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Accidente en acto de servicio Otro soldado en huelga de hambre frente a Defensa por dejarle "en la indigencia" 

- Afirma que sus mandos le presionaron para que no denunciara que el seguro contratado por Defensa no cubría al vehículo en el campo de maniobras donde sufrió el accidente. 

- Es el segundo caso en dos meses en el que un militar recurre a la huelga de hambre frente al Ministerio para protestar por ser "abandonado" tras resultar herido.

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Francisco Javier Fontao, en huelga de hambre frente al Ministerio de Defensa. CDC

El pasado mes de diciembre Andrés Merino, exlegionario, levantó la huelga de hambre que inició frente al Ministerio de Defensa para exigir que se le pagara la pensión que le reconocieron los tribunales. Apenas dos meses después otro exmilitar ha recurrido al mismo método de protesta para denunciar el trato que ha recibido del departamento que dirige María Dolores de Cospedal.

En este caso se trata de Francisco Fontao, ex infante de marina, que ha explicado a Público que la Armada le ha expulsado tras un accidente en acto de servicio en unas maniobras en el Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín (Cádiz). Allí, en junio de 2011, el vehículo blindado en el que realizaba unos ejercicios volcó, aplastándole la pierna derecha y provocándole lesiones que aún padece.

"Lo que querían era que no destapara el sistema y las irregularidades que existen"

"En el hospital me visitaron casi todos los mandos del Tercio de la Armada e incluso mandos superiores. Todo eran palabras de ánimo y promesas de que estaría totalmente amparado por ellos y por la Infantería de Marina. Que el Ministerio de Defensa era muy sensible a estas situaciones. Que no tenía que hacer absolutamente nada. Que mis superiores velarían por mis derechos y que al ser en acto de servicio no tenía que temer nada", narra Fontao.

Sin embargo, cinco años después y tras varias recaídas, el segundo tribunal médico militar que analizó su situación —a petición del Tercio de la Armada— concluyó que no era apto para el servicio. Tras casi diez años de servicio causó baja en las Fuerzas Armadas, que lo indemnizaron con 34.741 euros, correspondientes al porcentaje de minusvalía que se le asignó, de un 15%.

Maniobras sin seguro

Fontao ha explicado que esta cantidad es solo un "finiquito" por terminar su relación con la Armada. Afirma que el seguro de circulación que Defensa contrató para los vehículos Hummer AMP, como el que sufrió su accidente, no cubre los percances que estos puedan sufrir en un campo de maniobras.

Póliza del seguro contratado por Defensa para el Hummer de Francisco Fontao en el momento del accidente. FF

Ante las promesas de sus superiores, Fontao decidió no denunciar la situación. "Lo que querían era que no destapara el sistema y las irregularidades que existen. Que no se descubriera que posiblemente el conductor no estaba en condiciones de conducir el vehículo. Que posiblemente no había descansado las horas necesarias. Que la velocidad era inadecuada. Que posiblemente el vehículo no hubiera pasado sus revisiones", lamenta ahora. 

Podemos presentará una pregunta parlamentaria sobre los seguros de los vehículos a raíz del caso de Fontao

Todas estas cuestiones quedaron sin respuesta al no iniciarse investigación judicial alguna sobre el accidente. No obstante, Podemos se ha interesado por el caso y ha adelantado a este medio que presentará una pregunta parlamentaria para pedir al Gobierno que explique por qué se aconsejó a al ex militar que no denunciara y los seguros de los vehículos.

"Nos sorprende y nos preocupa que los trabajadores realicen sus funciones sin un seguro", asevera Juan Antonio Delgado, portavoz en la Comisión de Defensa del Congreso de la formación morada. El diputado no ha descartado que su grupo tome otras iniciativas parlamentarias, como pedir la comparecencia de Cospedal.

Los tribunales, el único nexo con Defensa

"Hacen mucha propaganda sobre las buenas condiciones de trabajo en el Ejército, pero cuando tienes cualquier accidente te tratan como a un perro", lamenta Fontao.

Es una queja que cada vez expresan más militares, como Andrés Merino —al que acompañó en su huelga Iván Ramos, herido en Afganistán—, para los que, parece, acudir al Ministerio de Defensa y aguantar ante su puerta hasta que el cuerpo aguante  se ha convertido en el último recurso para demostrar la legitimidad de sus causas.

Francisco Fontao, frente al Ministerio de Defensa. CDC

"No hacen más que hablar de españolidad y de valores, pero ¿ustedes no cumplen con los mismos valores que les exigen a sus militares?" pregunta al Gobierno y al alto mando militar el subteniente Jorge Bravo, presidente de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME). 

"Te dan la indemnización y a la calle. No hay ninguna sensibilidad en la norma, en cómo tratar a nuestra gente, que ha jurado darlo todo por el resto de nosotros", asevera ante la puerta del Ministerio, donde ha acudido a mostrar su apoyo a Fontao. "Y si quieres algo, reclama en los tribunales. No es justo que el único vínculo de todos los heridos en acto de servicio con el Ministerio sea un recurso judicial", ha opinado.

Un puesto acorde a sus limitaciones

Fontao asegura que no busca que la Armada le reconozca una mayor minusvalía y tener así acceso a una pensión (como era el caso del exlegionario Merino) sino que se le permita volver al servicio en algún puesto acorde a sus posibilidades: "Estoy en condiciones de desempeñar funciones administrativas, de apoyo o logísticas, como muchos soldados que por diversas causas han quedado con limitaciones".

Juan Antonio Delgado, guardia civil en excedencia mientras ejerce de diputado, explica que en este cuerpo existe la figura "útil con limitaciones" para los agentes que han sufrido accidentes o percances físicos. "Sufrir limitaciones en una pierna no quiere decir que no puedas hacer otro tipo de funciones como trabajos de oficina, que en las Fuerzas Armadas también son necesarios", asegura el diputado. 

En la Armada desde los 18 años y sin haber recibido formación, el ex infante de Marina alerta de que su situación es desesperada. "Me tengo que ir a limosnear a la calle, con dos hijos, esposa y una hipoteca. Me dan una irrisoria indemnización de apenas 30.000 €. Y limitado sin posibilidad de acceder a un trabajo digno. Es decir, sumido en la total y absoluta indigencia", denuncia.