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Entrevista a David Couso David Couso: "Hemos sentido desprecio y odio del Estado"

David Couso, hermano del cámara asesinado en Bagdad el 8 de abril de 2003, ha explicado a Público que su familia y él se sienten traicionados y utilizados por el Estado español. Por ello, afirma que ahora les "toca empezar un periplo hacia Europa; el equipo jurídico ya está trabajando para presentar la querella al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo".

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David Couso en la entrevista con Héctor Serra / Héctor Serra

La lucha llevada a cabo por la familia de José Couso durante 16 años es el símbolo más persistente del “No a la guerra”, la defensa de la libertad de información y un grito por el derecho a la vida. Hace unos días, el Tribunal Constitucional rechazaba reabrir el caso, alineándose así con Tribunal Supremo y Audiencia Nacional, que anteriormente ya habían dado carpetazo a la causa.

Hablamos con David Couso, hermano del cámara asesinado en Bagdad el 8 de abril de 2003, quien anuncia que no hay rendición y que su causa llegará a instancias internacionales.

Después de tantos años, no solo no han obtenido explicaciones, sino que además se les han cerrado todas las puertas del estamento judicial español. La última, la del Constitucional. ¿Justicia igual para todos?

Hemos comprobado en primera persona que no; es mentira que la justicia sea igual para todos. De hecho, desde el primer momento nos vimos con el desprecio y el odio de un Estado que se supone que tiene que dar apoyo a un compatriota asesinado.

"Se nos acusó de antipatriotas por defender la justicia y el derecho de información y expresión"

Hay que recordar que, en medio de una invasión ilegal, aquello fue un ataque directo contra la prensa. No solo al Hotel Palestina, donde se encontraba trabajando mi hermano, sino también a la cadena Al Jazeera y a Abu Dhabi TV. Se nos acusó de antipatriotas por defender la justicia y el derecho de información y expresión. Ha sido duro porque hemos visto, en todo este proceso, la modificación de leyes que afectan a los derechos de todos y todas. 

¿Qué papel ha jugado la Fiscalía?

Se ha comportado como la abogacía de los militares norteamericanos; han puesto en todo momento problemas y zancadillas a la querella. Fue una victoria conseguir que se admitiera a trámite pero después la fontanería del Estado empezó a trabajar para archivar la causa.

Los dirigentes de este país han tenido una actitud genuflexa al ejército norteamericano; nos estamos enfrentando a un imperio, un socio de la OTAN y un aliado. Hay que recordar que albergamos una de las mayores bases militares en Rota, con destructores y submarinos nucleares atracando.

Esta es también una historia de cloacas. ¿Se han sentido traicionados por el Estado?

  "Comprobamos que se mantuvieron contactos desde la embajada de EEUU para torpedear el caso y archivar la causa"

Traicionados y utilizados. Ya sentimos desprecio al día siguiente del crimen, cuando los compañeros de José levantaron su foto ante el escaño de José María Aznar en el Congreso. No se levantó ni condenó el asesinato de José. No te sorprende de un estadista tan malo, pero nos costó más entender la actitud del PSOE.

Se suponía que estaban con nosotros, vinieron a las manifestaciones, nos decían que no nos preocupásemos. Años más tarde se cruzan los cables de Wikileaks y comprobamos que se mantuvieron contactos desde la embajada de los Estados Unidos para torpedear el caso y archivar la causa.

Allí estaban, entre otros, una vicepresidenta primera del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, diversos ministros como Juan Fernando López Aguilar, un fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, y un fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza. Y después vemos cómo se ha movido esta gente: De la Vega está en el Consejo de Estado, los otros ministros recolocados, Zaragoza en el juicio del procés…

David Couso, en la entrevista con Público. / Hèctor Serra

El caso Couso les era incómodo.

