Una marea de miles de personas inunda Madrid en defensa de la educación pública: "No podemos aceptar ni un recorte más"
Salen a la calle por los recortes y la privatización, la falta estructural de recursos, la sobrecarga de trabajo o el "abandono" que denuncian en ámbitos como la educación especial.

Madrid--Actualizado a
El cielo, limpio de nubes, cae a plomo sobre Madrid. El termómetro aprieta más de lo habitual para estas fechas. A las 11.30 horas, un río de camisetas color verde primavera asciende por la escalinata de Atocha. En la espalda, una consigna compartida: "Educación pública de tod@s para tod@s". El color no es casual: simboliza la defensa de lo común, la esperanza y una escuela inclusiva y accesible. Entre la marea verde asoman también camisetas amarillas con dos palabras: "Educación infantil". El amarillo, un color que reclama visibilidad e importancia de la infancia.
Todos avanzan en la misma dirección. Media hora después, ha arrancado desde Atocha la manifestación convocada por la red de docentes Menos Lectivas junto a los sindicatos CGT y CNT, con el respaldo del Sindicato de Estudiantes y distintas plataformas en defensa de la universidad pública.
"Estamos todos", repiten desde la organización, que cifra la asistencia en más de 50.000 personas. Según la Delegación del Gobierno, la protesta ha alcanzado los 10.000 asistentes. El sonido es constante: silbatos, latas golpeadas al ritmo de la marcha, botes que acompañan el cántico "un bote, dos botes, Ayuso el que no bote", tambores que marcan el paso. Algunos se protegen del sol con paraguas. No falta nadie: desde los más pequeños hasta quienes llevan décadas en las aulas; de las educadoras infantiles al profesorado universitario. Estudiantes, docentes y personal de los centros caminan juntos.
Raquel —nombre ficticio para preservar su anonimato— sostiene a su hijo en brazos mientras avanza entre la multitud. Es profesora de Secundaria en Alcobendas y se ha formado, como sus hermanos, en la educación pública. Ahora quiere que su hijo crezca también en ella. "Quiero que esté aquí para que entienda que nada está garantizado, que lo que hoy tenemos se puede perder", explica a Público. "Mi familia ha salido adelante gracias a la pública. No podemos permitir que se apague esa posibilidad".
Las reivindicaciones se leen y se escuchan: en camisetas, en pancartas, en consignas coreadas que ya forman parte del repertorio de la comunidad educativa: "El profe luchando también está enseñando", "Menos ratio y más salario", "Que no hay otra manera o es la patronal o es la clase obrera". Hablan de recortes y privatización, falta estructural de recursos, sobrecarga laboral y del "abandono" de la educación especial. Denuncian la reducción de personal administrativo, la precariedad y los bajos salarios, las ratios elevadas en las aulas y la escasez de plazas en la Formación Profesional (FP). Señalan también la infrafinanciación y el endurecimiento de los mecanismos de control en la universidad.
Al frente de la marcha avanzan las educadoras infantiles, las "grandes olvidadas" del sistema. Este domingo han marcado el paso. "Lo necesitan", coinciden en declaraciones a este diario compañeros de otras etapas. No es su primera protesta de la semana: desde el 7 de abril mantienen una huelga indefinida "histórica". Reclaman mejoras en sus condiciones laborales —salarios dignos, equiparación entre modelos de gestión y más financiación para los centros—.
Gabriela —nombre ficticio para proteger su anonimato—, educadora infantil, camina junto a sus compañeras. Desde que empezó la huelga indefinida, no ha cesado su lucha. "Esperamos una respuesta real y urgente por parte del Gobierno de Ayuso. No basta con admitir que existe un problema; hace falta voluntad política para resolverlo", afirma en conversación con Público. Su mirada, sin embargo, destila escepticismo ante el relevo en la Consejería. "Más que un cambio, percibimos una continuidad. Persisten las mismas carencias estructurales: ratios desbordadas, escasez de personal de apoyo, salarios precarios y una infrafinanciación que ya forma parte del paisaje. Queremos hechos, no solo palabras".
