Orangutanes abrazados. Fuente: Flickriver
Orangutanes abrazados. Fuente: Flickriver

Detrás de esas fotos de tus amigos montando en elefante, acariciando a un tigre o abrazando a un orangután, que triunfan en las redes sociales, se esconden verdaderas historias de horror. Después de repasar esta lista de actividades, te aseguro que no querrás participar en ninguna de ellas.

1Montar en Elefante

Elefantes encadenados en Asia. Fuente: The Guardian
Elefantes encadenados en Asia. Fuente: The Guardian

Esta será probablemente la actividad turística cómplice de la explotación animal más extendida (y socialmente aceptada) de todas. Es una práctica muy común que te encontrarás sobre todo en tus viajes por Asia y África. Probablemente tengas algún amigo o amiga que ha publicado recientemente una foto en las redes sociales montando en un elefante en su viaje a Tailandia, a India o a Sri Lanka. ¿Qué hay detrás de cada una de esas fotos?

Los elefantes son animales muy inteligentes, emocionales y con lazos familiares muy fuertes. Para que un elefante salvaje esté a disposición del entretenimiento turístico fue previamente capturado, apartado de su familia (en la mayoría de los casos a una edad muy joven), aislado en un espacio diminuto, privado de comida, agua y sueño varios días y torturado durante meses hasta que «su alma se rompa» a través de prácticas abusivas como golpearle con ganchos metálicos en lugares sensibles como las orejas y los ojos.

Estas prácticas bárbaras perpetuadas con nuestra complicidad cada vez que montamos en uno de ellos, acaban con la vida de estos bellos animales manteniéndolos en cautividad, cosificándolos y usándolos hasta que «dejen de valer». Algunos elefantes domesticados desde que nacen no pasan por el mismo proceso de tortura que sus congéneres salvajes pero, en todo caso, no es excusa para privarles de su libertad en prole de la dominación y entretenimiento humanos. Además, al contrario de lo que puedas pensar, los elefantes no están diseñados para soportar grandes pesos. De hecho cualquier carga de más de 100 kg supone una presión inmensa sobre sus frágiles columnas. Para que te hagas una idea, las sillas de madera o hierro (llamadas howdah) que suelen usarse para los paseos, ya pesan considerablemente (pueden llegar hasta los 100 kg), sin contar con el peso añadido de la/s persona/s que lo monten. También las cadenas o cuerdas que se usan como métodos de fijación son muy dañinos provocando llagas en sus patas y lomo. ¿A que vas a quitar lo de montar en elefante de la lista de actividades en tu próximo viaje a Tailandia?

Alternativa: Si quieres estar cerca de estos grandes animales, cambia el plan por una visita a un parque nacional donde los puedes ver libremente en su hábitat. Hay algunos centros (todavía necesarios, lamentablemente) que los rehabilita, donde puedes colaborar o hacer voluntariado. Son pocos pero se les ofrece buenas condiciones y hay el mínimo contacto con turistas (esperemos que algún día sea nulo). Lee bien qué tipo de centro es antes de la visita ya que la mayoría se disfrazan de «rehabilitación», cuando pretenden apenas lucrarse con la actividad turística. Si puedes interactuar mucho con los animales, sospecha.