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Entrevista a Nuria Parlón y Lorena Morales "Las idílicas cooperativas de prostitutas libres y empoderadas son un delirio"

Entrevista a Nuria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet y Lorena Morales, secretaria de Igualdad del PSOE de Madrid, dos políticas empeñadas en abolir la prostitución de un plumazo.

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Mujeres ejerciendo la prostitución. EUROPA PRESS

Hay dos mujeres feministas que estos días están trabajando a destajo con la convicción de que ser "puta” no puede ser un trabajo más y que el espacio público tiene que ser preservado de la cosificación constante del cuerpo de las mujeres. Se trata de Nuria Parlón, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet y Lorena Morales, secretaria de Igualdad del Psoe de Madrid. Su esfuerzo no es nuevo. Llevan años pateando las calles, yendo a foros, encuentros o donde haga falta para hacer que el abolicionismo sea un principio social. Ambas sienten que si se legaliza la prostitución como trabajo, la desigualdad oprimirá aún más a las víctimas que son atrapadas por el proxenetismo.

Lugares libres de prostitución

La alcaldesa catalana, Nuria Parlón, no solo es conocida por la cruzada que mantiene junto a una red de 25 gobiernos locales catalanes abolicionistas sino por su empeño en señalar a los causantes de la explotación sexual de las mujeres. A ellos les está haciendo llegar las multas a su casa por su comportamiento machista.

Justo en esa red de municipios le falta uno importante, el de Barcelona y por ende el de la alcaldesa que está a su frente: Ada Colau. “Que no esté Barcelona significa que la concejal responsable de marcar la estrategia municipal en esta materia se ampara en un marco teórico falaz, en relación a la prostitución. Hay una correlación muy robusta entre trata, explotación sexual y ejercicio de la prostitución. La idílica creación de cooperativas de mujeres prostitutas-libres y empoderadas es un delirio, no es una utopía post feminista, porque no existen, ni existirán, con o sin la legislación reguladora. Me remito al caso de Alemania y Holanda”, explica a Público.

Es más, Parlón considera que “es perverso decir que el movimiento abolicionista no puede hablar en nombre de las ‘putas’/trabajadoras sexuales (como se hacen autodenominar) porque las que lideran esta propuesta no son mujeres prostituidas (ni mujeres proxenetas). También se nos acusa de estigmatizarlas, perseguirlas, de no escucharlas y de moralistas. Este enfoque es malintencionado e incluso entra en contradicción con lo que proponen. Me explico, si la regulación normaliza que todas las mujeres puedan ser ‘putas’ (“es un trabajo digno como otro cualquiera”) nos interpela a todas, y todas tenemos derecho a opinar sobre ello en una sociedad democrática, pero es que además en el movimiento abolicionista hay supervivientes de la trata y la prostitución”, recalca la catalana.

Por otro lado Parlón tampoco entiende que Colau diga llamarse feminista, cuando ha subvencionado con cerca de 30.000 euros cursos del lobby proxeneta sobre cómo hacerse prostituta. “Como mujer feminista no puedo compartir que se cedan espacios municipales ni recursos públicos a una organización que promueve la prostitución y además se lucra con estas actividades”, comenta.

¿En su municipio multar intimida a los puteros?

Es complejo multar a los prostituidores sin disponer de un legislación abolicionista, a no ser que la prostitución tenga lugar en el espacio público y bajo ordenanza se tipifique como un acto punible para el putero. Es decir sería posible en carreteras o polígonos industriales pero en ciudades compactas y densas normalmente este negocio ilícito se da en pisos particulares, pensiones o macroburdeles. Como en nuestro país la prostitución solo está penada si hay proxenetismo, sancionar a los puteros en espacios privados no es una opción viable. Primero debes demostrar indicios (investigación policial) en esa dirección y tener orden judicial para hacer entrada en esas viviendas.

¿Qué doble moral es la que tenemos socialmente con las mujeres prostituidas?

Las mujeres prostituidas son víctimas de sus verdugos, de los que las trafican y/o explotan. A ellas no las debemos juzgar todo lo contrario. En eso el abolicionismo es explícito.

¿Una administración es responsable de proteger los derechos fundamentales de estas mujeres invisibles?

Las administraciones públicas debemos proteger los derechos humanos. Las mujeres prostituidas son víctimas de la violencia más extrema y desgraciadamente se vulneran muchos de sus derechos. Debemos protegerlas -sin paternalismos- y velar por sus derechos. El tráfico de seres humanos y la trata para fines de explotación sexual están penados en nuestro país. Las mujeres prostituidas han sido mayoritariamente víctimas de tráfico y de trata. Debemos batallar para que se preserven sus derechos, y sobretodo debemos disponer de datos actualizados que demuestren con claridad la relación entre tráfico de mujeres, explotación sexual y prostitución.

A quienes dicen que hay que escuchar a las putas ¿qué le contesta?

