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Autodefensa feminista, en auge "por necesidad"

Cada vez son más mujeres las que se apuntan a talleres de autodefensa. Esta formación se remonta a los 60 en Canadá, donde nació el Wen-do, cuyas siglas vienen de la contracción de 'women', mujeres en inglés, y 'do', camino en japonés.

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Taller de Autodefensa feminista para madres e hijas, a cargo de Asunción Paños.

De las 2.219 denuncias por agresión sexual en 2017, más del 90% se referían a mujeres, según datos del Ministerio de Igualdad. Sin embargo, según una encuesta del mismo ministerio, la mayoría (62%) cree que las víctimas denuncian en pocas ocasiones, y el 9% que no lo hacen casi nunca. ¿Los motivos? Miedo al agresor, vergüenza o miedo a que no les crean.

En teoría debería ser "más importante educar a los hombres a no agredir". Así lo afirmó el 77% en dicha encuesta, frente al 14,8% que consideraba "más importante enseñar a las mujeres a evitar situaciones de riesgo".

¿Y en la práctica? En la práctica cada vez son más mujeres las que se apuntan a talleres de autodefensa feminista. Así lo ha experimentado Nina Parrón, directora del área de Igualdad el Consell de Mallorca, quien ha comprobado cómo a lo largo de los años "se ha ido naturalizando" y ahora "es espectacular el número de mujeres que se apunta".

El legado de 'Las Valkirias' continúa entre las más jóvenes

Parrón fue miembro de la pionera Asociación feminista de autodefensa Las Valkirias en los años 90. Allí aprendió autodefensa feminista de la mano de su maestra Concha Arnal, quien a sus 70 años ha estado haciendo cursos hasta hace poco en Zaragoza. "Empezamos a dar clases en institutos y a feministas que lo quisieran", cuenta.

Sin embargo, esta técnica se remonta a los años 60 en Canadá, donde nació el Wen-do, un programa de autodefensa para mujeres cuyas siglas vienen de la contracción de "women", mujeres en inglés, y "do", camino en japonés. Es la organización de autodefensa de mujeres más antigua de Canadá y combina varias "técnicas físicas y verbales de autodefensa". Todas sus clases son impartidas por mujeres, y para mujeres.

Sus más de 5.000 cursos se han extendido por Japón, Sudáfrica, Europa, Estados Unidos y Canadá. Desde su primera clase en 1964 alrededor de 100.000 mujeres y chicas han participado en los 'workshops' y cursos de Wen-do.

En el caso de Las Valkirias su expansión ha sido en pequeños núcleos, pero con tanta fuerza que ha pasado de generación en generación. Ahora formadoras como Gema Domínguez continúan el legado de Nuria Parrón impartiendo este tipo de talleres. En ellos Domínguez ha comprobado cómo crece el interés por este tipo de cursos entre las jóvenes . Las que, reconoce, más le preocupan. Porque del mismo modo "que llegan jóvenes muy posicionadas dentro del feminismo, también las hay que cuentan experiencias que no las reconocen como violencia".

Por su parte, la ola feminista del pasado 8 de marzo también ha contribuido a que "el feminismo se extienda y se combata la desinformación, lo que ha dado pie a que las mujeres se puedan acercar a la autodefensa". Así lo explica Asunción Paños, otra de Las Valkirias que lleva trabajando en la autodefensa feminista desde hace más de 20 años.

Asunción Paños, en sus talleres, facilita que las mujeres "se den cuenta de la violencia que sufren" y que cada mujer "busque el recurso que tiene: la mirada, la voz, echar a correr, congelarse"… Aunque matiza: "Ya vemos que lo de congelarse sirve para que el sistema judicial nos acuse". Dice en referencia al caso de La Manada.

Entre sus talleres se encuentra el de Autodefensa feminista para madres e hijas. Una iniciativa que pretende "fortalecer el vínculo" entre ambas, porque la autodefensa "también se basa en la sororidad, en romper la misoginia". Consiste en "trabajar cosas que se nos ha negado, en recuperar un espacio que se nos ha robado", dice Paños.

