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La aerolínea mexicana ALMA se declara en quiebra y suspende sus operaciones

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La compañía mexicana Aerolíneas Mesoamericanas (ALMA) se declaró hoy en quiebra y anunció la suspensión de sus operaciones, luego de haberse iniciado en 2006, informó la firma en un comunicado.

La decisión obedece a la "crisis aeronáutica que en el último año se ha pronunciado", así como "al panorama financiero y económico internacional", apuntó ALMA en la nota.

"Ante el freno que el escenario internacional ha impuesto a las posibilidades de mayor financiación y capital adicional, ALMA se ve impedida a mantener un servicio con seguridad, la calidad y la atención que la ha caracterizado frente a clientes y proveedores", añade el documento.

La compañía ha iniciado ya la solicitud de concurso mercantil para que un especialista nombrado por el Instituto Federal de Especialistas en Concursos Mercantiles (IFECOM) intervenga para "conciliar los legítimos intereses de los acreedores, empleados y proveedores".

ALMA afirmó que cumplirá con los requisitos de la ley en el proceso a seguir.

La compañía inició operaciones el 8 de junio de 2006 y fue creada con capital mexicano. Contaba con una flota de 15 nuevos aviones, vía arrendamiento, y operaba 23 rutas desde su base de operaciones en Guadalajara (occidente de México).

El año pasado obtuvo un certificado internacional en materia de seguridad con el que pretendía volar desde y hacia el sur de EE.UU., para atender principalmente a la población inmigrante mexicana.

En lo que va de año, el sector de aerotransporte mexicano ha vivido momentos de turbulencia, como la suspensión permanente de actividades de Avolar y las temporales de Novair y Aerocalifornia.

La semana pasada, la aerolínea mexicana de vuelos fletados Aladia suspendió todas sus operaciones y se sometió a un proceso de quiebra.

La aerolínea Aviacsa evitó la suspensión, ya que a última hora decidió cubrir una parte de sus adeudos, que en total suman 200 millones de pesos (15 millones de dólares).

El sector contempló en meses pasados un escenario negativo futuro debido a la subida de precios del combustible, y las aerolíneas de bajo coste incluso pidieron al Gobierno federal que las subsidiara.