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Hunter S. Thompson 50 años de periodismo gonzo

Este mes se cumple medio siglo de la publicación del reportaje 'El derbi de Kentucky es decadente y depravado', de Hunter S. Thompson, el texto inaugural del llamado 'periodismo gonzo'.

Hunter. S. Thompson, periodista y escritor, en su cabaña Owl Farm en Aspen, Colorado, en 1998 (Neale Haynes/Shutterstock)
Hunter. S. Thompson, periodista y escrito en 1998 (Neale Haynes/Shutterstock)

El jueves 30 de mayo de 1970, Hunter S. Thompson llamó al responsable de prensa del derbi de Kentucky. Necesitaba conseguir como fuera dos acreditaciones para cubrir la competición, que se celebraría el sábado. El derbi era y es una de las carreras de caballos más importantes de Estados Unidos. Se celebraba desde 1875 y a Thompson le habían encargado cubrir la 96º edición.

El periodista se sentía a sus anchas en Louisville, su ciudad. Tenía 32 años. Por la mañana, Thompson no había perdido el tiempo: dispersó el rumor de que las Panteras Negras iban a atentar contra el evento y que un comando del FBI estaba en la ciudad para evitarlo. Esa misma tarde llegaría a Kentucky en vuelo directo desde Londres el ilustrador galés Ralph Steadman. Para él sería la segunda acreditación que reclamaba Thompson infructuosamente. "¡El periodo de inscripción se cerró hace dos meses!", le gritaba el responsable de prensa del derbi.

El reportaje de esta demencial cobertura sería publicado en el número de junio de la revista neoyorkina Scanlan's Magazine. Thompson lo escribió en primera persona y fijó su mirada más en lo que sucedía alrededor de la competición que en la carrera misma. Lo tituló El derbi de Kentucky es decadente y depravado y supuso el nacimiento, hace ahora medio siglo, de una nueva forma de hacer periodismo, el periodismo gonzo.

"La gente puede encontrar esto raro, pero Thompson está en la tradición de Mark Twain y Josh Billings, y el periodismo gonzo es una forma de hacer periodismo que consiste en cubrir lo que sucede pero dejando espacio a la imaginación. Thompson es el escritor cómico más importante del siglo XX en Estados Unidos", afirmó Tom Wolfe en una entrevista con la revista Time en septiembre de 2008.

Wolfe es uno de los responsables de haber metido al gonzo en el canon del reporterismo cuando introdujo el derbi de Kentucky en su clásico El nuevo periodismo. En esa, de 1973, recogió 23 textos que habían sido publicados entre 1963 y 1972 como muestra de ese nuevo periodismo que se estaba haciendo entonces. Sus autores eran gente como Truman Capote, Gay Talese, Terry Southern, Michael Herr o Norman Mailer. Se trataba de usar en el periodismo las técnicas narrativas de la ficción y si hacía falta inventar unas nuevas. La retórica tradicional de los periódicos, se quejaba Wolfe, era un zumbido sordo que hacía dormir al lector... había que despertarlo con una narración con garra.

De todos modos, cuando Wolfe publicó su libro Thompson ya empezaba a ser historia del periodismo. Un año más tarde de publicar el reportaje sobre el derbi de Kentucky apareció Miedo y asco en Las Vegas, el libro de culto del periodismo gonzo, que ilustró también Ralph Steadman.

El artista galés es el único protagonista vivo de esta historia. Los editores de Scanlan's Monthly, Warren Hinckle III y Sidney Zion fallecieron en 2016 y 2009, respectivamente, y Hunter S. Thompson, en 2005. Público ha intentado contactar con Steadman, que acaba de cumplir 83 años y que reside en el condado de Kent, cerca de Londres, pero ha rehusado realizar ninguna declaración sobre este aniversario. "Ralph está deprimido por la situación de la pandemia de covid-19", explica una portavoz del artista.

