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Uglegorsk, la última frontera antes del frente en Ucrania

ACNUR alerta de que los combates están provocando nuevos desplazados, situándose su cifra cerca del millón de personas

Una mujer con sus pertenencias en la ciudad de Debaltseve, al este de Ucrania. REUTERS/Gleb Garanich

AGENCIAS / PÚBLICO

DONETSK.- Uglegorsk, la última localidad bajo control prorruso antes de llegar al epicentro de los combates en la región ucraniana de Donetsk, es una ciudad fantasma habitada sólo por ancianos y dónde sólo una de cada dos casas sigue en pie.

En las calles de esta pequeña villa minera aún yacen los cadáveres, los proyectiles, los tanques y las piezas de artillería destruidas en los incesantes bombardeos de las dos últimas semanas, según pudo comprobar Efe.

Los ancianos son los únicos habitantes de Uglegorsk, ya que el resto de sus habitantes ha huido a Yenakievo, ciudad natal del derrocado presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, o a la capital regional, Donetsk.

La ayuda humanitaria no llega a este lugar, ya que la carretera es bombardeada constantemente, pero algunos de sus irreductibles habitantes se niegan a dejar atrás sus hogares por miedo a que les roben sus escasas pertenencias.

ACNUR denunció esta semana que los intensos combates en el centro de la región de Donetsk, en el este de Ucrania, están provocando nuevos desplazamientos y han elevado el número de personas desplazadas internas (IDPs por sus siglas en inglés) en el país a cerca del millón. Según el Ministerio de Política Social de Ucrania, el número total de desplazados registrados en todo el país se eleva actualmente a 980.000 personas, una cifra que se espera que aumente a medida que los nuevos desplazados vayan siendo registrados. Además, desde febrero de 2014, unos 600.000 ucranianos han solicitado asilo u otras formas de estancia legal en países vecinos, especialmente en la Federación Rusa, pero también en Bielorrusia, Moldavia, Polonia, Hungría y Rumania.

El conflicto ha provocado la destrucción masiva de edificios e infraestructuras, así como el colapso de los servicios básicos. Las autoridades locales han empezado a evacuar a las personas de las zonas en conflicto, pero muchas personas siguen atrapadas por los combates. Las evacuaciones están siendo organizadas por el gobierno con ayuda de voluntarios locales.

Hasta el momento, más de 2.800 civiles, incluyendo unos 700 niños y 60 personas con discapacidad, han sido evacuados de las ciudades de Debaltseve, Avdiivka y Svitlodar, según ACNUR, que han sufrido intensos combates. Se ha informado de varios incidentes de bombardeos de autobuses que transportaban a los evacuados y las autoridades locales también han confirmado que los medios de transporte destinados a las evacuaciones no pudieron llegar hasta Avdiivka el martes a causa de los combates.

El número total de desplazados registrados en todo el país se eleva actualmente a 980.000 personas.

Otro de los problemas a los que se enfrentan los desplazados es el invierno; están llegando sin apenas pertenencias y sin ropa adecuada para enfrentarse a él. Para atender las necesidades más urgentes, ACNUR ha empezado a distribuir ayuda humanitaria en zonas del norte de la región de Donetsk, el principal punto de llegada de los desplazados que huyen de zonas en conflicto. Unas 2.000 personas de entre los recién llegados más vulnerables han recibido mantas, sacos de dormir, ropa de cama, ropa de abrigo y bidones.


En Uglegorsk la situación es límite; un hombre da gracias al cielo por seguir con vida, ya que las dos casas aledañas a la suya fueron alcanzadas de lleno por obuses gubernamentales.

En toda la zona no hay ni agua, ni electricidad, por lo que la gente debe cocinar y calentarse con hogueras en plena calle, por donde deambulan perros hambrientos.

"Yo no me pienso ir de aquí. Esto es todo lo que tengo", comentó a Efe una mujer de unos 60 años.

Poco importa que los milicianos rebeldes les intenten convencer de que quedarse es muy peligroso, ya que los bombardeos no han cesado ni un solo día desde la semana pasada.

