La lectura más allá de las novelas: 10 cómics imperdibles
El noveno arte está repleto de obras maestras que logran exprimir al máximo las posibilidades del medio: aquí van diez ejemplos de ello.

Zaragoza--Actualizado a
El cómic ocupa el lugar del noveno arte, una etiqueta que no solo lo sitúa junto a las artes clásicas, sino que también reivindica su valor expresivo. Aunque dialoga con disciplinas como la literatura, la ilustración o el cine, no se limita a ser una simple suma de influencias: el cómic cuenta con un lenguaje propio, construido a partir de la relación entre imagen, texto y secuencia. Por eso, narrar una historia en este medio requiere conocer sus particularidades, ya que solo así es posible explotar todas las posibilidades que ofrece su formato.
A lo largo de la historia han surgido auténticos expertos en explotar el arte de las viñetas hasta su máxima expresión. Con un matiz importante, que a su vez define al cómic como medio. En muchas ocasiones se trata de un trabajo colaborativo, en el que las figuras de guionista y dibujante poseen la misma importancia para poder transmitir una historia con la densidad y dinamismo necesarias. Afortunadamente, actualmente no es necesario poner en valor el cómic como formato para contar historias, o utilizar etiquetas eufemísticas como novela gráfica en un intento absurdo por dignificarlo. Y aunque resulta imposible abarcar todas las obras maestras del medio, aquí van 10 títulos imprescindibles del mismo.
'Maus' (1991)
Maus es el gran clásico del cómic, el Ciudadano Kane (1941) del noveno arte. Por ello, aunque el incluirlo en una recopilación como esta pueda parecer un cliché, sigue siendo pertinente. Su importancia es tal que en 1992 fue la primera novela gráfica en ganar el prestigioso Premio Pulitzer (siendo Alimentar a los fantasmas (2024) la otra obra en conseguirlo). Sobre todo, Maus es una obra autobiográfica. En ella, su autor, Art Spiegelman, narra sus vivencias personales, así como las de su padre, superviviente del holocausto que emigró a Estados Unidos al terminar la Segunda Guerra mundial.
En Maus, Spiegelman representa a los judíos como ratones, mientras que los nazis son caracterizados como gatos. Además del propio holocausto, la obra explora temas como el trauma y el impacto que un hecho así posee en la segunda generación. Los tabúes y miedos que se arrastran después de experimentar el horror en primera persona. Una serie de lecciones y enseñanzas que, aunque parezca mentira, están más en boga que nunca, habida cuenta del contexto político-social en el que nos encontramos.
'El invierno del dibujante' (2010)
Paco Roca es, probablemente, el autor de cómic más importante de España. Al menos, de la hornada contemporánea, pues la tradición de la historieta en nuestro país es muy amplia y cuenta con varias firmas destacadas. De hecho, el valenciano hace homenaje a varias de ellas en El invierno del dibujante, un tebeo que narra las vivencias de varios autores que, en los años 50 decidieron romper con las condiciones abusivas a las que les sometía la editorial Bruguera para iniciar su propia revista.
Tío Vivo, como se llamó a la publicación, terminó siendo adquirida por el gigante Bruguera años más tarde, en una paradoja que muestra la brutalidad en la que vive el sector aún a día de hoy. No obstante, la obra de Roca queda como el mejor homenaje a aquellos autores (Escobar, Ginner, Cifré, Peñarroya y Conti) que se atrevieron a soñar con un mundo diferente, en el que los artistas pudieran tener libertad creativa y se llevasen los réditos de sus creaciones. Además, El invierno del dibujante consigue capturar la esencia de la Barcelona de los años 50, con la sensibilidad y realismo que caracterizan al premio Nacional del Cómic 2008. Otras obras fundamentales de Roca, y que bien podrían estar en esta lista, son: Arrugas (2007), Los surcos del Azar (2013) o La casa (2015).
'Invencible' (2003-2018)
Separar al cómic de los superhéroes es imposible y no hay mayor tratado sobre los superhéroes que Watchmen (1987). La obra de Alan Moore parte de un concepto, ¿qué sucedería si hubiese un superhéroe en el mundo real?, y la lleva hasta sus máximas consecuencias, siendo una obra maestra a la altura de Maus. Sin embargo, si hablamos del género superheróico desacomplejado, aquel que abraza todos sus tropos sin cinismo alguno, no hay nada como Invencible.
El cómic de Robert Kirkman, quien también se encuentra detrás de The walking dead (2003-2019), ha explotado como nadie todos esos high concepts que, con el paso de los años, se han instalado en la memoria colectiva como parte del mundo de los superhéroes. Una comprensión del género que le permite subvertir expectativas, generar personajes complejos y, en definitiva, explotar un mundo lleno de posibilidades. Lo hace, además, con un tono adulto y violencia explícita, pero sin caer en el meme. Una cuadratura del círculo que, curiosamente, ha logrado crear una obra maestra al margen de Marvel y DC, los dos grandes mastodontes del tebeo pijamero.