Así que el último día de mayo de 1970, Thompson y Steadman no se conocían. Había sido idea de los editores de la revista llevar al galés hasta Louisville para que hiciera equipo con Thompson y que ambos cubrieran el derbi: uno a cargo de las ilustraciones y el otro, del texto. "Ralph está viviendo de Londres. Todo lo que sé sobre él que ésta es su primera visita a Estados Unidos. Y cuanto más sopeso este hecho, más miedo me da", escribe Thompson en su reportaje, en un ejercicio de metaperiodismo.

Thompson no logra dar con Steadman y ambos están como el ratón y el gato buscándose en Louisville y en los alrededores del evento. Thompson finalmente consigue un par de acreditaciones para el día de la carrera. Encuentra al ilustrador yendo de aquí para allá y lo pone al día de qué tipo de sitio es Louisville, especialmente, en un día de derbi: un lugar irracional y violento.

El viernes, Thompson acompaña a Steadman a recorrer la ciudad para que el galés encuentre rostros con los que hacer sus ilustraciones. Eran los primeros coletazos de una amistad y un equipo que duraría muchos años y harían coberturas famosas. El estilo de Steadman se acoplaba a la perfección a los textos de Thompson.

Thompson cuenta que los primeros bocetos de Steadman son "el resultado inevitable de la excesiva endogamia en una cultura cerrada e ignorante"

Steadman, cuenta Thompson en el reportaje del derbi, le enseña los primeros bocetos. La apariencia de las personas en los dibujos de Steadman, escribe, son "el resultado inevitable de la excesiva endogamia en una cultura cerrada e ignorante. Una de las reglas genéticas clave en la cría de perros, caballos o cualquier otro tipo de pura sangre es que la endogamia muy cerrada tiende a magnificar tanto los puntos débiles de una línea de sangre como los puntos fuertes. En la cría de caballos, por ejemplo, existe el riesgo al cruzar dos caballos muy rápidos y un poco locos. La descendencia probablemente será muy rápida y también muy loca. Así que el truco en la cría de caballos pura sangre es retener los buenos rasgos y filtrar los malos. Pero la cría de humanos no es supervisada tan sabiamente, particularmente en una estrecha sociedad sureña donde el tipo de endogamia más cercano no sólo es elegante y aceptable, sino mucho más conveniente para los padres que dejar a sus hijos libres para encontrar sus propias parejas".

Estamos en los Estados Unidos de 1970. La quiebra definitiva del sueño americano cuajada durante los convulsos años 60. La pérdida de la inocencia empezó en Dallas con el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en noviembre de 1963. Eran los años de la carrera espacial y de un cierto progreso de la clase media americana... sobre todo si se trataba de ciudadanos blancos. En abril de 1968, en Memphis, fue asesinado Martin Luther King. Su muerte desató una violenta oleada de protestas a lo largo y ancho del país. Las desatadas estos días tras el crimen de George Floyd en Mineápolis empiezan a recordar a las de ese año.

Cuando estaba lanzado a la carrera presidencial para las elecciones de noviembre de 1968, el hermano de JFK, Robert, fue tiroteado la noche en que ganó las primarias en California. Murió al día siguiente, el 6 de junio. En el otro bando, el republicano Richard Nixon ganó las primarias republicanas y en noviembre arrasó en las elecciones generales.

En un documental de la BBC de 1978, Thomson confiesa que "Nixon es la muerte del sueño americano, su lado oscuro...representa todo lo que está mal en este país… la codicia, la traición, la estupidez, la avaricia". La cobertura que hizo Thompson de la campaña electoral de Nixon ha pasado también a la historia del periodismo.

Pero aquellos Estados Unidos golpeados por la muerte de dos Kennedy y con la herida del racismo abierta en canal con el asesinato de King acabó eligiendo a Nixon en noviembre. Neil Armstrong había pisado la Luna el 20 de julio anterior, pero el sueño estaba hecho trizas.

El cine había ido contando esta crisis como pocas artes. En 1968 se estrenó una de las distopías más famosa de la historia del cine (con aliento ecologista, además), El planeta de los simios; ese mismo año Kubrick mostró en 2001, una odisea en el espacio la violencia intrínseca del ser humano y la posibilidad real de ser aniquilado por su propia tecnología, mientras que en La noche de los muertos vivientes, George A. Romero recuperó la esencia del cine de zombis para darle su interpretación contemporánea: la pesadilla del esclavo que trabajan hasta después de muerto para que la máquina del capitalismo no pare jamás.

