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La niña de la lotería Aya, la niña que cantaba los premios de 1.000 euros como si todos fueran El Gordo

Su forma de cantar los premios ha cautivado al público que la ha despedido del escenario al grito de "Tú sí que vales".

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Aya canta el 00580, un quinto premio dotado con 60.000 euros a la serie, 6.000 euros al décimo. EFE/Juan Carlos Hidalgo

El sorteo de la Lotería de Navidad ha dejado esta mañana una de esas anécdotas que pasará a formar parte ya de la historia de este particular evento. En el ecuador del sorteo, saltaban al escenario una pareja de niñas que nada más comenzar a canturrear los números y premios ya cautivaron al público.

Eran alrededor de las once cuando la auténtica estrella del sorteo de este año saltaba al escenario del Real, ante un público que había bajado algo la guardia después de haber asistido al —hasta ese momento— más trepidante momento de la mañana, cuando Nazaret y Yanisse cantaron cinco premios en apenas veinte minutos.

Las pedreas de Aya Hem Hamdouch surgieron de la nada, dando así al traste con los formalismos de los ensayos, y ni siquiera el aviso de uno de los miembros de la mesa, que se ha acercado a la pequeña, de origen marroquí, para tratar de aplacar sus genuinos cánticos consiguió acallar su voz.

Sus "miiiiiiil euros" sonaban en el teatro como si se tratase de un acto de La Bohème, ópera con la que el sorteo ha compartido el cartel, consiguiendo levantar a la sala de butacas en pleno, que la ha despedido del escenario al grito de "Tú sí que vales".

Y es que su desparpajo despertó el fervor de los allí reunidos, que hasta la aparición de las niñas en el escenario sólo se habían mostrado emocionados con el tercer y segundo premio. Su forma de cantar los premios de mil euros como si del Gordo se tratase traspasó la pantalla y se convirtió también en la protagonista en las redes sociales.

No tardó mucho en convertirse en trending topic en Twitter, aunque bajo el nombre de Noelia, pues un cambio inesperado en el orden de los niños proporcionado por Loterías generó la confusión en más de uno, tanto dentro como fuera del teatro.

Con todo, Aya y su compañera Nerea Pareja tuvieron que contentarse con anunciar el 580 como uno de los quintos premios, porque fue la verdadera Noelia la que, casi una hora y dos tablas después, entonaba los cuatro millones que han dotado el número 71.198 cantado por su compañero Youssef.

Era la penúltima bola de la última serie de la sexta tabla y los pequeños de San Ildefonso, ambos de 13 años, estaban ya nerviosos porque se iban sin dar ningún premio.

La auténtica niña de 'El Gordo'

Pero a la primera de Noelia Katiuska Medina, que debutaba en esta edición, fue la vencida, no así la de Youssef Salhi, que ya había participado "cuatro o cinco veces" y había dado un segundo premio, motivo por el que es su favorito.

Volvía así el movimiento a la sala de butacas, donde sin embargo tocó poco la suerte, ya que ninguno de los asistentes logró cantar victoria esta mañana. De hecho, muchos la abandonaron cuando salió el Gordo, que otro año más se ha hecho de rogar casi tres horas después del inicio del Sorteo.

Entre ellos, Fernando VII y "el fiscal de Puigdemont", los más madrugadores de los asistentes: 26 horas llevaban haciendo cola en las puertas del Teatro Real para ver el espectáculo en directo.

La larga espera sirvió al menos al "monarca" para llevarse cien euros por la terminación de uno de los premios, aunque lo más "bonito" para él fue entrar el primero en tan noble edificio.

Mientras, el fiscal venía a "pillar" al expresidente de la Generalitat y, de paso, al "gordito", aunque para él no hubo fortuna en ninguno de los dos casos.

También hubo hueco para los homenajes y recuerdos, y en la ceremonia se ha colado un "Chiquito de la Calzada", llegado desde Cebreros (Ávila) para rendir homenaje al cómico recientemente fallecido, o Doña Inés y Don Juan Tenorio, con la intención de celebrar el bicentenario del nacimiento de Juan José Zorrilla.

Junto a ellos, aunque menos que otros años, el Real se tiñó de los disfraces más variopintos y de las pelucas más estrafalarias, de forma que los napoleones, los papas y los astronautas se mezclaban con las avispas, los árboles de Navidad o los mexicanos.

Y todo en el sorteo más femenino de la historia, ya que por primera vez las niñas han superado ampliamente en número a los niños, que por el cambio en sus voces ya no suenan tan infantiles, aunque ellos han sido mayoría en la tarea de extraer las bolas.

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