Incluso andar por las calles es peligroso, ya que algunos de los obuses no han llegado a estallar y podrían explotar en cualquier momento, sin contar con la contaminación del aire debido al uso de toda clase de armamento pesado.

En Uglegorsk nadie alberga esperanzas en que Kiev respete un alto el fuego en caso de que ambos bandos se pongan de acuerdo y aprueban el nuevo plan de paz para el arreglo del conflicto.

"El Ejército ucraniano nos quiere matar a todos", denunció otro de los vecinos.

Acusan al presidente ucraniano, Petró Poroshenko, de aprovechar la tregua exclusivamente para movilizar más tropas y reagrupar sus efectivos para lanzar nuevas ofensivas sobre el terreno.

Los rebeldes, que tienen apostada a varias unidades en la zona, sospechan que en la mina situada en las inmediaciones de Uglegorsk podrían resguardarse varios efectivos de un destacamento militar leal a Kiev.

"El Ejército ucraniano nos quiere matar a todos", denunció un vecino.

Como en toda la zona del Donbass, la región hullera por excelencia de Ucrania que integra a Donetsk y parte de Lugansk, Uglegorsk es una orgullosa villa minera, como su propio nombre indica (Ugol es carbón en ruso).

Uglegorsk era relativamente un lugar tranquilo bajo control gubernamental desde la firma de los acuerdos de paz de Minsk de septiembre pasado, pero la ofensiva relámpago rebelde lanzada a mediados de enero convirtió la zona en el epicentro del frente de batalla.

Los rebeldes afirman haber tomado una veintena de pueblos desde entonces, con la excepción de Debáltsevo, la ciudad más importante de esta zona situada a escasos kilómetros de la también región rebelde de Lugansk.

Aventurarse por carretera entre Uglegorsk y Debáltsevo es jugarse la vida, ya que cualquier automóvil o microbús es un potencial enemigo.

Varios miles de soldados y efectivos de la Guardia Nacional están en Debáltsevo hostigados desde hace dos semanas por las milicias rebeldes, que desde enero han reconquistado cientos de kilómetros cuadrados de terreno.

La toma de Debáltsevo, uno de los principales nudos ferroviarios de Ucrania que enlaza con Járkov, principal urbe del Este de Ucrania, y con Moscú, sería un duro revés para la moral del Ejército y un gran golpe de efecto para los separatistas.

Como en cualquier guerra, el control de las vías de comunicación en Donetsk, región limítrofe con Rusia, es crucial, ya que la falta de suministros -armas y víveres- ya ha obligado en varias ocasiones a los combatientes a replegarse de sus posiciones.

Por el momento se desconoce si se reanudará hoy la evacuación de Debáltsevo, donde aún permanecen varios miles de personas, ya que los rebeldes la cancelaron ayer por motivos de seguridad.

Según el ministerio ucraniano de Interior, unas 600 personas pudieron abandonar la ciudad el viernes en autobús en dirección a territorio controlado por las fuerzas leales a Kiev, mientras los autobuses que salieron hacia zona rebelde estaban medio vacíos.

Cumbre a cuatro bandas el miércoles

La canciller alemana, Angela Merkel, y los presidentes de Rusia, Vladimir Putin; Ucrania, Petró Poroshenko; y Francia, François Hollande, se reunirán el miércoles en Minsk (Bielorrusia) para buscar una "solución global" a la crisis en el este de Ucrania.

El Gobierno alemán anunció a través de un comunicado la celebración de la cumbre después de que este domingo los cuatro mandatarios mantuvieran una "extensa" conversación telefónica, como habían acordado tras reunirse a distintas bandas.

Según explicó la Cancillería, los cuatro han trabajado sobre un "amplio paquete de medidas" dentro de los esfuerzos que se realizan para lograr una "solución global" al conflicto en el este de Ucrania.

Los trabajos continuarán mañana en Berlín y el miércoles se celebrará la cumbre en Minsk en "formato Normandía", en alusión a la reunión mantenida en junio pasado durante el aniversario del desembarco aliado en la II Guerra Mundial.

Hasta el miércoles, los firmantes de los acuerdos de Minsk, el grupo de contacto formado por representantes de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Rusia, Ucrania y los separatistas prorrusos, se reunirán también en la capital bielorrusa.