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2011: el año en que la actualidad enloqueció

El festival Visa pour l'Image, que se inicia mañana en Perpiñán (Francia), resume los grandes acontecimientos de los últimos meses a través de 30 exposiciones que concentran el mejor fotoperiodismo actual

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La 23ª edición del Festival Visa pour l'Image, certamen internacional especializado en lo último del fotoperiodismo, arranca mañana en Perpiñán con una programación centrada en los grandes acontecimientos internacionales que han marcado la primera mitad de este año. '2011 será recordado como el año en que la actualidad se volvió un poco loca. Un suceso atrapa al siguiente sin que tengamos tiempo de analizarlo, de intentar entenderlo ni de situarlo en su contexto', explica su principal responsable, el veterano Jean-François Leroy, que asegura no haber vivido algo semejante desde que la caída del Muro de Berlín anticipó el desplome de todo el telón de acero.

En menos de tres trimestres, hemos vivido una catástrofe nuclear, el proceso revolucionario en el mundo árabe, la muerte del terrorista más buscado del planeta y el escándalo sexual protagonizado por uno de sus principales dirigentes. Sin contar las revueltas del hambre en el continente africano, la intervención militar en Libia o la crisis política en Costa de Marfil. 'Ha sido un año muy intenso, que será recordado como uno de los que más consecuencias tendrán en la historia en mayúsculas', valora LeRoy,que lleva más de dos décadas al frente de un certamen de referencia para la profesión, pero también para los miles de visitantes que pasan cada mes de septiembre por la capital del Rosellón para impregnarse del mejor reporterismo reciente. El año pasado fueron cerca de 225.000 personas, un alto porcentaje de las cuales llegaron desde el otro lado de la frontera pirenaica.

Pese a todo, Leroy no cree que este contexto excepcional justifique 'la cobertura deficiente' que han ofrecido los medios de comunicación, siempre en el punto de mira del director de Visa pour l'Image, que no duda en denunciar año tras año la deriva mercantil de la información.

'¿Quién habla hoy de Haití y de los 270.000 afectados por el terremoto de 2010? Es de locos. Sucede incluso con asuntos más recientes, como Japón. ¿Quién habla hoy sobre una tragedia del mismo nivel que Chernóbil, con efectos todavía inciertos y sobre la que seguramente debatiremos durante décadas?', se pregunta el director del certamen.

Para evitar esta amnesia selectiva, el festival ha seleccionado una serie de reportajes de fondo para los que los medios no han encontrado suficientes páginas. Por ejemplo, los reportajes del francés Cédric Gerbehaye sobre la situación actual en Sudán, cinco años después de la firma del tratado de paz que puso fin a la guerra civil más larga del continente africano. Además de plasmar las consecuencias de los conflictos de poder, Gerbehaye fija su mirada en la malnutrición y la falta de acceso a los primeros auxilios. En la misma línea, Visa pour l'Image expone el trabajo en tres tiempos de Riccardo Venturi en Haití, tras el terremoto del año pasado, que, ante la avalancha de información de los últimos meses, ciertas mentes podrían situar en la prehistoria. Venturi, fotoperiodista italiano de la agencia Contrasto, volvió a la isla seis meses después de la catástrofe para dejar fe de su transformación en campo de refugiados. A finales del año pasado, regresó una tercera vez para retratar el brote de cólera que azotaba a la población haitiana.

Sin embargo, los grandes acontecimientos de 2011 constituyen el principal pilar de esta edición, cuyas 24 exposiciones gratuitas permanecerán abiertas al público hasta el 11 de septiembre. Las consecuencias del terremoto, el tsunami y la catástrofe nuclear de Fukushima, causantes de unos 25.000 muertos y desaparecidos, forman parte de la mayor exposición del certamen, comisariada por la revista Days Japan, que contiene clichés de los reportajes más conocidos, pero también imágenes prácticamente inéditas.

Por otra parte, la Primavera Árabe se encuentra reflejada en una gran exposición preparada por la revista Paris Match, que propuso una intensa cobertura de las revueltas en Túnez, Egipto y Libia. Más de 24 fotógrafos se pusieron a las órdenes de la revista, conocida por sus portadas consagradas al mundo del corazón, pero también uno de los últimos semanarios que dedican presupuestos considerables al fotorreportaje de actualidad.

Sólo dos personajes clave para entender este 2011 parecen ausentes de la selección del festival: Osamabin Laden y Dominique Strauss-Kahn.En el caso del primero, el director del certamen se opuso a 'difundir fotografías de comunicación de Al Qaeda'. 'Lo único que podríamos haber mostrado es la imagen de Barack Obama en la situation room durante su ejecución. Pero nos pareció que ya era muy conocida', apunta Leroy.

En cuanto a Strauss-Kahn, considera que el escándalo sexual que lo situó en el punto de mira de la justicia estadounidense es 'un acontencimiento no fotográfico'. 'No existen reportajes sobre el asunto, más que un par de retratos de DSK y de la señorita Diallo. No tenía mayor interés. Podríamos haber expuesto la serie sobre su detención, pero estoy en contra de una imagen que le calificaba de culpable ante medio mundo, antes de ser absuelto esta semana por el juez', zanja el director.

El festival defiende vigorosamente una profesión que los más escépticos sitúan en la lista de oficios en vías de extinción, ante la falta de financiación propuesta por los medios, afectada todavía más tras la irrupción de la crisis y la bajada de los ingresos por publicidad en los medios, pero también de la escasez de la demanda por parte del consumidor, supuestamente interesado en otro tipo de contenidos. 'Es una afirmación falsa. Si el lector gira la espalda a los medios tradicionales es por su falta de rigor', protesta Leroy.

'Un día nos dicen que el hijo de Gadafi ha sido detenido y la mañana siguiente aparece concediendo una rueda de prensa. Los medios ya no hacen su trabajo', denuncia Leroy. 'Luego no es de extrañar que el lector deje que comprar la prensa diaria. Para leer estupideces ya tienen cientos de páginas en internet. Y encima gratis. Los que seguimos comprando Le Monde o The New York Times es porque queremos una información de calidad', apunta. Para el director de Visa pour l'Image, 'el uso del condicional se ha generalizado' entre la profesión. 'Los fotógrafos, en cambio, no tienen derecho a utilizar el condicional', dice Leroy.

La selección de este año incluye, además, tres fotoperiodistas españoles. Fernando Moleres presenta una serie sobre las cárceles africanas, Catalina Martín-Chico protagoniza una muestra sobre las protestas en el Yemen y Álvaro Ybarra Zavala, joven reportero de la agencia Getty, refleja las consecuencias de décadas de guerra silenciosa en Colombia, marcadas por la violencia callejera y el tráfico de drogas. 'Es uno de los fotógrafos más brillantes de su generación. Para nosotros, no es el descubrimiento de esta edición, porque hace tiempo que le seguimos la pista, pero espero que lo sea para los que todavía no le conozcan', concluye Leroy.