Por qué 'Pasapalabra' sigue liderando las tardes en la televisión
El concurso de Antena 3, que lleva en emisión más de 25 años, está más vivo que nunca: estos son sus secretos para enganchar a la audiencia.

Zaragoza--Actualizado a
Todo en esta vida es incierto salvo tres cosas: la muerte, los impuestos y Pasapalabra liderando la franja vespertina en la televisión española. El programa del diccionario lleva más de 25 años en antena, pasando por diferentes cadenas y con presentadores distintos. Sin embargo, a la hora de la verdad, es la opción preferida de los teleespectadores para pasar la tarde frente a la pantalla.
Si bien es cierto que hay una generación que apenas enciende la caja tonta, al menos no en su concepción tradicional, también es verdad que todavía queda un segmento nada desdeñable de la población que sintoniza la TDT para distraerse. Y entre ellos el famoso rosco permanece como su opción prioritaria. El concurso presentado por Roberto Leal cerró octubre de 2025 con una cuota de pantalla de 20,4% (la media de la cadena es del 13%) y 1.874.000 espectadores. Sus mejores datos en los últimos tres octubres, lo que demuestra que la fórmula está lejos de verse agotada.
Programa bandera de Antena 3
Actualmente, Pasapalabra es uno de los pilares de la programación de Antena 3. La cadena de San Sebastián de los Reyes fue la primera que apostó por el formato, que está basado en el concurso inglés The Alphabet Game, en el ya lejano año 2000. Tuvo tres presentadores distintos: Silvia Jato, Constantino Romero (supliendo a Jato durante su baja por maternidad) y Jaime Cantizano, aunque éste último apenas estuvo unos meses en el puesto. Sobre todo porque en 2007 el programa hizo las maletas y recaló en Telecinco, donde se estableció como una opción de ocio preferencial asociado al rostro de Christian Gálvez.
Sin embargo, en 2019 un terremoto sacudió la televisión nacional. Un conflicto legal entre Telecinco y la cadena británica ITV liberó el producto, que más tarde fue adquirido por Antena 3. De esta manera, Pasapalabra volvía a casa, aunque no sin polémica. La cadena de Fuencarral trató de presentar oposición con un formato similar que estaba presentado por Gálvez, que llamó El Tirón. Paradójicamente, aquel espacio no tuvo tirón entre la audiencia y Telecinco canceló su nuevo concurso en marzo de 2020 tras 99 episodios emitidos.
También en 2020, concretamente en el mes de mayo, comenzó Pasapalabra en Antena 3 de nuevo, esta vez presentado por Roberto Leal. El concurso mantuvo su estructura clásica, culminada por su archiconocido rosco. Sin duda, el momento cumbre de cada palabra. Así, el programa se ha convertido en una de las grandes banderas de la cadena del grupo Planeta, con audiencias que suelen situarse en torno al 20% de share. Unos números muy raros en la televisión atomizada actual. Pero, ¿qué tiene Pasapalabra para enganchar a la audiencia?
Por qué 'Pasapalabra' lidera en audiencia
El fiasco de El Tirón y el posterior triunfo de Pasapalabra reveló dos cosas. Primero confirmó una realidad contextual: Telecinco se encontraba en plena bajada de audiencia mientras que Antena 3 se postulaba para ser la líder absoluta en el share. Segundo y más concreto, el público, por norma general, prefiere el original al sucedáneo. Es decir, cuando tuvieron la oportunidad, los fans de Pasapalabra, que son muy numerosos, acudieron al formato que les era familiar, con las secciones que ya conocían y unas mecánicas ya asumidas después de -entonces- 20 años en antena de manera casi ininterrumpida.
En resumidas cuentas, Pasapalabra es televisión-confort. Algo conocido a lo que acudir después de un largo día de trabajo. Es uno de los motivos por los que funciona tan bien, pues es parte de la rutina. Sirve para desconectar, sí, pero al mismo tiempo ofrece ciertas dosis de adrenalina catódica, especialmente en su rosco final. Es uno de los secretos por los que los concursos entran tan bien en España en dicha franja horaria, pues es un entretenimiento para todos los públicos que todos los días es igual, pero diferente al mismo tiempo.
Balance perfecto entre concurso popular y erudito
Los concursos de televisión se dividen en tres categorías según su dificultad. En un extremo del espectro están los concursos populares, aquellos que facilitan la resolución de las preguntas de un modo en los que cualquiera puede participar. Un ejemplo clásico de ello es La Ruleta, que a medida de ir destapando letras en el panel casi cualquiera puede resolver acertadamente en un momento u otro.
Por otro lado, en el extremo opuesto están aquellos que solo para participar hay que tener un gran grado de erudición, como por ejemplo Saber y Ganar. Las preguntas son complicadas por lo que la barrera de entrada es muy alta. No solo para aquellos que pretenden acudir al plató a concursar, sino también para el espectador en casa. Al fin y al cabo, uno de los grandes secretos de los concursos es que las preguntas las responde tanto el que está dentro de la pantalla, como quien se halla mirando al otro lado.
Sin embargo, Pasapalabra se encontraría en medio de dicho espectro. Es asequible, pues tanto la parte inicial con famosos y juegos, como el rosco, cuenta con preguntas que son más accesibles e invitan a que los espectadores desde sus casas intenten acertar la respuesta. Sin embargo, siempre hay un número indeterminado de letras en las que la respuesta no es nada obvia. Es ahí donde los concursantes muestran su sapiencia, y donde se genera el sentido de asombro en el televidente. Ese guau ante el conocimiento del otro que hace seguir queriendo ver más.
Genera sus propias estrellas
Porque otro de los grandes aciertos de Pasapalabra es que el concursante que gana el programa regresa al día siguiente. Eso ha ido generando poco a poco una nómina de superconcursantes lo suficientemente buenos como para vencer a su rival, pero que no lograban llevarse el bote. A medida de ir acumulando programas la audiencia logra una identificación con los mismos, involucrándose en su lucha por lograr el ansiado bote.
Por su parte, el concursante que pierde el duelo en el rosco pasa a ocupar la silla azul, en la que se enfrenta a un aspirante que desea ocupar su puesto en el atril. Esto da la posibilidad de una segunda oportunidad a concursantes carismáticos para que creen una rivalidad contra otras estrellas del programa. Es, por ejemplo, el caso de Manu y Rosa, en dura pugna por un rosco histórico ambos con un nivel de conocimiento muy alto.
El atractivo del bote
De fondo está el bote, otro de los grandes atractivos del programa. En cada episodio que ninguno de los dos concursantes logra acertar las 25 palabras del rosco, el bote acumula 6.000 euros. Eso, sumado a la dificultad del programa, hace que con el paso del tiempo se logren cantidades astronómicas. Por ejemplo, en 2023, Rafa Castaño se llevó a casa 2.272.000 euros, entonces el mayor premio jamás dado por un concurso de televisión. Acertó las 25 palabras del tirón, en un momento que ya es historia catódica en España. Cuando el sevillano logró la proeza, hacía más de un año y medio que nadie lograba acertar todas las letras.
En la actualidad el bote de Pasapalabra ha logrado superar ya dicha cantidad, por lo que el próximo ganador se llevará la mayor cantidad en la historia del concurso. Evidentemente este es un aliciente muy poderoso para la audiencia del programa, pues la tensión está por las nubes actualmente.


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