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vuelta a las aulas El atraso del inicio del curso en Galicia evidencia el desorden de la Xunta en el protocolo de las aulas

A menos de una semana del comienzo de las clases de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional (FP), la Consellería de Educación ha retrasado la vuelta hasta el 23 de septiembre, cediendo ante las presiones de las direcciones de los institutos, ampas y sindicatos de la comunidad educativa.

Alumnos de bachiller mantienen las medidas de seguridad en el aula (Madrid). /Europa Press/ Archivo
Alumnos de Bachillerato mantienen la distancia de seguridad en el aula (Madrid). /Europa Press/ Archivo

Por más que lo repita, la "normalidad" de la que habla Alberto Núñez Feijóo sobre la vuelta a clase parece que no va a hacerse efectiva. El titular de Educación, Román Rodríguez, que retomó la cartera este lunes en un escenario de tensiones, trasladó que Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional (FP) iniciará el curso el miércoles 23 de septiembre y no el 16 como se tenía previsto, un aplazo muy demandado por las direcciones de los institutos públicos y organizaciones del ámbito educativo por la ineficacia en los preparativos contra la covid-19.

Rodríguez, que aún realizaba la pasada noche cambios en los altos cargos de su departamento, explicó que han sido los "problemas organizativos" los que le han llevado a esta decisión de manera "consensuada" después de haberse reunido con la Junta Autonómica de Directores de Secundaria. La cuestión principal a resolver estos seis días de demora, que pueden alargarse si todavía los centros no están preparados para la llegada del estudiantado, es garantizar el metro y medio de distancia de seguridad.

En un principio la Consellería de Educación había propuesto un metro de separación "cuanto menos" entre el alumnado, algo que no dudaron en señalar y criticar las familias, y rectificó en agosto dictando que serían 1,5 metros de distancia los obligatorios como exigen los protocolos de seguridad. A contrarreloj la Jefatura Territorial resolvió también la colocación de mamparas en aquellos lugares de las escuelas en donde no se pueda mantener la separación - que también está acarreando problemas por no poder conseguir metacrilato- y también el diseño de un plan de semipresencialidad, por si no queda más remedio que suspender las clases.

Con poco tiempo de margen, el dictamen de la Xunta ha provocado el caos en las instalaciones porque el alumnado no cabe en los centros. Esta medida, según ha explicado la Xunta de Galicia, ha trastocado "el trabajo previo" y los colegios, sin recursos para poder ampliar los espacios y acoger a todo el estudiantado, piden más tiempo y más medios por parte del Gobierno gallego, siendo los inspectores y las autoridades sanitarias los que decidirán los desdobles, lo que también generará problemas de conciliación y la necesidad de más profesorado.

La Conferencia Intersindical Galega (CIGA) defiende la práctica de desdobles como la "mejor manera de garantizar la enseñanza presencial". Por ello, ahora que la Consellería antepone la semipresencialidad y las mamparas, el sindicato cree que el cambio de criterio del Gobierno autonómico viene dado por "razones meramente económicas" para evitar así las contrataciones de más personal. Alberto Núñez Feijóo ha explicado que en aquellos territorios en donde no se puedan materializar los desdobles de clases ni instalar las mamparas se optará por el modelo mixto, pactado con "el director del centro y la Consellería".

El aplazo de la vuelta a clase no ha tardado en ser criticado por parte de la oposición, que coincide en la "improvisación" del equipo del PP. A ese "tiempo precioso" del que habla Román Rodríguez para trabajar en el protocolo de seguridad responde la líder del BNG, Ana Pontón, y postula que los seis meses de pandemia ya han sido "de oro" para trabajar en ello. El viceportavoz del Grupo Socialista, Pablo Arangüena, ha tachado de "descontrol" la puesta en funcionamiento del curso académico. Se ha referido al inicio de los infantes el pasado jueves: "la situación que tenemos es la más anormal de nuestras vidas" y afea que Feijóo presuma de lo contrario.

La primera jornada escolar en Galicia empezó el pasado jueves 10 de septiembre con una huelga de profesorado en la que la Xunta decretó los servicios mínimos del 100%, y la próxima convocada para el día 16 quedará sin efecto por la demora de las clases. La dirección del centro CEIP Pedro Casellés Rollán de Xove (Lugo) dimitió. Las llamadas de las familias preocupadas e inseguras por la correcta desinfección de los centros no paran de sonar. Ocho institutos de Santiago de Compostela y 18 de Pontevedra han firmado un escrito para suspender el comienzo de las clases. El calendario de la Xunta prevé que el 23 de septiembre comience el curso académico 2020-2021, siempre y cuando no formalice más modificaciones.

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