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Accidentes de tráfico Los excesos de velocidad y los accidentes mortales se disparan pese al estado de alarma

Los radares de Tráfico detectaron más de 100.000 infracciones de este tipo en las carreteras españolas durante el primer mes y medio de la cuarentena, mientras los siniestros mortales mantienen en varias comunidades la misma cadencia que un año normal a pesar del 'gran encierro'.

Más de 75 personas han muerto en la carretera durante el confinamiento. / Pixabay
Más de 75 personas han muerto en la carretera durante el confinamiento. / Pixabay

La cifra resulta sobrecogedora: en los 71 días transcurridos entre el 16 de marzo, primer lunes del 'gran encierro', y el 26 de mayo, cuando media España pasaba a la fase dos de la desescalada, murieron 76 personas en accidentes de circulación en las carreteras españolas.

El escenario fue la misma red viaria en la que, según los datos de la DGT (Dirección General de Tráfico), el trasiego de vehículos se ha reducido en una horquilla del 35% al 92% según la fecha, con caídas del 43% al 95% en la circulación de vehículos ligeros y del 13% al 81% en la de pesados.

Y eso no es, pese a que tanto el número global de accidentes mortales (252 por 364) como el de fallecidos en ellos (280 por 397) han caído en España alrededor de un 30% (menos que la intensidad de la circulación), el único dato inquietante que arroja la movilidad interurbana de un país que, en lo que va de año, lleva ya más tiempo con restricciones de movilidad que sin ellas.

La red viaria de Castilla-La Mancha había registrado entre el 1 de enero y el 26 de mayo de 2020 tantos accidentes mortales como en el mismo periodo del ejercicio anterior (22) y un fallecido más (24 por 23), mientras la caída de los registros resulta prácticamente inapreciable en comunidades como Castilla y León o La Rioja.

La siniestralidad se ha reducido de manera notable en algunos de los territorios más poblados, caso de Andalucía, Catalunya, Madrid o Galicia, y también en otros de menor densidad demográfica como Aragón y Canarias, aunque eso no ha impedido que, también según los datos de la DGT, los 16 fallecidos en accidentes de circulación en las carreteras españolas en la semana del 18 al 24 de mayo, en la que toda la península y las principales islas de Canarias y Baleares estaban en fase cero o uno, superaran a los catorce de las mismas fechas del año pasado.

"Hay una falta de relación entre movilidad y riesgo"

"¿Qué hubiera pasado sin ese confinamiento?", se pregunta Antonio Lucas, director del departamento de Seguridad Vial del RACE (Real Automóvil Club de España), que advierte de un repunte de la accidentalidad que se está intensificando. "Los datos ya indicaban en enero y febrero que se estaba rompiendo la tendencia a la reducción", anota, al tiempo que alerta sobre "una falta de relación entre movilidad y riesgo durante el confinamiento que hay que analizar".

Diez de los 24 fallecidos en siniestros varios durante la semana santa no llevaban cinturón

Algunos registros del estado de alarma apuntan en esa dirección, con un descenso de menos del 50% en los accidentes registrados en la semana santa de este año en relación con la de 2019 pese a que la caída del tráfico rondó el 90%, en esa fase del confinamiento, la más dura. Diez de los 24 fallecidos en siniestros viarios en esos días no llevaban cinturón, otro dato que invita al estudio.

"La reducción del tráfico no ha ido acompañada de una reducción de la accidentalidad", apunta Lucas, con un incremento de los siniestros del 40% en las vías rápidas durante el confinamiento.

Mario Arnaldo, de Automovilistas Europeos Asociados, achaca lo elevado de esas cifras al repunte de la accidentalidad y la mortalidad en el arranque del año, mientras señala que la bajada global del 30% en el número de fallecidos con el estado de alarma es “similar a la que se ha dado en países de nuestro entorno como Francia, Italia o Portugal.

"La variación del número de víctimas y de accidentes nunca va en paralelo a la de la circulación. Esa ecuación no siempre se cumple", añade, mientras anota que "el movimiento de vehículos ligeros se ha reducido un 80% y el de los pesados, un 35%".

Las denuncias por velocidad caen 'solo' un 66%

Ambos coinciden en destacar el aumento de los excesos de velocidad detectados durante el estado de alarma en las carreteras españolas en relación con la reducción del tráfico.

