Por qué las cesáreas se han disparado en la sanidad privada
Profesionales sanitarias y expertas denuncian que las intervenciones no justificadas o por "conveniencia" constituyen violencia obstétrica y reclaman un modelo liderado por matronas que respete el parto fisiológico.

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Dar a luz en un hospital privado en España aumenta un 52% la probabilidad de cesárea. Un procedimiento que, si no está médicamente indicado porque es necesario y la paciente no está debidamente informada, puede constituir violencia obstétrica. Este porcentaje es el resultado de una investigación publicada por elDiario.es el pasado octubre, con datos recogidos entre 2010 y 2023. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que solo entre un 10 y un 15% de los partos sean por cesárea, porcentajes muy inferiores a los que encontramos en buena parte de los hospitales en Catalunya, especialmente en los privados. Ahora bien, ¿por qué hay más procedimientos de los que serían necesarios? Las expertas consultadas por Público atribuyen este fenómeno a motivos organizativos y económicos, como la necesidad de reducir costes en matronas y acortar los procesos de parto para "facturar más intervenciones".
Según la ya mencionada investigación, el porcentaje de cesáreas entre 2021 y 2023 en Catalunya es del 24,2% en centros públicos y del 35,1% en privados. Unas cifras que el Col·legi Oficial d'Infermers de Barcelona (COIB) considera excesivas: en cuanto se publicó el artículo, la Vocalía de Llevadores del organismo emitió un comunicado denunciando esta situación y reclamando un modelo liderado por matronas que garantice "una atención basada en la evidencia" y que respete "el nacimiento fisiológico".
En el top 10 de hospitales de todo el Estado que registran un porcentaje más elevado de cesáreas en relación con el número de partos que se practicaron entre 2021 y 2023, hay dos catalanes. La Clínica Nostra Senyora del Remei (el 53,2% de 171) y el HM Nou Delfos (51,8% de 141). Ambos, privados y situados en Barcelona. "La decisión de hacer una cesárea debe tomarse según las guías y los protocolos, cuando el parto ya no puede llevarse por la vía vaginal sin riesgos. A menudo los centros privados quieren acortar el tiempo, usan oxitocina de forma indiscriminada, pero un parto largo no es sinónimo de patología. No todos los cuerpos van al mismo ritmo y obstetricia significa esperar", explica Eva Adarve, matrona y vocal de Llevadores del COIB.
Este noviembre se publicó la noticia de una mujer que recibió un expediente sancionador del Departament de Salut que le daba la razón. Concretamente, sobre cómo transcurrió el nacimiento de su hijo en un centro privado, hace dos años, tras un embarazo de bajo riesgo. La madre no consintió específicamente la inducción del parto y le practicaron una cesárea que no estaba indicada médicamente. "Para ellos dilataba demasiado lento, era viernes y querían irse", explicó en unas declaraciones a la Agència Catalana de Notícies.
Recibir esta notificación fue un "alivio" para la mujer, ya que, siempre que se había quejado, le habían dado la razón a la ginecóloga. "No soy una histérica ni me lo imaginé", denunció. El Departament de Salut ha abierto ahora un proceso sancionador para multar con 6.000 euros al Hospital Quirónsalud Barcelona. El centro, preguntado por la agencia de noticias, aseguró que las dos profesionales que atendieron a la mujer ya no trabajan allí y que este caso no representa la gestión habitual de los procesos de parto.
¿Por qué es importante priorizar el parto fisiológico?
Adarve es una firme defensora del modelo de atención al parto liderado por matronas: "El cuerpo de una mujer sana está preparado para el nacimiento. La cesárea es una intervención quirúrgica mayor y no está exenta de riesgos. Cuando está indicada, salva vidas, pero cuando no lo está, aumenta la morbilidad materna y neonatal. Debemos priorizar que la mujer pueda parir y respetar la fisiología. No es un proceso de enfermedad, sino de salud", asegura.
Más allá de las consecuencias vinculadas al dolor, el riesgo de infección o el postoperatorio, el bebé "deja de beneficiarse del contacto piel con piel tan inmediato" en la mayoría de ocasiones y "del inicio espontáneo de la lactancia materna". Además, según la matrona, durante el parto vaginal, el bebé "también se beneficia de la expulsión del líquido pulmonar y de la flora de la madre". "Una cesárea no justificada o por conveniencia constituye una mala práctica clínica. Informar con paternalismos o sin objetividad, separar al bebé de la madre, atar a la paciente durante la cesárea, retrasar el momento piel con piel o el inicio de la lactancia materna son formas de violencia obstétrica", denuncia.