Un año más tarde el cine cambia para siempre con el estreno de Easy Rider y en 1970 Thompson publica su reportaje sobre el derbi. Son destellos del mismo fenómeno, de la misma crisis. El derbi de Kentucky es decadente y depravado es una radiografía preclara de esa época. Aunque había cosas que estaban cambiando: Thomspon describe cómo ve una foto de Diane Crump, "que se convertirá en la primera mujer jockey en correr el derbi de Kentucky". Crump finalizó en el puesto 15º de 18 competidores.

"Cuando se lee, el reportaje, uno lo siente como escrito de forma espontánea pero no accidental" opina Mikal Gilmore de 'El derbi de Kentucky es decadente y depravado'

La realidad cambiaba y el periodismo cambiaba con él. El periodista William Gillis recuerda lo que escribió el escritor Mikal Gilmore en 2005, en la revista Rolling Stone, en el obituario de Hunter S. Thompson, que terminó sus días pegándose un tiro en la cabeza el 20 de febrero de ese año: "Cuando se lee, el reportaje [sobre el derbi de Kentucky] uno lo siente como escrito de forma espontánea pero no accidental. La escritura en la página asombrosa, sin precedentes y brillantemente elaborada".

William Gillis publicó en 2005 una tesis doctoral sobre la revista Scanlan's Magazine, que tuvo una vida efímera: era mensual y apareció entre marzo de 1970 y enero del año siguiente. Según cuenta Gillis a Público, "el reportaje sobre el derbi de Kentucky fue el primer ejemplo claro de periodismo gonzo, de un texto en el que Hunter S. Thompson desarrolle ese peculiar estilo. Quizás hay un antecedente en un reportaje previo que publicó en el primer número de marzo sobre Jean-Claude Killy".

Wolfe, de hecho, según describe Gillis en tu tesis doctoral, lo señaló así en una entrevista con la revista Writer's Digest ya en 1974: "Thompson se ha convertido en el más grande humorista de Estados Unidos. Escribió algunas cosas para Scanlan's... ¡me río sólo de pensar en ellas! Una fue el derbi de Kentucky y otra su texto sobre Jean-Claude Killy vendiendo Chevrolets".

Los artículos de Scanlan's llamaron la atención del director de la Rolling Stone, Jann Wenner, quien convenció a Thompson de que se convirtiera en un colaborador habitual. Fue así como el periodismo gonzo empezó a aparecer regularmente en la Rolling Stone.

A mediados de los 1970, Thompson ya era una celebridad estadounidense. Su estrambótica y controvertida personalidad hizo también lo suyo en ese sentido, aunque es más que posible que jugaran un papel decisivo en su suicidio. En la entrevista de 2008 con la revista Times, Wolfe recuerda: "A lo largo de mi vida, no he coincidido muchas veces con Hunter, pero todas las veces que lo vi fueron... I-NOL-VI-DA-BLES".

"De toda la gente que podía haber conocido en Estados Unidos, creo que Hunter fue la persona clave", recordó el año pasado Steadman en Louisville, adonde fue a celebrar el 49º aniversario del periodismo gonzo. Este año la covid-19 ha impedido cualquier celebración.

Es domingo y el derbi de Kentucky ha terminado. Thompson y Steadman tienen resaca. Desayunan. En el último párrafo de su reportaje, escribe: "Un boletín informativo de la radio dice que la Guardia Nacional está masacrando estudiantes en la Kent State [una universidad de Ohio] y que Nixon está todavía bombardeando Camboya". El periodismo gonzo fue la radiografía en clave tragicómica y personal del fin del sueño americano. 50 años más tarde, las ciudades de Estados Unidos están inflamadas tras el asesinato en Mineápolis de George Floyd asfixiado bajo la rodilla de un policía y 40 millones de personas (y subiendo) están en el paro por la crisis económica desatada por una pandemia. ¿Qué habría escrito Hunter de todo esto? En realidad, ya lo escribió: su periodismo gonzo cumple este mes medio siglo.

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