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Casa Cornide El Ayuntamiento de A Coruña, dispuesto a pleitear con los Franco por la Casa Cornide para devolverla al dominio público

Un informe de la Universidade da Coruña (UDC) considera ilegales los distintos procesos de permuta, subasta y venta de la Casa Cornide, que acabó en manos de Carmen Polo, esposa de Francisco Franco. El dictamen avala la nulidad de los procedimientos y defiende que la naturaleza jurídico-patrimonial del edificio es pública.

Fachada de la Casa Cornide, situada en la Ciudad Vieja de A Coruña.
Fachada de la Casa Cornide, situada en la Ciudad Vieja de A Coruña. Cabalar/Archivo / EFE

Si la familia Franco pensó que el pulso con el Estado por la recuperación al dominio público de los palacios del dictador había terminado con el Pazo de Meirás se equivocó, y la noticia llegó poco después de que tuviese que entregar las llaves.

La Casa Cornide, un edificio barroco situado en la Ciudad Vieja de A Coruña y en venta desde julio, será reclamada por el Ayuntamiento basándose en un conjunto de informes históricos, artísticos y jurídicos. El último, el de la Universidade da Coruña (UDC), avala la ilegalidad de los distintos procedimientos que llevaron a que el edificio fuese vendido a Carmen Polo y Martínez Valdés.

La Cátedra de Memoria Histórica de la UDC, financiada por el Ayuntamiento, encargó a principios de año el documento a tres profesores: Carlos Amoedo, Carlos Aymerich y José Manuel Busto. El gobierno local también solicitó un informe histórico al profesor Emilio Grandío Seoane y un estudio artístico al historiador Alfredo Vigo Trasancos con vistas a la declaración del inmueble como Bien de Interés Cultural (BIC), que ya se ha presentado a la Xunta. El último eslabón para que el Gobierno local inicie la petición judicial de recuperación lo constituye el documento jurídico, que conlleva un firme objetivo. En declaraciones a Público, la alcaldesa socialista de A Coruña, Inés Rey, alega que "la Casa Cornide siempre perteneció al patrimonio público hasta que en una subasta de dudosa legalidad se regaló a la familia Franco, en aquella suerte de confusión que había entre la esfera pública y privada durante la dictadura. Los Franco entendían que el patrimonio público era susceptible de engrosar su patrimonio privado".

La Casa Cornide fue comprada por la administración del Estado en 1949 con la idea de dedicarla al conservatorio de música de la ciudad. Se encargó el proyecto ya que suponía una alteración de los valores artísticos del edificio y desde ese preciso instante se convirtió en un bien público. Como explica el profesor Aymerich, "es bien de titularidad pública el que está afectado a la prestación de un servicio público". Finalmente, esto no se cumplió. Cornide quedó abandonada, no se utilizó para la educación musical y se abandonó la iniciativa.

En junio de 1962 tuvo lugar una permuta que ya había pedido anteriormente el alcalde de A Coruña por aquel entonces, Alfonso Molina, para trocar con la administración del Estado el edificio por unos solares. Para que esto se pudiese llevar a cabo el Gobierno estatal tenía que haber desafectado el bien a través de un expediente formal de desafectación, es decir, que dictase que Cornide no desempeñaba ningún servicio público. "Esta declaración solemne no se hizo, aquí habría un primer elemento para sostener que la casa nunca dejó de ser un bien de dominio público, que es inalienable, imprescriptible e inembargable", esgrime Aymerich.

De esta manera Cornide pasa a formar parte del patrimonio municipal de A Coruña y la administración no tiene claro qué hacer con ella. Según cuentan los investigadores, con conclusiones extraídas de algunas cartas y documentos, se sabe que la familia Franco se encaprichó con la mansión. El Pazo de Meirás, en el municipio de Sada, quedaba a desmano en comparación con un hospedaje en el centro de la ciudad, y por ello prepararon toda esta encrucijada para que el edifico acabase siendo suyo. En 1962 se acelera todo el proceso y en agosto se vende la casa en una licitación. El Concello se quiere deshacer del edificio y convoca una subasta con dos condiciones específicas: en primer lugar, el comprador de Cornide no podría venderla durante un plazo de diez años sin autorización de la administración, y en segundo, el adjudicatario no podría realizar ningún tipo de reforma o acondicionamiento sin previo permiso.

La Casa Cornide fue adjudicada a Pedro Barrié de la Maza el 2 de agosto por 304.000 pesetas, un conocido empresario que aparece también en la operación del Pazo de Meirás. "En el propio acto de compra el pleno del Ayuntamiento toma nota y hace constar expresamente en acta que la intención de Barrié era vender inmediatamente la Casa Cornide a Carmen Polo y Martínez Valdés", explica el catedrático. El ayuntamiento elimina entonces la condición de la autorización de las reformas y se exime a la esposa del dictador de las cláusulas establecidas en su momento para disuadir a compradores eventuales. "No se puede modificar de forma sustancial un contrato, los pliegos, sin iniciar una nueva licitación, ya que hay una modificación sustancial. Si otros licitadores supiesen que esas condiciones se establecieron para disuadirlos y se iban a eliminar, otros se habrían animado a presentar ofertas", continúa Aymerich.

Con lo cual, Barrié ejerce como algo parecido a un testaferro para simular que el bien no se otorga de manera directa a los Franco, ya que lo vende inmediatamente tres días después a Carmen Polo por mucho menos dinero, 25.000 pesetas. Como Carmen Polo y Francisco Franco estaban casados en gananciales, cada parte poseía el 50% de su comunidad de bienes, lo que se traduce en que el dictador también lo estaba comprando, infringiendo lo establecido en el artículo 5 del Reglamento de Contratación de las Corporaciones Locales.

El tercer punto clave para declarar la nulidad de pleno derecho a través de una revisión de oficio por simulación absoluta en las transmisiones, tanto por parte del Estado como del Gobierno municipal, radica en el quebranto de una ley de 1931 que estuvo en vigor hasta el 85, promulgada poco después de la
II República con la intención de promover y proteger el patrimonio cultural. "Establecía la prohibición de realizar cualquier acto de disposición sobre bienes con una antigüedad estimada de más de 100 años", sostiene Aymerich, cuya autorización por parte de la Dirección General de Bellas Artes no existe.

El "museo imaginario" de Carmen Polo

El informe artístico de la Casa Cornide, al que ha tenido acceso Público, define al inmueble como "un edificio muy singular, en parte por la adustez militar de su robusto y pétreo aspecto, en parte por sus elementos barrocos propio del hacer autóctono, pero sobre todo por sus muchas características cosmopolitas vinculadas a la arquitectura de la primera Ilustración que justifican que la casa merezca alcanzar, a la mayor brevedad, el rango de Bien de Interés Cultural que se solicita, con la condición de «monumento»".

Además, en su interior, cuyas fotografías ha sacado a la luz un portal inmobiliario, destacan las "arañas de cristal, sillas nobles de madera, consolas y cómodas de diferentes estilos, espejos, lienzos con paisajes antiguos, relojes, alfombras, algún retrato de gran tamaño y objetos ricos de porcelana, así como un fondo bibliográfico de libros antiguos". También dos marcos de puerta históricos de principios del siglo XVI traídos del que fue Hospital Real de la ciudad de Santiago y que se había convertido, en Hostal de los Reyes Católicos. "Desconocemos cómo pudo conseguir la propietaria tal cantidad de piezas históricas", recogen los analistas en el dictamen. "Quiso formar en su casa de A Coruña una especie de «museo imaginario» muy personal”.

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