Ana Vicenti, Menos Lectivas: "La Consejería lleva décadas remando en la dirección contraria: ampliar el peso de la concertada y reforzar la privada"
"Necesitamos un cambio absoluto de paradigma", dice tajante Ana Vicenti, portavoz de Menos Lectivas, en declaraciones a Público. "Probablemente el Gobierno de Ayuso responderá a esta movilización con rechazo, acusándonos de exagerar y esgrimiendo cifras de inversión que, presentadas de forma interesada, pretenden dibujar un apoyo a la educación pública que no se corresponde con la realidad", infiere. Vicenti sitúa el origen de la disputa en una deriva de largo recorrido. "La Consejería de Educación de Madrid lleva décadas remando en la dirección contraria: ampliar el peso de la concertada, reforzar la financiación de la privada en todos los niveles, favorecer a las universidades privadas y debilitar la pública". "Nosotras vamos a seguir peleando por el único sistema que aspira a no dejar a nadie atrás", termina.
Rafa Valentín, portavoz de CGT, se detiene en su marcha para atender a Público. Habla sin prisa, pero con la sensación de que el conflicto viene de lejos. "Esto arranca hace más de trece años: los decretos de Esperanza Aguirre para infantil, los recortes en Primaria y Secundaria… y nada de eso se ha revertido", dice. A su parecer, Madrid es una excepción en el mapa estatal. "Somos la única comunidad que ni siquiera se lo ha planteado, mientras en el resto sí se han reducido ratios, algo que repercute directamente en la calidad educativa".
Entre sus reivindicaciones, insiste en la necesidad de atender adecuadamente la diversidad en las aulas. "La educación pública es para todos, no para unos pocos", incide. También apunta a las condiciones materiales de los centros: "No podemos seguir levantando colegios en barracones. Necesitamos espacios dignos. Ahora que llega el calor, volveremos a dar clase en condiciones insoportables. Y no es una exageración: entre mayo y junio, y también a comienzos de curso, se alcanzan temperaturas que incumplen la normativa laboral". "O se cuida la escuela pública o perderá terreno frente a la concertada, como ya está ocurriendo. El problema es que ese avance se financia con dinero público".
El frente universitario mantiene viva la protesta
El segundo bloque de la marcha lo ha encabezado la comunidad universitaria, otro de los frentes que combate la infrafinanciación crónica. Aunque la controvertida ley autonómica —la LESUC— ha quedado, por ahora, en suspenso y el exconsejero Emilio Viciana fue apartado tras las protestas del pasado noviembre, el clima dista de haberse calmado. El reciente acuerdo entre el Ejecutivo regional y los rectores, lejos de cerrar la herida, mantiene viva la contestación. En las filas universitarias persiste la sensación de que las medidas no abordan el problema de fondo y que la incertidumbre sobre el futuro de la universidad pública sigue intacta.
Coral Latorre, estudiante universitaria y militante del Sindicato de Estudiantes, tenía este domingo señalado en rojo en su calendario. "Llevamos años en pie de guerra contra las políticas privatizadoras y represivas de Ayuso", asegura a Público. "Los institutos arrastran menos profesorado, peores condiciones y una segregación creciente. Más de 62.000 estudiantes se han quedado sin plaza en la FP pública". En ese contexto, continúa, el horizonte universitario tampoco invita al optimismo. "Todo apunta a que la nueva ley de universidades pretende rematar ese camino y debilitar definitivamente la universidad pública". Latorre reivindica, además, el papel de la movilización en los últimos cambios políticos. "A Viciana le hemos echado nosotros. Ha sido fruto de la lucha: de la pelea por la reducción de horas lectivas y de la defensa de la universidad pública".
