Público
Público

Cinco historias para entender por qué hay que educar en igualdad y diversidad

Varios jóvenes explican a 'Público' cómo han vivido su sexualidad en sus centros escolares y cómo les ayudaron (o les hubieran ayudado) las charlas sobre diversidad que la extrema derecha quiere eliminar.

Jóvenes entrevistados por 'Público' sobre la censura parental - Público
Jóvenes entrevistados por 'Público' sobre la censura parental: Aitor, Eva, Aaron, Khadija y Hugo - Público

Las charlas con las que quiere acabar la extrema derecha ayudan a los jóvenes a entender y disfrutar de la diversidad sexual. Cinco jóvenes cuentan a Público cómo estas charlas les ayudaron para superar la LGTBIfobia o la invisibilización del colectivo, pero también hay personas que explican que les hubiera gustado recibir estas charlas para no tener que pasar por muchas de las situaciones en las que sufrieron por su diversidad. 

"No tienes a nadie que te ayude y entonces llegan las charlas"

Aaron recibió tres charlas en su instituto que le ayudaron a dejar de sentirse mal consigo mismo. Con diez u once años ya se dio cuenta de que era homosexual, pero señala uno de estos talleres como "el detonante" para sentirse más cómodo y descubrir con el tiempo que es de género no binario — término con el que se identifican las personas cuya identidad de género no es completamente masculina o femenina — .

"Yo salí del armario pronto, pero me di cuenta de mi condición de género bastante más tarde, cuando una amiga me llamó en femenino y me pidió perdón. Entonces me dí cuenta que yo me sentía cómodo cuando me tratan en femenino. Fue un problema porque pensaba que podía ser trans, pero yo no tenía ningún deseo de cambiar mi cuerpo. No tienes a nadie que te ayude a entenderlo y entonces llegan charlas que, en primer lugar, te dicen que no son necesarias las etiquetas. Y, además, te dicen que te tomes tu tiempo para descubrirte y te enseñan más opciones. Que no todo es blanco o negro y que si tú estás cómodo sin cosificarte no tienes por qué hacerlo. Con esa tranquilidad e información extra ya pude empezar a buscar sin sentirme mal conmigo mismo". 

"Si yo no hubiera tenido las charlas me hubiera costado el triple hablar sobre cómo soy"

"Todas las charlas fueron muy positivas, pero recuerdo una en concreto que recibí cuando estaba en ese proceso, preguntándome a mí mismo qué era respecto al género. Estaba muy confuso y en esa charla me dieron más opciones. Fue el detonante para sentirme más cómodo. También más tranquilo porque hizo que me diera cuenta que lo mismo que sé yo ya lo sabían el resto de mis compañeros. Pensé que ya me movía en un ambiente medianamente seguro. No es lo mismo ser diverso y que tus compañeros no te entiendan a que, a partir de una charla, te conviertas en referente de esto. Yo he tenido compañeros heterosexuales que me han preguntado sus dudas porque lo he vivido en mis propias carnes y así estrecho lazos con ellos".

"El proceso con mis compañeros fue creciendo. Al principio, en quinto o sexto de primaria, lo llevaba mal porque no era algo socialmente aceptado. Pero poco a poco, gracias a charlas, vídeos de Internet y a conocer a gente diversa, me di cuenta de que no tenía ningún problema y comencé a abrazarme. En la ESO ya era diferente. Mis compañeros no estaban conmigo, pero tampoco me increpaban de una forma muy brutal. Algún comentario o risas, pero no recuerdo la experiencia como negativa y fue cambiando. Creo que en mi clase fuimos creciendo y he acabado tocando el culo a mis compañeros heteros de coña". 

"Estas charlas son necesarias, también por las familias. Mi familia nunca tuvo ningún problema con mi homosexualidad pero había cosas que no entendían.  Gracias a estas charlas he animado a mis padres a que se informen más. En un primer momento, mi padre no estaba de acuerdo con que yo me pintara las uñas. El otro día recibí un mensaje de él, sobre la segunda gala de Operación Triunfo, bromeando: "No te dejo ver OT porque hay dos chicos con las uñas pintadas". Hemos pasado de tener un respeto a abrazarnos tal y como somos. Si yo no hubiera tenido esas charlas me hubiera costado el triple hablar con mis padres sobre cómo soy".

Aaron: "No es lo mismo ser diverso y que tus compañeros no te entiendan a que a partir de una charla te conviertas en referente de esto" - JAIRO VARGAS / Público

“Me sentía la única musulmana lesbiana del mundo”

Khadija nunca recibió una charla sobre diversidad sexual en su centro escolar, pero ahora es trabajadora social de Kifkif e imparte estos talleres en institutos. Nació en un entorno en el que no sabía que podía ser y amar a quien quisiera libremente, y cree que estas charlas le hubieran ayudado. 

