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Ceuta Vox recurre de nuevo a la provocación con un acto en Ceuta, pero los vecinos lo impiden

Al igual que hizo en Vallecas, el líder de la formación de extrema derecha, Santiago Abascal, intentó realizar un mitin en la ciudad autónoma tras los mensajes racistas y xenófobos que ha lanzado con motivo de la crisis migratoria.

Manifestantes protestan en contra del líder de Vox, Santiago Abascal, alojado en un hotel en Ceuta.
Manifestantes protestan en contra del líder de Vox, Santiago Abascal, alojado en un hotel en Ceuta. Reduan / EFE

El presidente de Vox, Santiago Abascal, llevó a cabo una nueva maniobra para saltarse las decisiones judiciales y acudir a Ceuta para intentar realizar un acto público disfrazado de rueda de prensa. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ratificó la decisión de la Delegación del Gobierno de la ciudad autónoma de no celebrar el encuentro por problemas de seguridad.

Aun así, el mandatario de extrema derecha organizó una convocatoria a los medios de comunicación que, en un primer momento, se iba a situar en la Plaza de África, pero que finalmente se trasladó al hotel en el que estaba alojado, después de que cientos de ciudadanos ceutíes impidieran que ofreciera el mitin encubierto. 

Los vecinos ceutíes impiden el acto a pesar de que Vox fue la fuerza más votada en la ciudad

Aunque Ceuta es una ciudad considerada un bastión de Vox —en las pasadas elecciones generales del 10 de noviembre se impusieron al resto de fuerzas políticas—, un gran número de vecinos de la ciudad manifestó su rechazo a la presencia de Abascal tras sus declaraciones racistas con motivo de la crisis migratoria y diplomática producida por la apertura de fronteras ejercida por Marruecos. 

La asistencia del representante ultraderechista generó un alto nivel de tensión hasta tal punto que alrededor de 50 personas trataron de acceder al hotel en el que ofreció la rueda de prensa. Los efectivos de la Policía desplegados impidieron el paso de las personas concentradas. Se produjeron, incluso, cargas y enfrentamientos entre agentes y manifestantes que provocaron la detención de dos personas y que siete policías acabaran heridos.  

Misma estrategia de provocación que en Vallecas

Desde que se desató la crisis en Ceuta, la formación liderada por Abascal ha aprovechado el momento para atacar a las personas que llegaban del país africano, exponiendo mensajes racistas y xenófobos. Del mismo modo, emplearon la coyuntura para continuar, al igual que el Partido Popular, con la estrategia de desgaste al Gobierno de España. 

Abascal se refirió a los migrantes como "invasores", extendiendo el bulo de una supuesta operación marroquí. "No están llegando refugiados que huyen de una tiranía, están entrando soldados obedeciendo a su gobierno, el marroquí, que ha ordenado la invasión", manifestó el representante ultraderechista. 

Un método muy similar al que emplearon en Vallecas, cuando realizaron el acto de presentación de su candidatura en la 'Plaza Roja' del barrio para las pasadas elecciones en la Comunidad de Madrid. En ese momento, el Ayuntamiento de Madrid prohibió el uso del espacio público por no solicitarlo en el plazo establecido. Sin embargo, la Delegación del Gobierno sí autorizo la convocatoria como una concentración en la que no se podían colocar sillas ni escenarios.

El propio Consistorio señaló que no podrían instalar megafonía o atriles, pero finalmente el grupo de extrema derecha colocó una tarima con un atril que llevaba incorporados dos micrófonos para la retransmitir el acto por streaming

El encuentro estuvo marcado por la crispación, que acabó desatándose cuando Abascal se saltó el cordón policial para acercarse a los manifestantes. "Si Abascal no hubiera hecho de policía quizás no habría 21 agentes heridos", afirmaron fuentes policiales al diario ABC.

A esta táctica de provocación también hay que sumar las palabras del secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, que se encaró a las personas convocadas llamándoles "gentuza que ni estudia ni trabaja ni se les espera". 

Después, acaparando la atención mediática —cosa que esta vez no ha pasado—, iniciaron una campaña de victimismo, para que el resto de partido políticos condenaran una situación que, probablemente, no se hubiera producido si la formación de extrema derecha no hubiera acudido a ese lugar o si su líder, al menos, no hubiera roto el cordón de seguridad para acercarse a los concentrados. 

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