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No manipuléis al feminismo La guía de Ana Bernal-Triviño para desmontar bulos machistas

En su ensayo 'No manipuléis al feminismo', la periodista recoge una serie de mentiras contadas como verdades para desgajarlas y mostrar su verdadera naturaleza. 

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Ana Bernal-Triviño, periodista de 'Público'. CEDIDA

No manipuléis al feminismo es el último libro publicado por la periodista Ana Bernal-Triviño, en el que se desmontan mentiras machistas que se difunden a través de redes sociales. 

Estos son algunos de los bulos que la escritora ha sabido desentrañar y desmentir. 

Si una mujer denuncia a un hombre por violencia de género duerme en el cuartelillo

La detención preventiva es de 72 horas para todos los delitos, según establece la Constitución española en su artículo 17.2. Así que si una mujer denuncia una agresión de un hombre y a la policía su acusación le parece verosímil y las pruebas así lo apuntan es probable que duerma en el cuartelillo, exactamente igual que si un hombre o mujer acusa a cualquiera de haber intentado robarle la cartera o asesinarle.

Los suicidios de hombres aumentaron por la ley contra la violencia de género, según declaró el juez Serrano de Vox, entre otros muchos

No. No aumentaron ni un poco a partir de la aprobación de la ley integral contra la violencia de género de 2004. Con los datos del Instituto Nacional de Estadística de defunciones de 1998 a 2017, solo se observa un repunte de suicidios, tanto de hombres como de mujeres, en la etapa más dura de la crisis económica.

La ley de violencia de género perjudica a los hombres en caso de agresiones mutuas

Si en una pareja heterosexual ambos se agreden, él tiene más pena por agravante por violencia de género, según una sentencia del tribunal constitucional. Pero, si ella le agrede gravemente con un arma, es ella la que tiene más pena que si lo hace él, porque a él no se le puede aplicar el agravante de parentesco que ya está implícito. “Sobre eso ellos no protestan, ni hablan mucho, ni lo llevan al constitucional. Es la doble vara de medir de los machistas”, añade Ana Bernal, sobre la cuestión.

En la violencia doméstica los hombres son las víctimas

Falso. En 2018, por ejemplo, se registraron 2962 hombres víctimas de violencia doméstica y 4910 mujeres. Conviene recordar que la violencia doméstica es la ejercida dentro del ámbito familiar y que puede ser ejercida por hijos/as, padres/madres, abuelos/as y nietos/as y sobre todos ellos, independientemente de su género. Son datos de la Estadística de Violencia Doméstica y Violencia de Género de 2018, del INE.

El mito de las denuncias falsas por violencia de género

Según la memoria de la Fiscalía General del Estado de 2018, desde 2009 se han presentado 1.222.172 denuncias y 96 fueron falsas. Si tenemos en cuenta las que todavía están en tramitación, en total son 131, es decir, el 0,01% de las presentadas.

Y sobre las denuncias archivadas, hay que recordar que “el 70% de las denuncias por violencia de género son condenatorias pero eso no significa que el 30% restante fueran denuncias falsas”, como afirma el Consejo General del Poder Judicial, que nos recuerda que tenemos una justicia muy garantista.

El manifiesto del 8 de Marzo de 2019 fue radical

“Cogí el manifiesto del 8 de marzo de este año y lo comparé con los objetivos 2030 de la ONU. Hay puntos que son clavados en torno a la educación, a la libertad sexual y a la libertad reproductiva, a la crítica a la ley de extranjería o a la ley mordaza. Entonces, ¿qué pasa? ¿Hay estructuras institucionales, como esa, que también son rebeldes? ¿Son radicales? ¿La ONU es antisistema? ¿La ONU va con un pasamontañas quemando contenedores? Y esto lo dicen los que van de constitucionalistas y critican que la justicia sea feminista, como marca nuestra constitución y como nos exigen convenios internacionales. Es que solo se trata de cumplir la ley y ellos solo pretenden engañar para conseguir votos”.

El movimiento feminista va contra todos los hombres

“No es una ley contra las hombres, es una ley contra los hombres machistas. Si tú no vas a ejercer nunca la violencia sobre una mujer, estate tranquilo. La movida no va contigo. Es como si todos los blancos nos pusiéramos nerviosos cada vez que se hable de racismo. Al revés, el feminismo coge de la mano a las próximas generaciones de hombres y a ellos también les hará más libres. El feminismo también es para ellos”.