Que sí. A las mujeres prostituidas hay que escucharlas. Hay instituciones que trabajan con ellas, que las acompañan, les ofrecen salidas profesionales, recursos habitacionales y te puedo asegurar que muchas mujeres que ejercen la prostitución en raras ocasiones lo hacen libremente. Son víctimas de la pobreza extrema, y normalmente son prostituidas por mafias. A estas mujeres hay que escucharlas siempre.

Distinto es escuchar a la ‘patrona’ de la explotación y legitimarla diciendo que hablan en nombre de los derechos de las mujeres prostituidas porque es falso. Por eso comparto que el Gobierno de España quiera impugnar la legalización del sindicato amarillo OTRAS y también la iniciativa de L’Escola AC que pide por vía judicial que se prohíba la Organización de Trabajadoras Sexuales (OTRAS) por defender al lobby proxeneta, en la Audiencia Nacional. Sorprende mucho que este grupo de interés, a través de su portavoz, acuse al gobierno de feminismo burgués cuando pretenden camuflar un sindicato amarillo que presuntamente está respaldado por empresas con facturaciones millonarias.

Todo nace y acaba con la desigualdad

En cuanto a si Parlón siente que la explotación sexual de todas estas mujeres y niñas se debe se debe a algo en particular, su respuesta es clara: “Se basa en la brutal desigualdad social, en la penuria económica y en la falta de oportunidades las cuales hacen que las mafias tengan el caldo de cultivo perfecto para captar a mujeres en las zonas más pobres del mundo. Mujeres y niñas pobres son la mercancía de los prostituidores y el producto para los puteros”, recalca.

Además, ésta reconocida feminista cree que el sistema prostitucional es hiriente porque funciona a la vista de todos pero todos le volvemos la cara. “La prostitución de mujeres y niñas es un negocio que mueve cinco millones de euros diarios en España. Ponen publicidad, patrocinan equipos de deporte, fiestas... han normalizado el uso por horas de los cuerpos de las mujeres envolviéndolo de un glamour que es pura ficción. Las mujeres prostituidas no disfrutan con sus “clientes”, no los desean. Los puteros son colaboradores de las mafias. Su demanda de prostitución contribuye al tráfico de personas. Tenemos que hacer entender a los mal llamados clientes de qué va este negocio. Hay que mostrar la cara oscura del negocio, el abuso y la violencia contra las mujeres prostituidas”.

¿La abolición es la única solución?

A mi entender la abolición es el camino. Tenemos que proteger a las mujeres y perseguir a los prostituyentes y a los puteros. Hoy ya podemos comparar qué ha pasado en países como Holanda o Alemania, que legalizaron la prostitución, o qué ha pasado en Suecia, donde legislaron para abolir la explotación sexual penando en consumo. En Holanda y Alemania ha crecido el consumo de prostitución, y hay más tráfico y más trata tanto de mujeres como de menores. Las mafias campan a sus anchas.

En Suecia se han invertido recursos en ofrecer alternativas laborales a las mujeres prostituidas y acompañamiento social. En paralelo han impulsado acciones educativas para los jóvenes. Después de 10 años de la aprobación de la ley ha empezado a descender el consumo de prostitución callejera en Suecia en un 50%. Los jóvenes ya no ven el uso por horas de mujeres prostituidas como “normal” o moderno. ¡Yo apuesto por abolir la explotación sexual! Que le quede claro a las que defienden la regulación, las abolicionistas no queremos abolir a las mujeres prostituidas, queremos abolir la explotación a la que las condenan las mafias y los puteros. Y queremos abolir las relaciones sexuales en las que el deseo y el placer de las mujeres no es importante.

¿Se ha sentido amenazada en algún momento por su cruzada política?

Yo no me he sentido amenazada personalmente. Tampoco me sentí apoyada hasta la creación de la Red de Ciudades Libres de Trata que impulsamos con el Movimiento Democrático de Mujeres y que ya aglutina en España a los ayuntamientos de un centenar de ciudades gobernadas por partidos diferentes, también Diputaciones y al Parlamento de Navarra. Acabo de tener la noticia que Girona ha aprobado también la moción y es un municipio más en la Red. Trabajamos duro para que las ciudades sean un espacio libre de trata y de explotación sexual de mujeres y niñas. El espacio público tiene que ser preservado de la cosificación constante del cuerpo de las mujeres.

¿Cree que la lucha contra la prostitución les llega a las víctimas? ¿Saben que hay mujeres que están intentando salvar a otras mujeres que son menos privilegiadas?

Las mujeres prostituidas necesitan que pongamos recursos a su alcance. Aún tenemos pocos medios y eso dificulta que nos puedan ver y oír. Sus verdugos las amenazan y las obligan a vivir aisladas del mundo, en clubs con poco o nada de contacto exterior. Algunas organizaciones entran y las ayudan. Tenemos que ser más y más visibles. Las víctimas necesitan que se hable de ellas. Supervivientes de la prostitución como Sónia Sánchez y Amelia Tiganus son líderes claras del movimiento abolicionista y directoras de cine como Mabel Lozano están ayudando a que nuestras hermanas prostituidas pierdan el miedo y se sientan acompañadas para poder iniciar un nuevo camino y ser dueñas de sus vidas y de su sexualidad.

