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La falta de medidas de Ayuso aboca al colapso a los centros de salud de Madrid al menos dos semanas más

Médicos, enfermeros y sindicatos auguran que aunque los contagios bajen, no lo hará la carga de trabajo de los sanitarios, debido a la falta de refuerzos y el tiempo que ocupa la tramitación de bajas, lo que impide hacer seguimiento a otras enfermedades.

Un grupo de personas esperan en una fila en el Centro de Salud Abrantes, a 13 de enero de 2022, en Madrid, (España).
Un grupo de personas esperan en una fila en el Centro de Salud Abrantes, a 13 de enero de 2022, en Madrid, (España). EUROPA PRESS

La sexta ola da los primeros síntomas de agotamiento después de tres meses y medio de contagios y la aparición de ómicron, que disparó los casos pero también ha transformado la manera de interpretar la pandemia. 

Sin embargo, los centros de salud y los hospitales de Madrid no dan muestras de mejora y la saturación a la que han sido sometidos en esta sexta ola, que ha agravado aún más la delicada situación de los sanitarios desde que irrumpiera el coronavirus. 

José Mª Molero, sanitario de la Atención Primaria en Madrid, considera que pese a la tendencia a la baja, como quedan al menos dos o tres semanas de incidencias altas, "la gente necesita que se les gestione su IT (bajas laborales) a costa de sobrecargar todavía más nuestras agendas". "Estos procedimientos nos siguen teniendo secuestrado en gestiones administrativas", sostiene. Es una afirmación similar a la de Miguel Ángel Pérez Chillón, médico de familia y expresidente del Colegio de Médicos de Madrid: "La carga de trabajo es tremenda, inimaginable. Y una parte ha dejado de ser estrictamente médica para convertirse en carga administrativa". 

Si la onda epidémica provocada por ómicron es similar a la que ha provocado en otros países, la caída de casos será tan vertical como la subida, así que habrá que esperar casi un mes para que los contagios desciendan a números algo más llevaderos. La tendencia nacional parece confirmar esa caída vertical, al igual que otros países como Reino Unido, donde ómicron es preponderante.

Pese al nuevo procedimiento de la Comunidad de Madrid para gestionar las bajas —medida que el ministro Escrivá asegura, ya existía—, la saturación de los centros de salud no ha remitido, por lo que se pone en duda la eficacia de las medidas. Este nuevo procedimiento llega tarde y es incompleto la gestión de la baja la siguen haciendo mayoritariamente los médicos de familia de los centros de salud", aseguran desde el sindicato CSIT.

"Al no haber reforzado suficientemente las Unidades de Atención Covid (UACov) con personal facultativo para que puedan asumir también la tramitación de las bajas laborales, este procedimiento sigue sin solucionar el problema de la saturación de trabajo administrativo que generan las tramitaciones de las IT para los profesionales sanitarios", critican desde el sindicato. 

Aunque Madrid anunció que los contratos temporales a sanitarios (los llamados contratos covid) para reforzar la sanidad durante la pandemia, serían renovados en su totalidad hasta marzo, son muchos los trabajadores que denunciaron a principios de año que sus despido habían sido confirmados. En la Atención Primaria, receptora de 1.500 contratos covid, se constató que no se renovaba a parte de las plantillas que tenía trabajos estructurales dentro de los centros de salud.

Carmen del Moral, portavoz de SATSE Madrid, confirma la sobrecarga de trabajo: "Ha bajado la ansiedad porque han pasado las navidades, pero tenemos unas plantillas tan escasas que es imposible sacar el trabajo adelante, la necesidad que tenemos de enfermeros es bestial. Es como si los bomberos apagaran fuegos todos los días. Se pierde la capacidad de hacer seguimientos".

Según un muestreo realizado por Comisiones Obreras durante las navidades, el 65% de las citas presenciales triplicaban la espera las 48 horas recomendadas para ser atendido en el centro de salud de referencia. En centros de salud como el de Navalcarnero, la espera de cita presencial era de 50 días. En otros como el de CS Comillas, la atención telefónica se podía demorar hasta 32 días.

Estos datos de Navidad no han mejorado, dado que la saturación por el coronavirus provoca que otros tratamientos y atenciones pasen a un segundo plano: "Hay tanta actividad acumulada que se ha ido sobreponiendo por la sobrecarga, que cuando reduzca la covid las agendas seguirán saturadas", augura Molero.

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