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Entrevista Pamela Palenciano Pamela Palenciano: "Vox intenta usarme como arma arrojadiza" 

La activista Pamela Palenciano denuncia estar viviendo los ataques más duros de los últimos tres lustros por parte de la extrema derecha. Este miércoles realiza un monólogo a las puertas de la Asamblea de Madrid, después de que la presidencia de la Comunidad vetara su actuación.

Pamela Palenciano, durante la entrevista con Público. CHRISTIAN GONZÁLEZ
Pamela Palenciano, durante la entrevista con Público. CHRISTIAN GONZÁLEZ

Marisa Kohan

Desde hace unos días Pamela Palenciano está en un huracán. La ofensiva de Vox  para implantar en diversas comunidades autónomas un veto parental en la enseñanza, se ha cebado con ella. Tal como afirma esta andaluza de 38 años en esta entrevista con Público, "Vox me quiere utilizar como arma arrojadiza y dice que es por mí por lo que quieren poner un pin parental". 

El resultado es que, tras 16 años haciendo una labor pedagógica y provocadora en institutos y teatros con su monólogo No sólo duelen los golpes para sensibilizar sobre la violencia de género, Palenciano reconoce estar viviendo los ataques más duros de los últimos tres lustros.

El último de ellos se produjo este lunes, cuando la presidencia de la Asamblea de Madrid decidió "cancelar" la representación del monólogo que iba a realizar en una sala de la Asamblea de Madrid, invitada por Unidas Podemos. Se trataba de un acto contra la violencia machista y un apoyo a esta activista. 

Según fuentes de la Asamblea de Madrid, el evento se canceló porque no existen las condiciones para la realización de una obra de teatro y el evento no se pidió para eso. Para Palenciano, activistas y el grupo de Unidas Podemos, se trata de una censura en toda regla.

¿Lo de la Asamblea de Madrid ha sido una censura?

Claro que ha sido una censura. Hace tiempo que me tienen ganas. Para mí no es nuevo este tipo vetos, pero lo que he vivido en las últimas semanas ha sido el acabose. Dicen que el monólogo no se adecua porque no se hacen representaciones teatrales dentro de la Asamblea. Sin embargo esto no es cierto, porque allí se han producido representaciones culturales, porque la cultura también es política y forma parte de una construcción social humana. Allí se han hecho conciertos y homenajes para ciertas causas que diversos partidos políticos han acordado y se han realizado manifestaciones artísticas. Y mi monólogo es una representación teatral que la puedo adecuar casi a cualquier espacio, tenga o no luz, porque parece una charla.

Quieren vender que el motivo de la cancelación es porque se trataba de una obra e teatro, pero no fue por eso. El motivo motivo soy yo. Porque la ultraderecha desde la semana pasada me intenta utilizar como arma arrojadiza y dicen que es por mí por lo que quieren poner un pin parental.

¿De qué va su monólogo que merece esta censura?

En mi monólogo cuento mi historia con mi primer novio, donde afronté la violencia machista. Lo que hago, en lugar de contarla tal cual, es analizar el sistema que nos llevó a mí y a mi expareja a estar en esa situación. Es un sistema patriarcal y capitalista que genera una tremenda desigualdad entre seres humanos. Mi primera relación es en realidad un pretexto en la que tampoco quiero centrarme, sino que pongo el foco en la desigualdad.

Trabaja mucho en institutos. ¿Cómo la reciben los jóvenes?

Hasta hace año y medio había una reacción más o menos común en cualquier sitio al que iba de España: los chicos se ponían incómodos, porque al fin y al cabo les estoy diciendo que esa masculinidad hegemónica que están construyendo no les hace bien. La adolescencia es una edad en la que los chicos se empeñan en construir una masculinidad tipo macho alfa y les molesta que venga gente a decirle que eso no sirve.

