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Crisis de los cuidados Las trabajadoras del hogar denuncian ser las olvidadas en la crisis del coronavirus

¿Quién protege a las cuidadoras? Si esta pregunta estaba en el aire antes de la crisis del coronavirus, ahora se ha vuelto crítica. Mujeres sin derechos arriesgan su integridad y su trabajo para no perder el empleo. 

Trabajadora del hogar y los cuidados
Trabajadora del hogar y los cuidados. Foto de archivo / Pablo Tosco - Oxfam Intermón

Marisa Kohan

Cuando María le dijo a sus empleadores que necesitaba unos días para poder cuidar a su hija de 11 años que desde el pasado miércoles se quedó en casa por el cierre de los colegios, la primera respuesta que recibió por parte su empleadora fue que se iba cuando más la necesitaban. Cuando su marido estaba en cuarentena por haber dado positivo por coronavirus y su hija en casa sin colegio.  María (nombre ficticio) no sólo tiene miedo a perder esos días de trabajo, sino a perder el empleo.

Desde diversas asociaciones de trabajadoras del hogar y de los cuidados resaltan que si la situación de este colectivo ya era terrible (especialmente el de las internas que cuidan a adultos mayores), el contexto actual empeora aún más la situación.

"Han empezado a acudir a la asociación empleadas del hogar en régimen de internas cuyos empleadores les ha prohibido salir de sus hogares hasta que se levante la alerta", afirma Carolina Elías, presidenta de la Asociación Servicio Doméstico Activo (Sedoac). "Esto provoca en la población trabajadora, además de ansiedad y angustia, explotación laboral y la imposibilidad de poder hacer su propia conciliación", añade.

Uno de los problemas con las que realizan su trabajo como internas, apuntan desde la asociación, es que las horas de descanso y que se dedican a desconectar y salir, no se están considerando como horas de descanso y mucho menos se pagan como horas extras.

Las organizaciones del sector denuncian que, al menos un 30% de las trabajadoras del hogar y de los cuidados no están dadas de alta y recuerdan que si bien desde 2012 es obligatoria darlas de alta en la Seguridad Social, aún se hace en un sistema especial con un recorte de derechos y cotizaciones que las mantienen en una situación de tremenda precariedad. A diferencia del resto de trabajadores por cuenta ajena, no tienen derecho a seguro de desempleo, ni los mismos criterios de cálculos que el resto de trabajadores para cobrar las pensiones. Tampoco disponen de días propios y las inspecciones de condiciones laborales son inexistentes.

Muchas de ellas trabajan cuidando a personas mayores, como Amalia, que cuida a un matrimonio de avanzada edad. Afirma que ha tomado medidas para extremar la higiene y medidas de protección para no contagiar ni contagiarse. "Me lavo muy seguido las manos, me cambio de ropa al llegar, si uso transporte público intento tocar lo mínimo o usar guantes". Pero lamenta que, como colectivo que cuida a los más vulnerables, no han tenido ningún tipo de comunicado con indicaciones o protocolos, ni tampoco acceso a material básico como guantes, desinfectantes o mascarillas. "Hacemos nuestro trabajo con informaciones que circulan y tomamos las precauciones". Amalia que convive y cuida a sus dos nietas (de 4 y 14 años) afirma que ha "extremado las precauciones al máximo porque si no quién cuida de nosotras y nuestras familias?".

Para Rafaela Pimentel, portavoz de Territorio Doméstico, la situación de estas trabajadoras es dramática. "Ellas tienen miedo a perder su trabajo, por lo que acaban asumiendo tareas más allá de sus responsabilidades y que las pueden poner en riesgo por miedo a perder el empleo. Hay una situación de gran vulnerabilidad porque a ver cómo le dices a tus empleadores que te tienen que cuidar y que te vas a quedar en tu casa para que la persona mayor a la que cuidas no te contagie. No lo van a hacer porque necesitan el trabajo".

Peticiones al Gobierno

"No creo que se vayan a tomar más medidas" afirma Pimentel, en referencia a las que anunció el Gobierno esta semana, puesto que las prestaciones que decretó el Gobierno para las trabajadoras incluidas en el régimen general de la Seguridad Social, no aplican para las empleadas del hogar y de los cuidados.

Por eso, organizaciones como Sedoac reclama al Gobierno que las prestaciones que se han decretado o se decreten para las trabajadoras del régimen general también sean aplicadas a las trabajadoras del hogar y de los cuidados. Que si se establecen restricciones para el uso del transporte público se facilitan medios de desplazamiento gratuitos, puesto que es imposible para este colectivo desplazarse a cuidar en taxi.

Exigen, además, que se vigilen y pongan freno a las prácticas abusivas de las empresas de intermediación laboral y plataformas web, que ofrecen servicios con hasta un 50% de descuentos, que reducen el salario de las cuidadoras.

Por último reclaman que, al igual que el resto de las trabajadoras que cotizan a la seguridad social, puedan solicitar bajas por cuidado de menores y recibir exenciones fiscales como población especialmente afectada por el coronavirus.

Según los datos sobre condiciones de trabajo de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2018, en nuestro país hay 628.800 empleadores de trabajadoras del hogar, de las cuales 407.587 están afiliadas a la Seguridad Social. Si bien la diferencia en las cifras apunta a que existe un importante número de ellas que no cotizan ninguna de las horas trabajadas, esta cifra es difícil de calcular, puesto que, tal como apuntan desde el sindicato UGT, muchas están contabilizadas varias veces debido a que trabajan por horas o a tiempo parcial en más de un hogar.