'Paracuellos' (1976-2022)
Si no afirmábamos que Paco Roca es el autor de cómic español más importante era, entre otras razones, para no minusvalorar a figuras catedralicias del medio como Carlos Giménez, responsable entre otras obras de la serie Paracuellos. Una obra dividida en nueve volúmenes en las que el autor rememora su infancia y vivencias en un hogar del llamado Auxilio Social franquista. Lo hace, eso sí, con una mezcla de sensibilidad y humor apabullantes, que contrasta con la realidad gris de la posguerra en la que viven sus protagonistas. Un grupo de niños tristes y desnutridos víctimas del contexto histórico en el que les tocó crecer.
Paracuellos fue toda una revolución por su condición de artefacto pionero al comenzar a publicarse cuando aquello que ahora conocemos como memoria histórica no tenía nombre. De hecho, sus primeras ediciones tuvieron que salir primero en Francia, ya que en España nadie se atrevía a sacar a la luz un retrato tan cruel de los efectos de la dictadura sobre la población civil. Hambre, sed y maltratos continuos que, lamentablemente, muchos parecen haber olvidado ya.
'V de Vendetta' (1982-1989)
Alan Moore y Frank Miller. Frank Miller y Alan Moore. Durante muchos años, estos dos autores han representado las dos caras de una misma moneda. Son, sin duda alguna, dos auténticos maestros de la historieta. Quizá, los nombres propios más importantes de la industria. Sobre todo, porque aparecieron de manera simultánea y, desde el tebeo de superhéroes, cambiaron el medio para siempre. Miller firmó, entre otras, obras cumbres como Batman: el regreso del caballero oscuro (1986), Daredevil: born again (1986) o Sin City (1991). Por su parte, Moore es el responsable de catedrales como Watchmen, Batman: la broma asesina (1988) o La Cosa del Pantano (1983).
Curiosamente, ambos parten de puntos muy similares: el mundo es un lugar muy oscuro y los héroes no existen. Sin embargo, sus planteamientos no pueden ser más diferentes. Miller es un republicano confeso y apologista del individualismo, su respuesta ante la incertidumbre suele ser de naturaleza autoritaria. Todo lo contrario a Moore, anarquista desacomplejado y quien aboga por la desaparición del héroe. Una filosofía que está impregnada en V de Vendetta como en ningún lugar, por lo que ha sido incluida en esta lista.
El cómic cuenta la historia de V, quien se revela ante el régimen fascista que lo controla todo. El protagonista no es, por lo tanto, un héroe tradicional, pues solo busca destruir el poder utilizando la violencia para ello. De hecho, se trata de un personaje complejo, para el que la dicotomía simplista de buenos y malos no funciona. El verdadero arco de personaje lo experimenta el personaje de Evey Hammond, que comienza como una joven oprimida y temerosa; siendo torturada incluso por el propio V. Sin embargo, termina la historia heredando la icónica máscara de Guy Fawkes.
'Scott Pilgrim' (2002-2010)
Scott Pilgrim es una obra clave para entender la cultura millennial y de inicios de los 2000, sobre todo en entornos urbanos. La historia, que consta de seis volúmenes, narra el romance entre Scott Pilgrim y Ramona Flowers, y cómo el primero debe derrotar a los siete malvados ex de la segunda para estar juntos. Sin embargo, el subtexto va mucho más allá. Tanto Scott como Ramona son profundamente imperfectos, por lo que ambos arrastran traumas y vicios que deben superar en orden de poder solidificar su relación.
Tangencialmente, la historia refleja la cultura de bandas que existía en la época y, además, está trufada de referencias pop a películas, cómics y videojuegos. Además, Brian Lee O’Malley utiliza un estilo de dibujo que recuerda a la estética manga, con lineas simples pero muy dinámicas que permiten expresar un gran rango de emociones con muy pocos trazos. La obra fue tan importante que fue llevada al cine en Scott Pilgrim contra el mundo (2010), en la que destaca el trabajo visual realizado por el director Edgar Wright. Aunque fue un fracaso en taquilla inicialmente, después ha pasado a convertirse en obra de culto, lo que propició se estrenase el anime Scott Pilgrim da el salto (2023) en Netflix, donde se giran las tornas y Ramona es ahora la protagonista.
