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El 97% de los niños alemanes tiene restos de plastificantes en la orina y la sangre

Un estudio elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente de Alemania y el Instituto Koch revela la presencia de subproductos plásticos en la micción de la mayoría de los menores germanos. Este porcentaje, según denuncian los ecologistas, puede trasladarse "cifra arriba, cifra abajo" a la mayoría de los países europeos. 

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Foto archivo de un grupo de niños en los pasillos de un colegio. EFE/JuanJo Martín

Los plásticos están por todas partes. El problema parece ajeno, una especie de conflicto que termina en los mares, pero la realidad es que estos materiales comienzan a estar presentes en nuestros organismos. La situación es tal, que se estima que el 97% de los niños alemanes tienen restos de plastificantes en los análisis de orina y sangre, según un reciente estudio elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente germano y el Instituto Robert Koch.

Una cifra que, según los colectivos ecologistas, podría ser común en el resto de países europeos, incluido España, debido a que las sustancias plastificantes encontradas en la investigación alemana proceden de algunos productos de consumo habituales en la vida cotidiana occidental, como material de cocina, envases o ropa.

El estudio se realizó entre los años 2014-2017 y contó con muestras de sangre y orina de hasta 2.500 menores alemanes. En total se encontraron 15 sustancias diferentes, de las cuales once se corresponden con plastificantes, es decir, sustancias químicas que se añaden a los compuestos plásticos para dotarles, en el resultado final de la pieza, unas cualidades específicas. En otras palabras, elementos que permiten que un objeto de plástico pueda ser, por ejemplo, más flexible o menos que otro. Ablandadores, endurecedores, retardantes de llama..., son sólo algunos ejemplos. 

"Es realmente preocupante que los niños más pequeños sean los más afectados, el grupo más sensible", explicaba una de las autoras del informe al medio alemán Spiegel. Lo cierto es que lo más llamativo del informe es la elevada presencia de un elemento denominado Perfluorooctanoico (PFOA) que es un disruptor endocrino que puede alterar los procesos hormonales de los niños con consecuencias negativas a largo plazo, tal y como explica a Público Koldo Hernández, experto en contaminantes y pesticidas de Ecologistas en Acción.

Este tipo de sustancias pueden afectar de manera directa en el crecimiento de los niños. "La toxicidad puede tener consecuencias futuras de cáncer, parkinson o diabetes. Incluso puede tener efectos transgeneracionales", comenta el experto, que considera que los datos de este informe elaborado con el apoyo del Gobierno Federal Alemán pueden extrapolarse "cifra arriba, cifra abajo" a cualquier país occidental.

Tanto es así, que el PFOA es un elemento presente en numerosos productos de consumo, que van desde el material antideslizante de las sartenes hasta los tejidos de la ropa técnica o deportiva que permiten que el agua no cale.

En ese sentido, los datos de otro reciente informe publicado este martes por la revista Environmental Science & Technology (ES&T) concluyen que de una selección de 34 plásticos presentes en los productos de la vida cotidiana, el 74% presentan alguna forma de toxicidad que puede afectar al desarrollo hormonal. De esos 34 tipos de productos analizados, 20 están en contacto con los alimentos, lo cual refuerza los datos del informe elaborado por el ministerio alemán. 

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