Los datos de la DGT recogen 84.033 denuncias por esta infracción en el mes de abril, lo que da una media de 2.801 diarias, por encima de las cien por hora. En marzo y abril ascendieron a 264.119, de las que habría que descontar la primera quincena del primero de esos meses.

Los registros de abril resultan significativos de ese desmesurado volumen de infracciones por exceso de velocidad, que cayeron 'solo' un 66% frente a las del mismo mes de 2019 mientras las denuncias por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas descendían casi un 95%, las impuestas por no utilizar el cinturón de seguridad lo hacían en más de un 80% y las formuladas por usar el móvil al volante bajaban más de un 75%.

"Cuantas menos infracciones se comentan, (...) más vidas se salvarán", añaden fuentes de la DGT

"El número denuncias se irá reduciendo del mismo modo que lo ha hecho la movilidad, como se aprecia ya en los datos de marzo y abril de 2020 con respecto a los de 2019", indican fuentes de la DGT, que añaden que, para este organismo, "cuantas menos infracciones se comentan, menos denuncias se pondrán, menos accidentes se producirán y más vidas se salvarán".

En cualquier caso, anotan, la variación de la intensidad circulatoria "dependerá del fin del estado de alarma, de las distintas fases por territorios y de las decisiones sobre movilidad, apertura de fronteras y turismo". El 15% de los turistas que visitaban España antes de la pandemia, y que llegaron a superar los 80 millones, se desplaza en automóvil.

También afectará a la recaudación de las maltrechas arcas estatales, ya que solo los radares fijos llevan varios años aportando en torno a un 30% de la recaudación por multas, con picos como los 115 millones de euros de 2015 o los casi 18.500 euros por hora de 2016.

La velocidad de los desplazamientos aumenta un 30%

"La DGT estima en un 30% el aumento de la velocidad en los desplazamientos”, explica Lucas. No se trata de algo inusual ni específico de España: un estudio de la consultora Inrix detectó en las primeras jornadas de restricciones de la movilidad en EEUU notables incrementos en este factor de los desplazamientos por carretera, con franjas del 10% al 57% en Boston, del 9% al 75% en Los Ángeles y del 6% al 54% en Nueva York y Washington.

¿Y a qué se deben esas dinámicas? Los expertos se inclinan por vincularlas a la descongestión de las vías, especialmente en las áreas metropolitanas, que habría animado a pisar el acelerador y a asumir más riesgos de los habituales a una parte de los conductores que transitaban por ellas al verlas despejadas.

La combinación de ese aumento de la velocidad con la restricción de la movilidad, que en la práctica ha quedado prácticamente limitada a los desplazamientos al centro de trabajo y el trasiego de mercancías, y el peso de siniestros como las salidas de vía y los que han tenido vehículos de transporte implicados lleva a Lucas y a Arnaldo a llamar la atención sobre este último sector.

Los riesgos añadidos del transporte y el reparto a domicilio

"Este tipo de accidentalidad está muy relacionado con determinados servicios como la venta online, que incluye un modelo de transporte de largas jornadas y en el que prima la rapidez en el reparto", señala el primero, que destaca cómo dos horas seguidas de conducción producen en el piloto consecuencias como aumentar un 62% los errores en la percepción de la velocidad.

"Ha podido contribuir el hecho de que se han relajado los tiempos de descanso de los camioneros -indica el segundo- y que la circulación de furgonetas, que en ocasiones incluye jornadas maratonianas que no se controlan, ha aumentado por la distribución de los productos de comercio electrónico".

"Eso hay que analizarlo, lo mismo que hay que analizar qué peso han tenido las distracciones causadas por la preocupación y por el estrés, y también por el uso de los teléfonos”, añade Arnaldo, que también aboga por “profundidad en el estudio del comportamiento de la accidentalidad en la fase de mayor restricción de la movilidad".

Lucas, por último, reclama "una acción de concienciación" ante "el riesgo de que en los próximos meses haya un aumento de la accidentalidad”"y ante el posible aumento de la densidad de la circulación por las reticencias a usar los transportes colectivos por miedo al contagio de la covid-19. "La siniestralidad está cambiando y la movilidad también lo está haciendo", concluye.

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