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Agentes de Pakistán ayudan a los talibanes

Funcionarios estadounidenses indican que los servicios secretos paquistaníes tienen vínculos directos con tres grupos armados que operan en Afganistán

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Los servicios de inteligencia paquistaníes siguen prestando ayuda logística a los insurgentes talibanes en Afganistán, un apoyo que ha contribuido a aumentar la violencia contra las fuerzas de la OTAN en el sur del país. Eso es lo que ha confirmado el Gobierno estadounidense, según publicaron ayer The New York Times y The Wall Street Journal.

El apoyo, de acuerdo con estos diarios, consiste en dinero, material militar e información estratégica, y está coordinado por miembros de la división conocida como S Wing (Ala S) del servicio de espionaje paquistaní (ISI). Los agentes se reúnen con líderes talibanes de forma periódica para analizar la situación sobre el terreno, marcando objetivos y tácticas. El Times cita, guardando su anonimato, el testimonio de media docena de funcionarios estadounidenses y paquistaníes entrevistados en Washington e Islamabad.

A pesar de que el Gobierno estadounidense lleva un año denunciando los vínculos entre los talibanes y los espías paquistaníes, nuevas evidencias dejan más clara esta relación, y revelan además que la colaboración es más estrecha y extensa de lo que se conocía hasta ahora.

Las sospechas se centran, sobre todo, en espías de rango medio que al parecer actúan con el visto bueno de sus superiores en Islamabad. No obstante, el Gobierno paquistaní y su Ejército hacen la vista gorda mientras niegan cualquier relación con la insurgencia en Afganistán. Lo que no queda claro del todo es si el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, no puede o no quiere acabar con esta situación.

Algunos funcionarios paquistaníes señalan que estos contactos no son tan peligrosos como se piensa y que están destinados a consolidar su influencia en Afganistán con la vista puesta en el día en que las tropas aliadas abandonen el país. Temen que entonces sea India rival perpetuo la que tome posiciones allí.

Según The Wall Street Journal, los grupos insurgentes que reciben ayuda de Pakistán incluyen Hizb-e-Islami del ex primer ministro Gulbudin Hekmatiar, una facción de los talibanes fiel al ex ministro de Justicia Jalaludin Haqqani, y los seguidores del Mulá Omar, el líder supremo talibán.

'Es triste que EEUU siga encontrando vínculos directos entre el ISI y estas tres organizaciones que operan en Afganistán', señaló un funcionario estadounidense.

De acuerdo al The New York Times, los aliados tienen asumida esta realidad. Un síntoma de esta resignación es que el Gobierno británico ha pedido a Islamabad en varias ocasiones que use sus contactos con los talibanes para persuadirles de que reduzcan los ataques en Afganistán de aquí a agosto, cuando se celebrarán elecciones presidenciales.

En este contexto, la guerra en Afganistán se complica. Funcionarios del Gobierno estadounidense señalaron al diario que ya es suficientemente arduo enfrentarse a los talibanes como para tener que lidiar también con los servicios de espionaje paquistaníes.

Por otro lado, las expectativas suscitadas después de que Irán aceptara el miércoles acudir a la conferencia internacional sobre Afganistán que se celebrará el próximo martes en La Haya se han enfriado un poco.

El Gobierno de Teherán señaló que aún no sabe a quién enviará a la cita, dejando abierta la posibilidad de que sea un funcionario de bajo nivel. De esta forma, enviando a alguien, aunque sea de forma testimonial, evita que Washington se anote una victoria en la diplomacia internacional.

Entretanto, el Departamento de Estado afirmó ayer que no hay previstas 'discusiones sustanciales' con los iraníes.

La cita, no obstante, es un primer paso en el acercamiento de ambas naciones sin relaciones diplomáticas desde 1980 y que comparten intereses en la estabilización de Afganistán. 'Los dos quieren ver un Afganistán moderado, democrático y estable porque si hay caos allí, eso se traduce en más droga y refugiados en Irán', dijo a Los Angeles Times el profesor Sadegh Zibakalam, de la Universidad de Teherán.

Irán ya cooperó discretamente con la Casa Blanca en 2001 y 2002 para expulsar a los talibanes del Gobierno, una tímida colaboración que se rompió cuando el presidente George Bush incluyó al país en su 'Eje del Mal'.