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Sin tregua en el maltrato y en los puntos de encuentro por el coronavirus

El #QuédateEnCasa para combatir esta pandemia no va a resultar nada fácil para las madres que solo tienen contacto con sus hijas o hijos a través de los puntos de encuentros familiares. Ellas y sus descendientes están atrapadas con esta crisis sanitaria en un laberinto de indefensión y dolor del que aun no saben cómo saldrán ya que en muchos casos estos han sido cerrados, llevados a mínimos o los progenitores deciden no llevarlos y no dan información al menos de cómo se encuentran sus hijos.

Imagen de una madre acompañada por sus hijos a las puertas de un punto de encuentro familiar en Cuenca.
Imagen de una madre acompañada por sus hijos a las puertas de un punto de encuentro familiar en Cuenca.

La orden del Gobierno de permanecer en el hogar para combatir el coronavirus ha puesto el corazón en un puño a las mujeres que solo tienen en estos puntos el lugar físico y emocional para estar con sus criaturas y darles cariño y compañía.
Y es que mientras que en el caso de las custodias compartidas consensuadas las madres y padres podrán salir a la calle a recoger o entregar a sus hijos de los domicilios o lugares estipulados con la otra parte, "si nos para alguna autoridad para preguntar qué hacemos en la calle con los niños, basta llevar el convenio regulador para demostrar que sales de casa por este motivo", tal y como explica Nuria Blázquez, una madre separada; cuando se trata de otras que tienen que ver a sus retoños en los puntos de encuentro, la ansiedad y la zozobra están afectando aun más de lo normal.

La precaución manda

Según explica el jurista Joaquim Bosch, "como regla general las custodias compartidas y las visitas de los menores con el progenitor no custodio deben seguir realizándose, de acuerdo con el art. 7-1-e) del Decreto, que permite la circulación para asistencia y cuidado de menores. La excepción que impediría el cumplimiento de custodia compartida y visitas sería que hubiera un riesgo acreditado para la salud de estos, de acuerdo con el principio del interés superior del menor. El tema de los puntos de encuentro es más complejo, porque depende de la organización de estos a los efectos de una adecuada protección de la salud. Esta cuestión habrá de ser aclarada en las instrucciones complementarias que indica el propio Decreto", destaca el magistrado.

Una opinión que comparte Susana Gisbert, la fiscal valenciana contra los Delitos de Odio y especializada también en Violencia de Género. "El Decreto del gobierno es superior y preferente a lo establecido en cualquier resolución, incluidas las judiciales. Por tanto, ni régimen de visitas ni PEF se consideran excepciones a la restricción de movimientos. En principio, los hijos e hijas deberían quedarse con quien estén si es custodia compartida. Si la custodia la tiene ella, él no debe negarse a entregarlos porque en las excepciones si está regresar a casa y aunque está pensado para gente a la que pilla fuera por un viaje, podría aplicarse a estos casos. La casa de esas criaturas es la de quien tiene la guarda y tiene atribuido el domicilio familiar", relata.

A esto Gisbert añade que según ella ha entendido "el progenitor debido a la orden dictada por el Gobierno de permanecer en casa, no tiene la obligación de llevarlos al punto de encuentro". Una situación que dicha experta solo ve que tenga solución mediante la interposición de la afectada de una denuncia "y que un juez o jueza establezca la visita en el punto de encuentro".

Victoria Rosell, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, considera que hay que respetar las resoluciones judiciales y atender los consejos de la abogacía en cada caso. Afirma que “no se pueden dar reglas generales a casos resueltos por sentencia o auto judicial”. Respecto de los PEF considera que “en ésta situación excepcional hay que cumplir el RD 463/2020 (el del estado de alarma) y algunos PEF estarán cerrados. Lo más prudente es no arriesgar la salud de los menores de edad ni, como consecuencia, la de las personas de su entorno. Pensemos en que, por duro que parezca al progenitor no custodio, la suspensión del régimen de visitas en un PEF durante dos semanas conlleva normalmente dos visitas. Y es un deber que puede entrar en colisión con otros que en esta situación excepcional son prioritarios, para garantizar la salud pública”.

Un ejemplo de ello lo acaba de vivir la madre vasca Karen Gutiérrez quien ve a su pequeño Joel los miércoles y domingos en un punto de encuentro en Bilbao durante cerca de dos horas en cada ocasión. El pasado viernes recibió en su móvil un sms diciendo que lo cerraban hasta nuevo aviso. "No sé cuándo voy a poder ver a mi hijo", relata.

Tras la notificación la madre de Sodupe llamó al Punto de Encuentro para que le informasen sobre el estado de su hijo y la respuesta de las trabajadoras fue "que ellas se iban a casa". A Karen, como a otras tantas afectadas, no le dieron ninguna solución. "Nos dejan sin saber nada de nuestras criaturas. Algunas hemos intentado ponernos en contacto con nuestros hijos e hijas, pero nos es imposible. He intentado que el padre me contestase por mensaje de móvil cómo está Joel, pero no tengo respuesta alguna", dice triste. "Comprendemos que la situación es delicada y no pretendemos poner en riesgo la salud de nadie y menos la de nuestros hijos e hijas, pero si tenemos derecho a contactar y saber cómo están", añade.

Una situación que, para Consuelo García del Cid Guerra, escritora, investigadora presidenta de la Asociación Desterradas Hijas de Eva, es terrible. "Las madres separadas de sus hijos son las primeras afectadas de un apartamiento contra natura que se extiende en el coronavirus impidiendo ver a sus hijos una hora a la semana en un lugar tan desafecto como es el punto de encuentro. Ahora hasta esa hora es negada por el virus sin contemplar el dolor que supone no poder ver a sus hijos", estima.

Puntos de encuentro con servicios mínimos

Previendo esta inusual situación María del Carmen Rodríguez García, directora de Igualdad de la Comunidad de Madrid, estableció hace unos días servicios mínimos para estos puntos de encuentro familiares y que se contactase con los usuarios/as que tenían citas o visitas para valorar si era posible posponer las citas. Además, esa misma instrucción -en modo recomendación- es la que se ha enviado a los puntos de encuentro de competencia municipal.

Varios de estos casos municipales como los que siguen a continuación en lugar de cerrar están manteniendo servicios mínimos. "Mientras que, en Leganés, el decreto de mínimos contempla la actividad en el Punto Municipal de al menos una psicóloga, una trabajadora social y una administrativa, la casa de emergencias trabaja con normalidad y Policía está al completo; en Getafe abren el punto todos los días con una trabajadora. En Pinto se ha decidido contar con tres trabajadoras. De las tres trabajadoras va a ver una de manera presencial que se va ir rotando con las otras dos profesionales que hay. Además, el Consistorio ha entregado a todas ellas móviles para que no tengan que usar los suyos y puedan teletrabajar las dos que no están", tal y como explica Lorena Morales, secretaria de Igualdad del PSM y portavoz en la Asamblea de Madrid del grupo socialista.

En lo que todas las fuentes consultadas coinciden es que esta situación inesperada pone de manifiesto, una vez más, la vulnerabilidad de la mujer en un sistema que no la protege. "En casos en los que se cierren los puntos de encuentro se debería establecer canales que sin ser presenciales sirvieran a las madres para conocer el estado en el que están sus hijas o hijos. Sea como fuere lo importante es que todo pase pronto y puedan volver a abrazarse al menos en ese ratito que comparten", finaliza Morales.

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