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Presión asistencial La pérdida de calidad sanitaria por la pandemia castiga especialmente a las mujeres

El colapso sanitario que sufre el País Valencià ha afectado la asistencia de todos los usuarios en general, pero las patologías más feminizadas se encuentran especialmente olvidadas.

Hospital de campaña de Alicante, ubicado en el recinto del Hospital General Universitario de Alicante.
Hospital de campaña de Alicante, ubicado en el recinto del Hospital General Universitario de Alicante. /EUROPA PRESS

La presión asistencial provocada por la tercera oleada está dejando imágenes dantescas en los hospitales valencianos. Cafeterías, capillas y pasillos reconvertidos en habitaciones improvisadas, quirófanos y paritorios transformados en UCI y –lo más importante- carencia total de personal, que se encuentra doblando y triplicando turnos, a punto de la extenuación y con altas proporciones de infección. Este desastre perjudica claramente la calidad de la asistencia sanitaria de todos los pacientes, no solo de los enfermos de covid, pero ¿cómo afecta las patologías mayoritarias o exclusivas de mujeres?

"Si en los hospitales ya nos encontramos habitualmente con prácticas coercitivas durante los partos, ahora la situación ha empeorado gravemente", explica a Público Sira Montiel, miembro de la asociación El parto es nuestro, que trabaja por un modelo de obstetricia respetuosa. Desde este colectivo recogen las experiencias de mujeres durante todo el tratamiento prenatal, el parto y el posparto, un proceso, aseguran, que requiere su tiempo y mucha sensibilidad, puesto que es un momento "de enorme vulnerabilidad para la mujer".

Unas necesidades que, en pleno colapso hospitalario son auténticos lujos, por lo que las denuncias que les llegan se han incrementado enormemente. "La presión para acelerar los partos está provocando una instrumentalización innecesaria, con un uso más común de fórceps y espátula, así como de prácticas sin evidencia científica como la episiotomía, que puede comportar consecuencias graves en la salud sexual y reproductiva de las mujeres, o que se corte el cordón umbilical antes de tiempo, lo que puede comportar falta de hierro para el bebé", continúa Montiel.

La carencia de personal ha provocado que algunos hospitales, como el de La Plana, en Vila-real (Castelló), hayan restringido los servicios de epidural a partir de las ocho de la tarde, puesto que los anestesistas están destinados a las UCI. También faltan comadronas, destinadas a las zonas covid. Con muchos paritorios ocupados con camas de emergencia, el tiempo que se puede destinar a la dilatación se reduce y han aumentado las inducciones del parto con oxitocina y también las cesáreas. Montiel denuncia esto como "malas praxis", que contradicen las recomendaciones de la OMS y otras instituciones médicas, pero la carencia de un protocolo unificado por todo el País Valencià dificulta erradicar: "Ya en épocas normales, la variedad de protocolos suponía un problema, pero ahora todos estos se han adaptado a los tiempos covid y lo han hecho también de forma dispar".

El aislamiento desterrado a medias

Sandra tuvo su hija en abril, durante el confinamiento total. Entonces, una directriz de la conselleria de Salut impedía la entrada de cualquier acompañante en los hospitales valencianos, incluidos durante los partos. Precisamente la denuncia de Sandra fue clave para conseguir revertir la norma. "Estuvimos muy aislados, que se entiende dadas las circunstancias, pero al final mi marido consiguió entrar en la habitación y estar conmigo todo el proceso. Pero una amiga que tuvo un parto prematuro unas semanas antes que el mío estuvo sin acompañar en ningún momento", recuerda esta vecina de València. Entonces, el confinamiento vació los hospitales de otras patologías diferentes a la covid, y la situación no fue ni mucho menos similar al actual, denunciaba hace pocos días un enfermero a Público

"El acompañante es fundamental porque la mujer se sienta segura y confiada y para evitar patologías como la depresión posparto", avisa Montiel. Y aunque la práctica de aislamiento no se ha retomado a pesar de la situación de emergencia, desde El parto es nuestro denuncian que todavía hay casos en que si se sospecha que la madre sea positiva se la separa del bebé, dificultando el establecimiento del vínculo madre-hijo y el inicio del amamantamiento materno, "y todo esto a pesar que no hay ninguna evidencia que la covid se pueda transmitir por la leche", explica Montiel.

Patologías feminizadas

Pero la violencia obstétrica no es el único índice que ha empeorado. Marta López, médica en el hospital Doctor Moliner en Serra de Portaceli (València), relata como la sobrecarga a la cual se está sometiendo la atención primaria, situada en primera línea contra la pandemia, está dificultando el tratamiento de enfermedades muy feminizadas, como los dolores musculares, la fibromialgia o las migrañas. "La mayoría de consultas se hacen telefónicamente y solo puedes ir en presencial si es muy urgente o grave, esto invisibiliza el dolor crónico –explica López- y justo cuando más se necesita, puesto que hay que tener presente que el aumento de la necesidad de cuidados, por el cierre o restricciones de algunas instituciones como residencias o escuelas, recae de forma muy mayoritaria en las mujeres, que se encuentran con una doble y triple jornada laboral. Los cuadros con los cuales trabajamos son terribles, gente que lleva desde marzo sin salir de casa, con angustia, dolores musculares, nervios...".

Esta médica explica cómo sus pacientes se han reducido en una cuarta parte –"para poder estar disponible para la covid"- y ante las prisas y la pérdida de calidad que suponen las vías telemáticas se opta por un incremento de las recetas de ansiolíticos y antidepresivos. Su consumo ha aumentado hasta un 20% durante el primer trimestre del año, mayoritariamente por parte de mujeres.

López también recuerda el papel de la atención primaria en la hora de detectar casos de violencia de género, "que ahora quedan escondidos", así como el atraso de controles vitales, como las mamografías, que dificultan la detección temprana del cáncer de mama.

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