En vista del interés por la autodefensa feminista en su entorno más cercano, Helena Durán, estudiante de tercer año de Educación Primaria en la Universidad de Cáceres, y sus compañeras decidieron organizar un taller al que empezaron asistiendo 12 mujeres y para la próxima sesión ya se han apuntado seis más.

Hace un año formaron la Coordinadora Estudiantil de Cáceres y en la primera asamblea surgió la idea de llevar a cabo un curso de autodefensa feminista. "Porque pensamos que somos muchas las chicas que nos sentimos inferiores físicamente a los chicos y nos da miedo que algún día nos intenten hacer cualquier cosa y no tengamos los medios para defendernos", explica.

El curso es semanal y ella se dedica "a la parte emocional". Una parte fundamental ya que, contaba: "En la primera sesión bastantes chicas se abrieron y contaron sus experiencias, estaban allí porque tenían miedo".

Ella misma reconoce sentirse "desprotegida". Tiene la sensación de que "no se castiga" al culpable sino a la víctima: "Siempre la culpa la tienes tú, si no es por cómo ibas vestida, es porque ibas borracha, o porque no te has quejado". "El Estado no nos presta la atención que deberíamos tener", denuncia.

Autodefensa y empoderamiento

A diferencia de la defensa personal, en los talleres de autodefensa feminista no solo se "habla de violencia física, sino de empoderamiento personal y psicológico", explica Araitz Palacios, técnica de igualdad de la Cuadrilla de Gorbeialdea (Araba). Ya que, "la violencia no necesariamente se refiere a una violencia física, las mujeres sufrimos distintos tipos de violencia cada día". "Con la autodefensa feminista nos enseñan, con las capacidades físicas y herramientas que tenemos como mujeres, a poder hacer frente a una agresión".

Mientras la defensa personal "trabaja directamente el agarre", el Wen-Do da "herramientas para responder ante el acoso", trata "todo el punto previo" desde un enfoque feminista, explica Gema Domínguez.

En el taller que imparte Gema Domínguez realizan tres sesiones no mixtas de dos horas cada una. En la primera "se trabaja todo el punto previo, conectando con los miedos que tenemos, de los que no nos han enseñado a defendernos". Una fase previa que persigue dar todas las herramientas para no tener que llegar al agarre o los golpes.

Domínguez pone de relieve la importancia de "trabajar el autoestima, reafirmarse, reconocer las violencias y sobre todo empoderarse". En busca de "enfrentarse al autoboicot que nos generamos cada día". Y "darse cuenta de que no es una violencia que vives tú, sino que es una violencia sistémica".

¿Y la protección del Estado?

Sobre si la autodefensa feminista pretende sustituir a la protección del Estado, Asunción Paños y Gema Domínguez coinciden en que ojalá no fueran necesarios sus talleres. "La autodefensa feminista la hacemos por necesidad, no por gusto, y eso es humillante", señalaba Paños.

Para Asunción Paños, "el Estado tiene que facilitar autodefensa feminista y cualquier tipo de recurso que sirva para erradicar la violencia". Aunque, lamenta "que no ponga más el punto en los violentos y que seamos nosotras las que nos tengamos que defender". Y considera que el Estado debe poner más atención en "actuar antes de que haya violencia, en evitarla". "En las tiendas se evita que haya robo", dijo.

En opinión de Gema Domínguez el Estado debe trabajar en "la socialización de género, porque es ahí donde están las mayores violencias". En el hecho de que "nos eduquen diferente a mujeres y hombres". Mientras "a las mujeres nos educan desde el miedo, a los hombres les permiten la lucha pero no les dicen 'no violes'".

Por su parte, Nina Parrón considera que no son incompatibles la protección del Estado con la autodefensa, sino que van de la mano. Y lo ejemplifica en la campaña que han realizado desde el Consell de Mallorca "No i punt". Y destaca, por ejemplo, la formación que se da a todos los agentes sociales que intervienen en la organización de fiestas para que puedan identificar las agresiones sexuales y sexistas. Desde Policía, Protección Civil hasta concejalías de fiestas y asociaciones juveniles.