Coral Latorre, Sindicato de Estudiantes: "A Viciana le hemos echado nosotros. Ha sido fruto de la pelea por la reducción de horas lectivas y de la defensa de la pública"
Bie tampoco ha faltado a la convocatoria. Es militante de Contracorriente —un colectivo juvenil de orientación anticapitalista, feminista y revolucionaria— y fue también una de las activistas que participó en la protesta contra la presencia de Espinosa de los Monteros en el campus de Somosaguas. "No vamos a dejar de luchar ni de organizarnos hasta que cesen los recortes y los ataques a la educación pública", afirma en declaraciones a Público. Su apuesta pasa por fortalecer un movimiento estudiantil "combativo y autoorganizado", con arraigo en cada facultad y en cada centro educativo. "Queremos tejer planes de lucha coordinados con el movimiento obrero y con todos los sectores de la educación que están siendo golpeados", explica.
Pero su denuncia no se limita al ámbito autonómico. Bie apunta también al Ejecutivo central. "Esta lucha tiene que interpelar al Gobierno estatal, que también es responsable del deterioro de los servicios públicos. No ha hecho nada por revertir los recortes en la universidad pública; al contrario, los consolida a través de la LOSU", valora. Según la estudiante, la ley "profundiza en la infrafinanciación y amplía la influencia de las empresas dentro de la universidad".
Nicolás Monterde, Abrir Brecha: "Sabemos a qué nos enfrentamos, pero también qué es lo que más les incomoda: la movilización social"
Nicolás Monterde, estudiante y portavoz del colectivo Abrir Brecha, ha estado dentro del barullo. "Esta movilización es fruto de un trabajo paciente, casi de hormiga, tejido en cada facultad", cuenta a Público. "Es la educación pública madrileña en su conjunto la que se está levantando". El mensaje, insiste, es claro: "No podemos aceptar ni un recorte más". Monterde sitúa el pulso frente al Ejecutivo de Ayuso, al que define como "ultraliberal" y con una amplia mayoría parlamentaria, pero también identifica su punto débil. "Sabemos a qué nos enfrentamos, pero también qué es lo que más les incomoda: la movilización social. Y precisamente por ahí iba la ley que querían sacar adelante". "Gobierne quien gobierne, la educación se defiende", zanja.
"Madrid es el laboratorio del PP"
Desde el ámbito político también llegan valoraciones. Esteban Álvarez, portavoz del PSOE en Madrid, sostiene en declaraciones a Público que el Ejecutivo de Ayuso "es plenamente consciente de la situación en la que se encuentra la educación pública". Bajo su mirada, no se trata de un rumbo improvisado. "Después de más de tres décadas y del impulso acelerado a la privatización en los últimos años, saben perfectamente hacia dónde avanzan". El socialista interpreta además la política educativa madrileña como un campo de pruebas. "Madrid funciona como un laboratorio donde ensayar este tipo de medidas. Cuanto más rápidas, intensas y drásticas son, mayor es el desconcierto social y más margen creen tener para consolidarlas", argumenta.
Esteban Álvarez, PSOE Madrid: "Ayuso es plenamente consciente de la situación en la que se encuentra la educación pública"
"Ayuso nos tiene hartos", resume María Pastor, portavoz de Más Madrid, en declaraciones a Público. Y desgrana ese cansancio en cada uno de los niveles: desde las educadoras infantiles en huelga indefinida hasta la universidad, que denuncia "asfixiada económicamente y maltratada durante años"; pasando por la FP, los centros sin climatización adecuada o la falta de recursos para garantizar la inclusión.
Lo ocurrido este domingo en Madrid también puede leerse como una suerte de carta de presentación —o de advertencia— para Mercedes Zarzalejo, recién llegada a la Consejería de Educación. Una bienvenida en forma de marea, para subrayar el peso que la educación pública tiene en la capital, poner rostro a quienes la sostienen cada día y dejar claro que el rumbo marcado por su antecesor no es el que reclaman en la calle. "Lo contrario será una huelga general", sentencia el colectivo.









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