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Galicia La muerte de un paciente esperando una ambulancia pone el foco sobre las carencias de la sanidad pública gallega

La noche del lunes falleció un hombre de 74 años en Pontevedra mientras que esperaba a una ambulancia. Como en su centro de salud no había ninguna disponible, emergencias movilizó a una disponible a 40 kilómetros. El equipo médico llegó 36 minutos más tarde de la llamada.

29 de octubre de 2019. El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, presentando los presupuestos para 2020./ Xunta de Galicia
29 de octubre de 2019. El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, presentando los presupuestos para 2020./ Xunta de Galicia

La noche del pasado lunes falleció un hombre de 74 años en el centro de salud de Lalín (Pontevedra) por una complicación cardiorrespiratoria tras haber esperado en su casa 36 minutos por una ambulancia. A las nueve de la noche Urxencias Sanitarias recibió la llamada, pero al no contar con ambulancias disponibles, tuvo que movilizar a un equipo desde Chantada (Lugo), a 40 kilómetros.

El Servizo Galego de Saúde (Sergas) aseguró que el paciente fue atendido por un equipo completo de médicos y personal de enfermería en el Punto de Atención Continuada (PAC) de Lalín, que contó la noche del lunes con una "dotación completa" de personal, integrada por dos médicos, dos enfermeros y un trabajador de servicios generales. La polémica salpica al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, a un mes de las elecciones autonómicas, y se suma a otros casos parecidos ocurridos en la sanidad gallega.

Uno de ellos sucedió hace un mes en el hospital de Santiago, cuando falleció un paciente de 84 años esperando en los pasillos de urgencias. La organización sindical Médicos de Galicia Independientes (O’mega), denunció en su momento que el fallecido estuvo esperando más de una hora, algo que no consideraron "excesivo", pero sí el sitio donde estaba estacionado, "fuera del control directo del personal sanitario".

En 2019 la asociación sanitaria denunció también la muerte de dos pacientes en las urgencias del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS), pero la justicia dictó que no habría responsabilidades para el Sergas. El pasado octubre un hombre tuvo que esperar 46 minutos a que llegase la ambulancia, la misma que confirmaría su fallecimiento al llegar. En 2018, un paciente falleció mientras que esperaba en el Punto de Atención Continuada de A Estrada (Pontevedra). A mayores, O’mega ya denunció también el colapso en urgencias y la espera de pacientes graves.

María Luisa Lores, integrante de SOS Sanidade Pública, la plataforma que encabezó la manifestación multitudinaria por la sanidad gallega que el Partido Popular calificó como una "campaña de desprestigio" contra el Sergas, explicó que las ambulancias de los centros de salud y hospitales están externalizadas. Es decir, son un servicio no dependiente del Sergas, de manera que "hay mucha menos implicación" al no ser empleados directos.

67 millones de euros en ambulancias

Las ambulancias forman parte de la Fundación Urgencias Sanitarias de Galicia. El conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, anunció en octubre de 2019 el aumento de la dotación presupuestaria para esta organización que supera los 67 millones para 2020, "con un aumento próximo al 30% respeto de las transferencias de los presupuestos del Sergas el año pasado".

Actualmente, el 061 dispone del "mayor número de ambulancias de su historia", según Sanidade, en su totalidad, 107 vehículos asistencias de soporte vital básico, 16 asistenciales de soporte vital avanzado y 2 ambulancias convencionales. En total, los presupuestos para Sanidade "son los más elevados de la historia" que suponen un 40,5% del presupuesto total de la Xunta, 4.109,6 millones, 121,7 millones más que en 2019.

La integrante de SOS Sanidade Pública sostiene que, ante esta cantidad de dinero, "los beneficios están más descontrolados y no son eficientes". Insiste en que "si el servicio falla, hay que tomar medidas urgentes" y apostilla que "los millones que invertimos están para eso". Además, la secretaria de la Conferencia Intersindical Galega (CIG), María Abuín, agrega que todo este dinero se explica con las cantidades que la Xunta destina a las privatizaciones, como el hospital de Vigo, que computa en el presupuesto.

Listas de espera "con trampas"

SOS Sanidade Pública cuenta a Público que "el Sergas tendría que revisar todo el sistema", para tener "todo dispuesto" y procurar así que el servicio atienda a la población "lo antes posible". Lo mismo ocurre con las listas de espera de los hospitales y centros de salud. María Abuín afirma que las listas de espera que aporta el Sergas tienen "trampas" puesto que, a la hora de laurear el servicio gallego y sus cortas listas de espera, la Xunta solo contabiliza a las personas que cuentan ya con fecha fija de atención.

De esta manera, las personas que todavía no han sido llamadas para adjudicarles una fecha y siguen a la espera, no forman parte de las listas que el Sergas saca a luz, no se contabilizan. Miguel Tellado, parlamentario del PP, explicó tras la movilización masiva del 9 de febrero de la sanidad pública gallega que "en Galicia tenemos más profesionales que nunca, menos listas de espera que nunca" y que "hay más infraestructuras y más renovadas que nunca".

Abuín relata que el principal problema del Sergas es de "gestión". Para ella, "no hay recursos necesarios aún con este gran presupuesto", y postula que "hay que atender a la dispersión geográfica" propia de Galicia, a las comunicaciones y a la proximidad. Además, insiste en que el Ejecutivo autonómico debería de tener en cuenta "el medio rural" , y activar un "plan de contingencia" para épocas de gripe, ya que la población gallega está envejecida y sufre "pluripatologías". Abuín concluye: "entendemos que el PPdeG, en vez de llevar a cabo este plan, ve como asumido que su mala gestión va ser el titular de prensa de todos los años".

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