Una cesárea no justificada o por conveniencia constituye una mala práctica clínica
Preguntada por esta cuestión, la abogada y presidenta de la Associació catalana per un part respectat – Dona Llum, Marta Busquets, insiste en que el cuerpo humano está preparado para el parto vaginal y en que hay muchos motivos para priorizarlo: desde la salud sexual y reproductiva de las mujeres y de los bebés, hasta los beneficios que aporta al sistema sanitario en términos de eficiencia. Ahora bien, también alerta del riesgo de forzar el parto fisiológico para reducir el porcentaje de cesáreas. "A veces se quiere acabar en parto vaginal sea como sea, a costa de introducir instrumentos como los fórceps, que también tienen un impacto en el suelo pélvico de las mujeres. Debemos repensar un poco más todo, sobre todo qué es lo que está interfiriendo en el proceso fisiológico", añade.
Las consecuencias de sufrir violencia obstétrica
Para Busquets, la violencia obstétrica no solo se produce cuando hay una "medicalización y una intervención de rutina", es decir, cuando se hace de forma automática sin valorar si el parto natural es mejor, sino cuando no se informa correctamente a las pacientes o no se las deja decidir. "Las mujeres tenemos derecho a elegir cómo queremos abordar nuestra experiencia de parto. Son derechos humanos", sentencia la especialista, que también reconoce que hay mujeres que, por motivos de abusos sexuales, no quieren dar a luz por vía vaginal. "El consentimiento informado ha mejorado en los últimos años, pero muchas usuarias que vienen a la asociación sienten que no han recibido suficiente información", añade.
La experiencia negativa del parto y la violencia obstétrica tienen una repercusión en la vida de la mujer y de su familia muy importante. Según Adarve, son "cicatrices invisibles que cuestan mucho de reparar", y por eso es "imprescindible" valorar el impacto físico, pero también "psicosocial" en la mujer y en la sociedad.
Dinámicas mercantiles en la atención al parto
Busquets explica en la llamada con Público que a Dona Llum han llegado mujeres con facturas "más elevadas" debido a un suplemento por parto natural en un centro privado. "Si tienes un sistema médico donde cobras por intervención y debes satisfacer a unos inversores, las dinámicas cambian. En el proceso del parto fisiológico no necesitas intervenir y, precisamente por eso, suele alargarse. Por lo tanto, no es tan rentable. A la sanidad privada no le conviene tener a un ginecólogo o una matrona muchas horas animando a la paciente en lugar de facturar intervenciones", señala.
A la sanidad privada no le conviene tener a un ginecólogo o una matrona muchas horas animando a la paciente en lugar de facturar intervenciones
Dona Llum ya presentó en 2018 el informe Néixer en horari laboral a Catalunya, en colaboración con la asociación El Parto es Nuestro. Aquella investigación ya constataba que la cifra de nacimientos registrada los fines de semana y festivos en el periodo comprendido entre 1985 y 2015 bajaba sensiblemente cada año. Un hecho que, según Busquets, tiene que ver con "introducir dinámicas mercantiles" en la atención al parto.
Por su parte, Adarve apunta a "cuestiones organizativas y de comodidad". "En lugares privados, muchas veces se induce de forma artificial y se programa la fecha del parto. Esto hace que, si no evoluciona bien, se acabe en cesárea. [...] No se inducen por patología, sino por conveniencia", explica. La profesional sanitaria también habla de una "evidente reducción de coste", ya que no hay una matrona por mujer, sino por varias. Aun así, admite que hay centros privados que están cambiando el discurso y que fomentan actualmente el parto respetado.
¿Hay menos matronas ahora que antes?
Para Adarve, es imprescindible potenciar el modelo liderado por matronas, ya que su "mirada", desde la fisiología, es mucho menos intervencionista. "Debemos apostar por modelos hospitalarios y arquitecturas que permitan que la mujer se sienta acompañada en un entorno que favorezca el parto", asegura, defendiendo el modelo one to one. Esta es la fórmula que reclama una matrona para cada mujer. A la vez, la profesional también pide un "registro sobre las inducciones y sus motivos públicos, así como los motivos de cesárea, respetando siempre la confidencialidad de la mujer".
En este sentido, Busquets denuncia que cada vez hay menos matronas y que existe una "estrategia específica" para que dejen de ser "profesionales de referencia". "En Catalunya hay un problema de relevo generacional. El número de matronas que se jubilan es más elevado que el número de matronas que se forman. No se abren más plazas, pero me cuesta creer que sea una cuestión de recursos, porque después sí que hay dinero para otras partidas que se consideran prioritarias", añade. Busquets reitera que no es un "problema nuevo" y que hace años que denuncia esta situación.
Los centros privados gestionan sus propios recursos, pero, en el ámbito público, Busquets tiene claro que hay toda una serie de responsabilidades políticas y un abanico de políticas que se podrían impulsar. "Se ha avanzado mucho, pero haría falta un cambio para poner los cuidados en el centro, un cambio estructural y, sobre todo, más recursos para los hospitales", concluye Busquets.


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