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Cuando autogestionar la pobreza es una carrera de obstáculos

La lluvia, un conflicto vecinal, un intento de desalojo...esta es la crónica de los primeros días del proyecto Welcome Sense Sostre, el centro de acogida autogestionado íntegramente por personas sin techo, que en su nuevo emplazamiento, la antigua sede de la Casa de Cádiz en Barcelona, dispone de más espacio y tiempo para desarrollarse.

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Una de las personas que se han instalado en la Casa de Cádiz de Barcelona. (J. García)

Welcome Sense Sostre, proyecto de centro de acogida autogestionado por gente sin techo que abrió sus puertas a finales de octubre, no lo tenía todo a favor para perdurar: el espacio donde se ubicaba, la planta baja de la cooperativa Aura Social, estaba pendiente de un desalojo para el próximo mes de enero.

Sin embargo, esta semana ha dado un paso que seguramente le permitirá alargarse no solo hasta el final del invierno, como era su intención inicialmente, sino mucho más allá. Y es que ahora el proyecto se ha trasladado a un nuevo espacio, la Casa de Cádiz, justo enfrente de la Sagrada Familia y a unos pocos metros de anterior. No solo es una cuestión de tiempo, también de capacidad: antes podía albergar en torno a 25 personas mientras que ahora, Lagarder Danciu, activista por los derechos de la gente sin techo y principal impulsor de Welcome Sense Sostre, calcula que podría dar cabida a más del doble.

La Casa de Cádiz, que permanecía cerrada y sin uso desde hacía muchos años, cuenta con dos plantas y numerosos espacios que pueden convertirse fácilmente en dormitorios, almacenes o salas de estar.

Como una cápsula del tiempo, de sus paredes cuelgan, aún en perfecto estado, antiguas postales, retratos de gaditanos ilustres o un cuadro del rey. Cuenta además con esa clase de mobiliario sobrio que nos recuerda cómo eran las casas antes de que cierta empresa sueca copara el mercado. Por desgracia para ellos, la infraestructura no está tan bien conservada. La semana ha sido lluviosa y en estos días los miembros de Welcome Sense Sostre han tenido que hacer frente a derrames, humedades, inundaciones…Y también a un intento de desalojo.

Los vecinos del inmueble no acogieron con demasiado entusiasmo el hecho de que un grupo de gente sin hogar ocupase el bajo de su casa, de modo que el jueves por la tarde llamaron a los Mossos de Esquadra, que no tardaron en presentarse en la puerta de la Casa de Cádiz. Pidieron a Lagarder que les dejara pasar; hubo tensión, un amago de forcejeo; finalmente dos de ellos entraron, quizás con la intención de poner en marcha un desalojo exprés, maniobra solo posible en caso de que el inmueble haya sido ocupado en menos de 72 horas antes. A los pocos minutos, sin embargo, salieron por donde habían entrado: ¿Cómo puede ser?, se preguntaban varios de los vecinos.

La explicación: Welcome Sense Sostre ya había previsto esta eventualidad y la ocupación se llevó a cabo de manera progresiva y silenciosa a lo largo de varios días. Para que quedara constancia, Lagarder se fotografió en el interior de la Casa de Cádiz con los periódicos del lunes y el martes. Había testigos, comprobantes. En definitiva: el desalojo exprés era ilegal.

Los miembros de Welcome Sense Sostre aseguran entender perfectamente el temor de la gente y explican que, además de limpiar y arreglar los desperfectos, su misión más inmediata va a ser ganarse al vecindario, explicarles que su proyecto no admite ningún tipo de perfil conflictivo, que está totalmente enfocado a la reintegración social y que su presencia allí no les va a causar molestia alguna.

Porque, de momento, todo apunta a que van a compartir espacio durante un largo tiempo. Planean empadronarse en la Casa de Cádiz y solicitar a los servicios sociales que se reconozca que están en riesgo de exclusión social, lo que puede demorar mucho el desalojo, más aún si, como asegura su abogado, apelan a la para ONU para que emita una resolución a su favor, algo que, aunque suene grandilocuente, ya se ha realizado con éxito en casos similares.

Dicha resolución, en caso de darse, no es vinculante en la práctica pero existen precedentes en España de juzgados que, con ella, han bloqueado una demanda de desalojo por cuestiones humanitarias, lo que obliga al ayuntamiento a buscar una alternativa a sus inquilinos.

Además de como centro de acogida, el espacio que ha abierto Welcome Sense Sostre servirá para que aquellos sin techo que se acerquen puedan descansar durante el día, ver la tele, realizar gestiones o cargar la batería de sus teléfonos.

Las temperaturas descenderán bruscamente en los próximos días por lo que Lagarder y sus compañeros están haciendo un llamamiento en las redes sociales para que los vecinos les ayuden aportando colchones, mantas y sacos de dormir.

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