Las chicas por su parte se sienten super identificadas y muchas veces lloran. Pero desde hace cerca de año y medio he notado un cambio muy fuerte en la actitud de la gente más joven, que al escuchar tantos bulos y tantas mentiras y tanta vuelta de turca llamando al feminismo ideología de género, tienen reacciones muy virulentas. Reacciones de reto, miradas provocativas y ganas de reventar el monólogo.

¿Esto se ha recrudecido con el tema del veto parental de Vox?

Sí, claro. Al haber estado yo en el punto de mira en las semanas pasadas muchos padres y madres han llamado al instituto para decir que sus hijos o hijas no van a ir. Y esto se nota cada vez más. Si los chavales lo escuchan en su casa o lo ven en las redes, algunos se retraen.

Otros que no saben lo que van a ver me escuchan. El relato de mi historia les incomoda y ahí a veces empiezan con el discurso de que si soy una feminazi de esas que vienen a contarnos que los hombres son malos. Porque no entienden que yo no estoy hablando de eso.

Ver incomodidad lo puedo entender. Por último les estoy diciendo que su masculinidad, esa que tanto se esfuerzan en construir no es buena. Que controlar a su chica es malo. Les molesta. Me escuchan aunque les resulte incómodo. Algunos me decían que les había cambiado la vida. Pero ahora no. Ahora se retuercen, no te escuchan y si pueden a veces te retan y amenazan.

¿Qué estamos perdiendo?

Libertad. Estamos perdiendo conciencia y estamos dándole la espalda a la violencia machista. Pero no se le puede dar la espalda a ningún tipo de violencia. Ni al racismo, ni a la homofobia, ni a la violencia institucional, al bulling, o al maltrato infantil. Vivimos en un sistema en el que la injusticia patriarcal lo que hace es perpetuar la desigualdad y esto hace que perdamos conciencia, libertad, derechos.

Porque al final lo que de lo que estamos hablando las feministas es de conquistar derechos humanos priorizando el derecho de las mujeres. Con este tipo de retroceso, la lucha se hace más dura que antes. Si ya era dura, ahora es un poquito más. Y ahí estamos.

¿Ha notado que hay menos peticiones de charlas en institutos?

Desde luego en Madrid, sí. Yo tengo mucho trabajo en institutos de toda España, pero en Madrid ha bajado muchísimo. Si antes tenía unos 5 o 6 monólogos al mes en institutos, ahora apenas hago dos o tres. O incluso uno. Y esto en el último año y medio.

Esto no tiene que ver sólo con Vox. La Comunidad de Madrid está gobernada por quien está gobernada, la derecha, y a ella no le soy cómoda. En Murcia no actué jamás en institutos. Habré ido dos o tres veces y siempre a universidades, y a este ritmo no creo que vaya, a menos que una profesora concreta me invite y lo haga por política y lucha por estar donde no nos quieren. A Andalucía sí he ido y tenemos una gira organizada para marzo. Pero voy a ir precisamente porque hay apoyo del profesorado. Y algún espacio que defiende el pacto de Estado [contra la violencia de género] y que se pelean porque yo esté. Gente muy comprometida. 
Esta actividad está regulada por la LOMCE. Porque además de ser una actividad cultural, estoy planteando educar en derechos humanos, igualdad y contra la violencia de género. Y esto sigue siendo parte del ordenamiento.

El veto no impedirá que represente el monólogo este miércoles

Precisamente para reivindicar que yo debería estar dentro de la Asamblea haciéndolo y no fuera. Estaba previsto que lo hiciera dentro, como una forma de apoyo, incluso por parte de Unidas Podemos por el acoso que he sufrido la semana pasada con el tema del pin parental.

Creo que, a pesar de las dificultades será una gran experiencia. Estamos teniendo un apoyo tremendo en redes sociales, y si los dos o tres de siempre quieren venir con su pancarta de que la violencia no tiene género, se irán para su casa al ver el mogollón que se va a montar allí.