"Tuve que inventarme que me gustaba un chico para no sentirme rara. En un principio yo me di cuenta de que no me gustaban los chicos y pensé que estaba en el buen camino porque mi madre me había dicho que no me tenían que gustar hasta que me casara. Después me di cuenta que lo que me pasaba era que me gustaban las chicas. Fue un shock porque yo no sabía cómo contárselo a nadie. En mi círculo todo era heterosexual. La única mención que se hacía sobre lo LGTBI+ era cuando alguien usaba la palabra gay de forma peyorativa. Yo ni siquiera sabía que ni existía una palabra para las chicas que les gustan las chicas". 

"Un chico se acercó a mi amiga a decirle que no se juntara conmigo porque parecía que me gustaban las chicas"

"Poco a poco tuve valor para contarlo en mi círculo más cercano, aunque tenía miedo de que me rechazaran. Se lo conté a una amiga y ella me dijo que también le gustaban las chicas. Fue una situación muy cómica, pero en ese tiempo un chico se acercó a ella diciéndole que no se juntara conmigo porque parecía que a mí me gustaban las mujeres. En el entorno de mi casa entonces no fue una opción contarlo, pero me atreví a hablar con una prima. Fue mi peor salida del armario porque me dijo que si no podía cambiar y que cómo podía ser lesbiana. Fue una de las peores noches".

"Si yo hubiera recibido estas charlas hubiera podido autoaceptarme de una forma más sana. Yo me di cuenta de mi orientación y salí con chicas, pero en mi interior luchaba contra ello. Pensaba que podía hacer un sacrificio por mis padres sin darme cuenta de que estaba sacrificando mi vida. Esas charlas hubiesen servido para darme cuenta de que no era la única lesbiana musulmana del mundo. No me hubiera sentido tan sola. Cuando empecé a trabajar dando estos talleres me reconcilié con esa adolescente que no estaba en paz por las charlas que no recibió. Charlas que deberían ser para todo el mundo porque evitarían el aislamiento social en el instituto y, quizás, el chico que le dijo eso a mi amiga que no se juntara conmigo no se lo hubiera dicho".

Khadija: "Yo ni siquiera sabía que existía una palabra para las chicas a las que le gustan las chicas" - KifKif / Público

"Una charla a tiempo evita que te llame maricón"

Aitor tampoco recibió ninguna charla sobre diversidad sexual. Descubrió con 11 años que le gustaban los chicos, pero tardó bastante más tiempo en referirse a sí mismo como gay por la falta de información y referentes.

"Una charla a tiempo evita que te llamen maricón. En mi clase nunca nos dijeron que si eres un chico es tan normal que te guste otro chico como que te guste una chica. Yo me veía normal, pero notaba que era distinto. Las charlas me hubieran ayudado a saber que podía ser yo sin que nadie me hostigue o me eche por tierra por ser diferente". 

"Yo quería hacer gimnasia rítmica y los profesores me dijeron que no porque era un deporte de chicas"

"Yo quería hacer gimnasia rítmica y los profesores del centro me dijeron que no podía porque era un deporte de chicas. Después me apunté a danza y había gente que se reía de mí por ir con mallas. Esto muestra que necesitan charlas los alumnos, los padres y los docentes porque muchos no están formados. Recuerdo que una profesora me dijo: ¿A que tu personaje favorito de Aquí No Hay Quien Viva es Mauri? Y le dije que no, que era la 'pija'. Son cosas que la gente da por sentada por tu condición sexual, como ir de compras o ir a la peluquería". 

"Ya no me duele. He tenido mucha suerte porque mis cuatro hermanos siempre me han ayudado cuando me han llamado maricón, pero la gente siempre me ha señalado por llevar un jersey rosa, una mochila no normativa o el pelo liso. Yo les dije a mis agresores que me dejaran en paz, pero a día de hoy no todos pueden hacer eso sin llevarse un guantazo o una paliza. Yo he sufrido bullying, he llorado y me he sentido frustrado". 

"Las asociaciones y la gente que forma parte de las asociaciones LGTBI+ me ayudan. Tenemos debates. Yo tengo mucha pluma y antes tenía cierto prejuicio hacia mí mismo. Gracias a todo este trabajo ahora puedo decir que esto soy yo y esto es lo que define a Aitor. Queremos generaciones futuras más inclusivas y todo se basa en la educación. Si los adolescentes tiene acceso a la diversidad va a haber más respeto y van a entenderlo".