De Catalunya a Madrid

Otra referente abolicionista que se encuentra a kilómetros físicos de la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet pero en el epicentro de su misma lucha es Lorena Morales, secretaria de Igualdad del PSOE de Madrid. Una política que se está recorriendo la capital madrileña y sus aledaños de cabo a rabo para hablar de la ordenanza contra la prostitución y de la necesidad de erradicar la cosificación de las mujeres.

A ella Público le ha preguntado si ‘el gol por la escuadra’ que le metieron a la Ministra de Trabajo puede acabar siendo un gol en puerta si se aprueba el sindicato Otras. “Tengo confianza en que eso no ocurrirá. Tal y como dijo Magdalena Valerio, era uno de los peores disgustos que había tenido a lo largo de su carrera política, porque es abolicionista, al igual que el Gobierno. En esta línea, y tras consultar con Abogacía del Estado, el Ministerio de Trabajo ha elaborado un informe para su traslado a la Fiscalía General del Estado. El fin es impugnar los Estatutos de la organización OTRAS. Parece que la vía jurídica es la más viable y efectiva. Ese mismo informe se establece que la prostitución no es una situación neutra, lleva aparejada la explotación sexual de una persona, mayoritariamente mujer. Y los poderes públicos tienen el deber de combatir con todos los instrumentos del Estado de Derecho”, confirma.

¿Qué pasará si se legaliza el sindicato?

Que habremos perdido una batalla dolorosa, pero no la guerra. El Gobierno, aunque sea en solitario dentro del arco parlamentario, pues el resto de grupos no se han declarado abolicionistas, seguirá peleando. EL Partido Socialista está preparando una ley que puede marcar un antes y un después.

¿Por qué es tan difícil ponerse de acuerdo en algo tan sencillo como no vulnerar los derechos humanos de las mujeres prostituidas?

En el caso de la prostitución entiendo que hay dos factores. Por un lado, lo lucrativa que es esta actividad. Solo en España se estima que mueve 5.300 millones de euros al año. Y seguro hay gente muy interesada en que no nos pongamos de acuerdo para poder seguir llenándose los bolsillos a costa del sufrimiento de miles de mujeres. Y, por otro, y principalmente, está el machismo del sistema. Nos inculcan la idea de que nuestros cuerpos están para satisfacer los deseos masculinos, que, además, aparecen como incontrolables. Y las prostitutas harían una especie de “función social” para que no haya más violaciones. Encima nos “venden” que es una elección libre de estas mujeres, cuando la mayoría son víctimas de trata. Y el resto lo hacen por supervivencia, se agarran a la única opción que tienen para sobrevivir. ¿Es eso libertad?

Además Lorena Morales se muestra muy crítica con Manuela Carmena y Ada Colau por ser dos alcaldesas con una misma "visión tuerta" con respecto al abolicionismo. “Más que tuertas, diría que están totalmente ciegas, porque no entiendo que se pueda defender la legalización de una forma de violencia, y de las más crueles, hacia las mujeres. Colau ha defendido recientemente que la prostitución 'es un empleo igual de digno que los demás y que no cuenta con los derechos que requeriría'. Y Carmena, aunque ahora no lo diga tan expresamente, hace unos años firmó un manifiesto en el que calificaba la postura abolicionista del Instituto de la Mujer en el Gobierno de Zapatero como “feminismo puritano de reforma moral de fines del XIX”, comenta la política madrileña.

¿Fallamos como sociedad teniendo que debatir esta esclavitud?

Por supuesto. Es increíble que sigamos debatiendo sobre si legalizar una práctica que nos coloca a las mujeres como objetos, que es la esclavitud del siglo XXI. Lo que debería hacer la sociedad, junto a sus representantes políticos y administraciones, es luchar por erradicar la prostitución y la trata. En estas situaciones es cuando percibes lo que aún nos queda por avanzar para alcanzar la igualdad de género.

¿Cómo se siente personalmente con todo lo que lleva luchado con la ordenanza contra la prostitución en Madrid y que aún no se haya podido implantar?

Un poco decepcionada. No perdía la esperanza de que otras formaciones de izquierda nos apoyaran, pero la realidad está siendo muy diferente. No entiendo que parte de la ordenanza, cuyo mérito es del Grupo Socialista, especialmente de Puri Causapié, les disgusta: ¿Los planes de ayuda a las personas en situación de prostitución? ¿Sensibilizar en un modelo de sexualidad igualitario? ¿O sancionar a puteros y proxenetas? En Madrid todavía no se ha votado, así que aún estamos a tiempo. Le ruego a su alcaldesa que recapacite y nos apoye. Esta no es la ordenanza del PSOE, sino un instrumento para avanzar en la erradicación de una forma de violencia

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