Los maltratadores son enfermos mentales

El machismo no es ninguna patología. No se nos ocurriría decir que un racista es un enfermo. Los machistas no nacen, se hacen. Son fruto de toda una cultura y, en muchos casos, son rehabilitables. La terapia conocida como PRIA-MA, Programa de intervención para Agresores de Violencia de Género, no es obligatorio para los que ingresan en prisión. Según instituciones penitenciarias, solo 574 internos de 50 cárceles se apuntaron voluntariamente a este programa en 2018. Entre el 21 y el 35% de los maltratadores sin rehabilitación, acaba reincidiendo. En cambio, el 93,2% de los que reciben estas terapias no reincide, según un estudio de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Determinado feminismo es el que da el carnet de feminista

“El movimiento feminista tiene trescientos años, no es una moda. Tiene una historia amplísima desde Olympe de Gouges y su declaración de derechos de la mujer de 1791. Cuando el feminismo pide la ley de violencia de género no está excluyendo a las mujeres que sean de derechas. Cuando llega una mujer a una asociación pidiendo ayuda nunca le preguntamos a quién vota. No es un movimiento partidista es un movimiento político”.

El feminismo liberal es también feminismo

“Inés Arrimadas cree que es feminista pero no lo es. El feminismo liberal es un oxímoron, es discriminatorio. El término liberal es un término económico que va en contra del propio objetivo del feminismo que es conseguir la igualdad. El liberalismo aumenta la desigualdad y lo hemos visto en los últimos años y de qué manera. Lo que Arrimadas llama feminismo liberal es una ideología económica que defiende el modelo económico que tenemos en la actualidad, que se sustenta y se desarrolla porque hay una precarización del trabajo de la mujer, tanto en el ámbito doméstico como en el laboral.

"Llamarnos feminazis es una falta de respeto a los cientos de miles de mujeres que llevan siglos persiguiendo y consiguiendo derechos sin haber derramado una sola gota de sangre"

Clara Campoamor era una feminista liberal

“Si Clara Campoamor se levantara de la tumba y viera lo que está defendiendo Arrimadas, se volvería a morir. Campoamor estaba en contra de la regulación de la prostitución, por ejemplo.” “El feminismo de Arrimadas y de Botín es un feminismo para ellas, para las élites, para asegurarse un espacio en el status quo patriarcal. Si amenazaran a ese sistema no estarían en esas estructuras”. “Ellas no hablan de violencia de género, de violaciones, ni de acoso laboral. No hablan de qué medidas hay que implementar para evitar todo eso. No hablan de educar desde una perspectiva feminista a las nuevas generaciones y ahí está la única solución futura. No hablan del espacio doméstico, de las relaciones privadas, ni de tantas cosas. Hablan de ellas, de cómo llegar a la cabeza, de ser líderes, unas pocas elegidas. Ese es el feminismo cómodo, al que me niego a llamar feminismo”.

No son feministas, son feminazis

“Estamos frivolizando el término. Hay muchas compañeras que dicen “soy feminazi”. Yo no lo haría, no firmaría una sección llamándome Feminazi o me tildaría como tal. Eso es utilizar el vocabulario que el machismo crea y caer en su trampa.

El término apareció en los años 90; lo inventó un locutor estadounidense, como parte de una campaña en contra del derecho al aborto. Lo que insinuaba, como también ha hecho la Iglesia, es que las mujeres se comportan como se comportaban los nazis en los campos de concentración. Y es que resulta que, precisamente, en esos campos, las mujeres sufrieron tanto… El terror puro fue el que vivió la mujer en el nazismo y particularmente las embarazadas. En Auschwitz, Gisella Perl realizó abortos a oscuras y a escondidas para salvar a cientos de mujeres de convertirse en cobayas de experimentación para Mengele.

Se habla mucho de la lista de Schindler y poco de lo que hizo esta mujer”. “Llamarnos feminazis es una falta de respeto a los cientos de miles de mujeres que llevan siglos persiguiendo y consiguiendo derechos sin haber derramado una sola gota de sangre”.

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