Aitor: "Yo quería hacer gimnasia rítmica y mis profesores me dijeron que no podía porque era de chicas". / Christian González - Público

"El gran problema en mi centro es que lo LGTBI+ era tabú"

Eva recibió una charla sobre diversidad en Bachillerato. Entonces aún no pertenecía al colectivo LGTBI+, pero asegura que la charla le ayudó a entender la realidad, sobre todo, de las personas que son discriminadas por su condición sexual. Sin embargo, el principal problema, entender lo diverso como un tabú, siguió estando en su entorno. 

"Recibí una charla en el instituto en primero de Bachillerato que se centró en la LGTIfobia. Recuerdo que pusieron vídeos sobre personas del colectivo LGTBI+ que me impactaron mucho. Me quedé con una buena sensación porque a mí me sirvió y creo que a mis compañeros les hizo reflexionar sobre las situaciones que vieron que pasan las personas que viven esta discriminación".

"Si a las personas LGTBI+ no se les da información van a crecer pensando que son raras"

"Yo ahora pertenezco al colectivo LGTBI+, pero cuando recibí la charla aún no sabía que pertenecía a él. La charla me ayudó a abrir los ojos y entender la realidad. Sobre todo para empatizar con las personas que sufren por pertenecer a este colectivo".

"No viví ni vi ningún caso de LGTIfobia directamente.  El gran problema es que no se hablaba del tema. Era un tema tabú. Había mucha invisibilización y tras la charla siguió siendo tabú. Me costó salir del armario en segundo bachillerato por esto mismo, pero cuando se lo conté a mis amigas todo fue bien. No hubo ningún problema".

"Es muy importante tener el derecho al conocimiento, aunque no le afecte directamente a esa persona porque no pertenezca al colectivo. Todas las personas tienen el derecho a conocer estas realidades porque pueden tener un hermano, un primo o un sobrino al que sí les puede afectar. Y, en cuanto a las personas LGTBI+, si no les dan esta información van a crecer pensando que son raras o que algo no está bien. No se puede privar de este derecho a nadie".

Eva: "Me costó salir del armario en segundo bachillerato porque era un tema del que no se hablaba". - Público

"Las charlas tendrían que recibirse cuando eres pequeño"

Hugo no pertenece al colectivo LGTBI+ y ha recibido una charla que le ha enseñado nuevos conocimientos y concienciado sobre la realidad, pero también recibió otro taller que cree que no aportó nada a su clase. Pese a ambas experiencias, considera que las charlas se tienen que realizar sobre todos los temas sociales y desde los primeros cursos. 

"He estado en dos charlas en diferentes colegios. La primera fue en segundo de la ESO, hace unos cuatro años, y fue horrible. Fue una mujer mayor que decía bastadas y obscenidades. No llegamos a ninguna conclusión. Lo único útil que aprendimos fue a poner un condón en condiciones. Las enfermedades de transmisión sexual las tratamos de una forma un poco brusca, y no sacamos nada en claro". 

"Estoy orgulloso de juntarme con gente con cabeza y que es consciente de la diversidad"

"Este año, en primero de Bachillerato, hemos tenido otra que sí ha sido interesante. Tratamos la aceptación del colectivo LGTBI+ y la prostitución. También nos explicaron métodos anticonceptivos que yo, por ejemplo, no conocía y que no son los típicos. Y los síntomas de las ETS. Yo llegué a la charla siendo consciente de la diversidad del colectivo LGTBI+ así que lo que más me aportó personalmente fue sobre la situación de las mujeres por la trata sexual". 

"En mi centro hay mucha diversidad sexual y de género, pero también de etnias. Hay aceptación. No he visto a nadie criticar a una persona transexual, bisexual, lesbiana o gay. Está muy aceptado. En mi entorno me he juntado con gente muy distinta y he visto de todo, desde los grupos que más aceptan hasta los 'listillos' que hacen o dicen cosas que en realidad no tienen gracia. Ahora estoy orgulloso de que me llevo con gente con cabeza y que es consciente de la diversidad".

"Veo bien las charlas, sobre todo para chavales. Pero más que en primero de Bachillerato creo que tendrían que hacerse antes y sobre todos los temas sociales. A los 16 años ya estás formado y es difícil que se cambie de opinión porque ya la has creado con lo que has recibido desde casa o desde tus colegas. Entiendo que la censura parental se propusiera hace un siglo. Pero ahora me parece fatal. Estamos en el Siglo XXI y es algo inaceptable".

Hugo: "Estamos en el Siglo XXI y la censura parental ahora es algo inaceptable". - JAIRO VARGAS - Público