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"Acabamos con el oasis"

Público reúne a los portavoces parlamentarios de los tres partidos del Govern para hacer balance

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Los tres portavoces parlamentarios de PSC, ERC e ICV-EUiA actúan como el aceite necesario para que los engranajes del tripartito, antaño tan chirriantes, no encallen en la Cámara catalana. Se conocen bien, se nota que la afinidad va más allá de la pura coincidencia política y se muestran como unos auténticos fans de la fórmula cuando resuenan los cantos de sirena de la sociovergencia para pilotar el país durante la crisis.

Miquel Iceta (PSC), Anna Simó (ERC) y Jaume Bosch (ICV-EUiA) reciben a Público en la sala del Parlament donde celebran sus reuniones de coordinación (la troika) para hacer balance cinco años después del triunfo de la izquierda en Catalunya.

'Basta con ver el humor de CiU para darse cuenta de que algo ha cambiado' apunta de entrada con sorna Iceta, para luego ponerse serio y subrayar que 'Catalunya tiene un Estatut que antes no tenía, ha habido un incremento de las políticas sociales, hay más maestros, más policías, más médicos...'.

'Los cambios tardan en verse', tercia Simó, que enfatiza que 'acabamos con el oasis catalán. Se ha producido un movimiento de placas tectónicas que ha obligado a todos los partidos a resituarse, e incluso ha generado nuevos fenómenos como Ciudadanos'.

En tono profesoral, Bosch afirma que con el tripartito 'se han roto los tres monopolios que ostentaba CiU. El del catalanismo, que queda en evidencia cuando resulta que es un Gobierno de izquierdas el que da el mayor salto en autogobierno; el del partido único, la idea de que sólo puede gobernar una fuerza y que la pluralidad en el Ejecutivo es una cosa negativa, y el de la visión pujolista de la unidad de los catalanes, que finalmente no era tal.'

Para Miquel Iceta, resulta trascendental que 'arrinconemos la idea que predica que el pluralismo es negativo, porque eso responde a una visión muy conservadora de la realidad'.

Cuando se les sugiere que quizá al inicio del primer tripartito se pusieron demasiadas cosas en marcha, alternancia después de 23 años y nuevo Estatut, y que eso generó inestabilidad, los tres niegan con la cabeza. Iceta sostiene que 'tras muchos años en los que se escondió el polvo bajo la alfombra, llegamos y quisimos levantarlas y limpiar. Eso, lógicamente, generó gran polvareda'. Para Bosch, el único que apunta cierta autocrítica, 'estábamos tan preocupados en no dar una imagen revanchista que fuimos demasiado moderados en el análisis de la situación que encontramos'.

Cuando se les recuerda que el tripartito no ha gozado de buena prensa, incluso dentro de Catalunya, Iceta responde que 'hay gente que no perdona que en el Govern haya gente proveniente de la extrema izquierda y del independentismo, y que además han entrado de la mano de los socialistas'.

Simó cree que, igual que 'hay personas del PSC a quienes les cuesta digerir que se gobierne con independentistas, en ERC muchos no entendieron que se superara un nacionalismo atávico y se hiciera president a una persona nacida fuera de Catalunya'. Bosch argumenta que el problema es que fuera de Catalunya 'no se entiende nuestro sistema de partidos, alejado del bipartidismo español'. Según la portavoz republicana, la alianza de la izquierda catalana ha cosido 'la imagen de las dos Catalunyas que tanto daño nos ha hecho'.

Preguntados sobre si el ejercicio del poder les ha cambiado la perspectiva, Bosch reconoce que 'hemos aprendido que no podemos apuntarnos a cualquier movimiento reivindicativo, aunque Pujol los menospreció a todos y todavía lo pagamos'.

Cuando más se anima la conversación el ronroneo de los móviles les recuerda que les esperan en el hemiciclo. Son el aceite de la coalición. Y, sin él, cualquier motor griparía.