europeos pagaremos la reconstrucción, pero las bases del acuerdo entre Rusia y Ucrania las van a fijar Estados Unidos y Rusia.
En estos momentos el mejor ejército europeo es el ucraniano. No hay la menor duda.
¿Qué nuevas alianzas en Europa podrían perfilarse?
Dentro de la Unión Europea hay lugar ahora para nuevas alianzas, incluso algunas extrañas, porque, claro, tenemos, para empezar a Víktor Orbán en Hungría y después Robert Fico en Eslovaquia. El enemigo en casa. Estos son dirigentes ultranacionalistas y euroescépticos.
Italia es uno de los países más importantes de la Unión y podría tener ahora un papel clave. La Italia de Meloni se sitúa entre los que no quieren ir más allá, al contrario, incluso quisieran ir para atrás, devolver algunas competencias comunitarias a los Estados nacionales.
Un refuerzo político en el sentido federal de la Unión Europea lo veo hoy por hoy imposible. En este sentido, Pedro Sánchez está solo. Ahora bien, las alianzas son cambiantes. Ya no hay una línea nítida entre norte y sur en cuestiones económicas. Ahora Alemania, que ha tenido siempre el mayor peso en la UE, no quiere ir más lejos y mientras Alemania no se decida a impulsar más la federación política, pues no habrá ningún avance.
Y a esto se añade que la ultraderecha pisa fuerte y llama a la puerta de muchos gobiernos europeos.
Que en Alemania el euroescepticismo sea nada menos que la segunda fuerza del país nos indica lo mal que estamos; igual ocurre en Francia. El desgaste del establishment del 'macronismo', la desaparición del socialismo clásico y su sustitución por una izquierda populista hace muy difícil que se pueda forjar una alianza europeísta. El eje franco-alemán está gripado. En Francia, muy probablemente la extrema derecha llegará al poder y en Alemania el segundo partido es de ultraderecha, aunque ese no llegará al poder, porque Alemania es ya casi el último país que queda en Europa que todavía practica el cordón sanitario contra los ultras.




Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.