'Superlópez: la gran superproducción' (1984)
La gran superproducción es la historia más recordada de Superlópez, y hay motivos para ello. Se trata de una obra redonda, que demuestra el amor profundo que Jan tenía al mundo del cine. La historia cuenta las peripecias que sufre una productora para rodar una película de bajo presupuesto. Una sucesión de tropelías en las que se nos muestran una a una todas las miserias del séptimo arte; que a su manera también funcionan como homenaje al cine de género.
La obra destaca porque no posee villano alguno. Más allá de los plazos imposibles de cumplir que el protagonista tiene que acometer como máximo responsable del filme, claro. Es decir, Jan abandona la parodia de los superhéroes para ir más allá. Tiene palos para todo el mundo, eso sí, terminando con una mofa a la crítica especializada, quienes ven una obra maestra en lo que es solo un despropósito de película. Que la frase “lárgame un cilindrín, fotero” haya logrado sobrevivir hasta la actualidad dice mucho de la repercusión que tuvo la historieta en su momento.
'Superman: hijo rojo' (2003)
Superman es el gran personaje del cómic estadounidense. El arquetipo que inició un género e industrias multimillonarias. Sin embargo, no es ni de lejos el superhéroe más interesante de todos los que existen. De hecho, su perfección y poderes ominentes le convierten en un personaje muy difícil de guionizar. Por ello se inventó la kriptonita, a fin de que tuviese un punto débil que lo convirtiera en falible y, por tanto, más impredecible. Sin embargo, resulta complicado introducir el verde elemento sin caer en la repetición o la previsibilidad. Por ello, Superman suele funcionar mejor como secundario que como protagonista de sus propias historias. Aunque existen excepciones, como All-Star Superman (2006-2008) o Kingdom Come (1996).
No obstante, la historia más llamativa de Superman quizá sea Hijo rojo. Una ucronía en la que el autor Mark Millar se pregunta lo siguiente: ¿qué hubiera pasado si Superman hubiese aterrizado en la Unión Soviética en lugar de en un pueblito de Kansas? A partir de ahí, construye una historia en la que el hombre del mañana evoluciona como ídolo comunista, ayudando a la URSS a convertirse en la principal potencia mundial. Aunque ideológicamente no sea un tratado especialmente sólido del socialismo, sí que se trata de una historia original y curiosa de leer. Sobre todo por la forma en la que subvierte a un icono estadounidense, generando una imagen tan poderosa como lo es ver al hijo de Krypton con la hoz y el martillo en el pecho.
'Hierba' (2017)
Hierba es una obra desgarradora, precisamente porque se trata de una historia real. Se trata además de un relato silenciado durante muchos años, en una muestra del poder que posee el cómic como medio para contar la verdad. Concretamente, en esta obra se recoge la vida de Lee Ok-Sun, una mujer coreana que fue forzada a convertirse en esclava sexual por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. El título hace referencia a la vida de estas víctimas acalladas, que si bien fueron pisoteadas por el establishment se niegan a morir y vuelven a crecer de nuevo.
Aunque Hierba toma la decisión consciente de no mostrar violencia explícita alguna, sus trazos y viñetas logran relatar el sufrimiento de su protagonista. Lo hace, eso sí, desde la empatía más absoluta, con la intención de resaltar la resiliencia y dignidad de su protagonista. De esta manera, acompañamos a Lee en lugar de compadecernos de ella o regodearnos en su dolor. Una obra fundamental en la construcción de la memoria histórica, que además sirvió para denunciar una violencia estructural que estuvo muchos años silenciada.
'El gran Calvin y Hobbes ilustrado' (2022)
Calvin y Hobbes es la mejor tira cómica de la historia y, por ende, uno de los mejores cómics del mundo. En realidad, todo lo que incluya a este travieso niño de 6 años y a su amigo imaginario está más que recomendado, aunque el recopilatorio de Astiberri titulado El Gran Calvin y Hobbes ilustrado es una puerta de entrada ideal a este universo encantador. La obra recoge las tiras que Bill Watterson publicó entre el 5 de diciembre de 1988 y el 7 de julio de 1990. En este caso no se puede decir que es la etapa más brillante de estos personajes, ya que todo merece la pena.
De hecho, Watterson publicó Calvin y Hobbes de 1985 a 1995, cuando decidió abandonar la tira en el pico máximo de su popularidad. Su obra es una oda al humor inteligente; ese que logra ser profundo sin ser pretencioso, que es divertido sin caer en la superficialidad. Consiguiendo arrancar carcajadas en el proceso. No se trata de una obra exenta de segundas lecturas, además. En sus páginas se pueden encontrar críticas más o menos veladas a la sociedad actual, pues aunque fueron escritas hace más de 20 años todavía permanecen vigentes la mayoría de ellas. En resumidas cuentas, se trata de todo un canto a la infancia que no cae en la idealización burda o la trampa de la nostalgia.
















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