Historiador, líder político, ilustrador, docente, encuadernador… y arquitecto, Lluís Domènech i Montaner perteneció a ese grupo de humanistas con un inagotable anhelo por descubrir nuevas vías de expresión, comunicación y conocimiento. Figura referente de la arquitectura de principios del XX en Cataluña, siendo profesor de la Escuela de Arquitectura de Barcelona, de la que llegó a ser director hasta 1920, formó a arquitectos como Puig i Cadafalch, Josep Maria Jujol… o a un tal Gaudí. 

Nacido en la calle Avinyó de Barcelona en 1850, recorrió buena parte de Europa en su juventud tomando notas de un estilo que estaba empezando a dominar la arquitectura continental. Domènech i Montaner recogió esa herencia y puso los mimbres del modernismo catalán que sus discípulos llevaron al siguiente nivel. Cerca de cumplirse el centenario de su muerte, nos embarcamos en una ruta para recordar la obra de Domènech i Montaner. 

Castillo de los Tres Dragones (Barcelona) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: Wikipedia

Año 1888. Barcelona vive uno de esos momentos que marcará su historia. La ciudad catalana es la sede de la Exposición Universal, evento que solía permitir a artistas y arquitectos soñar con obras imposibles. No en vano, al año siguiente Gustave Eiffel cambió la imagen de París para siempre gracias a ese ‘monstruo de hierro’.  

Con 38 años, Domènech i Montaner ya es un arquitecto de prestigio en Barcelona y recibe varios encargos para dar lustre a la exposición. Entre ellos, el célebre y gigantesco Hotel Internacional derribado después del certamen o el castillo de los Tres Dragones, diseñado para ser originalmente el café-restaurante de la exposición y que sobrevivió a la misma para acoger el Museo de Historia.

Construido en ladrillo visto, hierro laminado y detalles en cerámica y con referencias historicistas, este edificio es ya un compendio de lo que será el modernismo catalán: fantasía arquitectónica con un riguroso pero esteticista uso de los materiales.  

Cementerio de Comillas (Cantabria) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: Wikipedia

A su vuelta de Cuba, Antonio López y López se convirtió en el primer marqués de Comillas por obra y gracia de Alfonso XII en contraprestación por su labor para contener la insurrección cubana. Su inmensa fortuna obtenida al otro lado del Atlántico —como negrero, entre otros ‘negocios’— la invirtió, entre otras cosas, en convertir su pueblo natal en una joya modernista a la que acudieron los mejores arquitectos catalanes. 

No podía faltar a la cita Domènech i Montaner que intervino en la Fuente de los Tres Caños, la Universidad Pontificia o en la ampliación del cementerio donde colaboró con el escultor Josep Llimona ofreciendo estampas deliciosamente fantasmagóricas como el mausoleo de la familia Piélagos.  

Gran Hotel (Palma de Mallorca) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner

Es en la primera década de siglo XX en la que Domènech i Montaner explota definitivamente como una de las máximas referencias del modernismo catalán, estilo que también llega a Mallorca gracias a obras como el Gran Hotel situado en el número 3 de la Plaza Weyler, siendo uno de los primeros establecimientos hoteleros de lujo de la ciudad balear: dicen de él que fue el hotel más prestigioso de España hasta la apertura del Ritz de Madrid dos años después. 

Los grandes y profusamente decorados balcones esquineros de este edificio, que veremos en otras muchas construcciones modernistas, son uno de los elementos que mejor la caracterizan. Tras verse mutilado durante años en su interior, en los años 90 fue restaurado para ser la sede de CaixaForum Palma

Casa Navàs (Reus) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: thierry llansades / Flickr CC BY-NC-ND 2.0

De vuelta a Cataluña, nos pasamos por una de las ciudades más modernistas de España. No solo nació aquí Gaudí, sino que varios célebres arquitectos trabajaron en la ciudad diseñando diversas viviendas para la poderosa burguesía reusense.  

Dentro de la sugestiva ruta modernista de Reus, uno de sus puntos culminantes es la Casa Navàs, una de las grandes obras maestras de Domènech i Montaner y uno de los edificios que conservan de forma prácticamente inalterable la esencia del modernismo: un estilo libre, sensual e imaginativo en el que diversos artesanos colaboran bajo la batuta del arquitecto que actuaba como un director de orquesta.  

Hospital de la Santa Cruz y San Pablo (Barcelona) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: Pixabay

En 1902 se inician las obras del que será, a la postre, uno de los edificios más imponentes de la carrera de Domènech i Montaner declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. En total, 16 edificios, 6 de ellos firmados por uno de los hijos de Domènech i Montaner. Junto al Instituto Pere Mata en Reus se trata de una de las mecas del modernismo catalán: un lugar en el que la funcionalidad y la estética se aliaron como pocas veces antes visto en este tipo de arquitectura asistencial.  

Casa Lleó Morera 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: Garret Ziegler / Flickr CC BY-NC-ND 2.0

Domènech i Montaner no paró en estos primeros años de siglo XX y en el mismo año que se iniciaban las obras del Hospital de Sant Pau diseñó otra de las casas que marcaría la pauta del modernismo catalán. Situado en el nº 35 del paseo de Gracia, cerca de la casa Batlló y la casa Amatller, en la Lleó Morera de Domènech i Montaner llegaron a trabajar hasta 40 artesanos que dieron forma a un edificio en el que destaca el minucioso trabajo de relieves, esculturas y vidrieras. 

Palacio de la Música (Barcelona) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: Pixabay

En 1905, con 55 años, Domènech i Montaner recibe el encargo de su vida: el auditorio de su ciudad natal que convertiría en la pieza maestra del modernismo catalán. Aplicando buena parte de las innovaciones arquitectónicas en cuanto a la integración de materiales como el cristal y el hierro forjado, el equipo de Domènech i Montaner diseñó una casa de música mágica en la que la pura arquitectura convive con la escultura, las vidrieras y los mosaicos. Declarado desde 1997 como Patrimonio de la Humanidad es el único auditorio del mundo incluido en el catálogo de la Unesco.  

Casa-Museo Domènech i Montaner (Canet de Mar) 

Una ruta por la obra de Domènech i Montaner
Una ruta por la obra de Domènech i Montaner. Fuente: Costadebarcelonamaresme.cat

Esta ruta por la obra de Domènech i Montaner debe terminar en el museo que Canet de Mar dedicó al arquitecto en la que fue su casa de vacaciones durante años en la localidad del Maresme. Pese a que Domènech i Montaner murió en Barcelona, pasó buena parte de sus últimos años retirado en Canet de Mar en una casa que, por supuesto, había diseñado él mismo también como su taller y estudio.  

Alejado de la política y de la arquitectura, no resulta difícil imaginar a Domènech i Montaner enfrascado en sus estudios de historia y heráldica hasta los últimos días de su vida, incapaz de saciar esa sed de conocimiento, expresión y comunicación que acompañó toda la vida al gran humanista catalán.