"Es duro ver que te acusan de conspiracionista"

Cuando hay algo que molesta, el funcionamiento es ese. No nos sorprende; a mi hermano Javi y a mi, que ya tenemos un pasado de lucha, no nos vino de nuevo. Pero sobre todo mi madre y mis hermanas, que sí confiaban en la justicia y la democracia, se dieron cuenta de la realidad. Y es duro ver que te acusan de conspiracionista porque nos quita tiempo explicarle a la gente que la de José no fue una muerte sino un crimen de guerra. La gente de la calle no se cree que estas cosas pasen. Por eso defendemos a los Assange, los Snowden, los Mainning, porque gracias a las filtraciones y los cables la gente puede conocer lo peor de la política y el poder.

El punto álgido llegó en 2014 cuando el gobierno de Rajoy dinamitó la justicia universal con urgencia. Algo que el PSOE ya había limitado en 2009. Las acciones del bipartidismo han dejado la reparación y el derecho a un juicio justo tocados de muerte.

Por eso decimos siempre que no es una causa nuestra sino de todos y todas. Nos han quitado la justicia a toda la ciudadanía. Es una victoria de la maquinaria del Estado en términos geoestratégicos para que las víctimas no puedan acudir a iniciar un proceso judicial. Estamos hablando de una justicia universal que ha permitido la detención de Pinochet o juzgar el genocidio en Guatemala. Es muy grave que aquí no podamos tener un juicio y luchar por nuestros derechos.

"Vamos a presentar la querella al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo"

Ahora nos toca empezar un periplo hacia Europa; el equipo jurídico ya está trabajando para presentar la querella al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. Eso es lo que buscamos: que se juzgue a los militares norteamericanos como hemos visto en Nuremberg con los nazis o como lo consiguieron las madres de la Plaza de Mayo 33 años después de perder a sus hijos. Lo cierto es que, cuando recurrimos a la justicia española, no pensábamos que se modificaría esta ley y que el Constitucional lo respaldaría. Es bastante grave que un reglamento interno de un país esté por encima de los Convenios de Ginebra y de los protocolos internacionales.

¿Tienen esperanza en la restitución de la justicia universal?

Se puede cambiar, pero necesitamos una presión de la sociedad. Si se acaba constituyendo el Congreso, pediremos a los grupos políticos que sigan con el compromiso que demostraron ante nosotros en 2018.

Nos sentamos con el PP, Ciudadanos, PdCAT, Esquerra, Unidas Podemos y el PSOE. Fue gracias a una proposición de ley que presentó Esquerra en 2017 pero como el control de la mesa del Congreso estaba en manos del PP y Ciudadanos, la clavaron en un cajón y la dejaron allí durante dos años. En esas reuniones fui muy claro con la representante del PP; le dije que nos habían dejado sin justicia y que, durante este tiempo, su reforma ha derivado en la puesta en libertad de decenas de narcotraficantes. Lo tuvo que reconocer.

El caso Couso pone de relieve una cosa más: los periodistas estamos desamparados. Quizás el objetivo era minar la comunicación.

"No entienden que los profesionales del periodismo van a informar, no a que los maten"

Es una profesión muy jodida. Recuerdo que, en el momento del asesinato de José, se vislumbró una unión (débil) de la profesión. Han pasado muchos años y cada vez tenemos peor periodismo. Todo son flash news, vivimos a golpe de teletipo, no hay trabajo de investigación; la gente no entiende que para tener un buen periodismo tenemos que apoyarlo y sobre todo alejarnos de medios subyugados a corporaciones institucionales o bancarias. No existe seguridad en el trabajo, hay controles en los noticiarios, se hacen ruedas de prensa sin preguntas… Es una involución.

Y la figura del corresponsal se diluye.

Después del asesinato de José, el Ejército español comenzó a organizar cursos sobre periodismo de guerra para periodistas que quisiesen cubrir conflictos armados. Para mí es una operación del Estado, una manera de ponerse una medalla y hacer ver que los periodistas están formados en conflictos de guerra.

No entienden que los profesionales del periodismo van a informar, no a que los maten. Ellos son nuestros ojos. Necesitamos testigos en las guerras asimétricas de nuestros días, donde muere más población civil que militares. No nos podemos conformar con la información oficial realizada por los comandos centrales de los ejércitos.

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