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Alonso encuentra argumentos para quedarse en Renault

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El reencuentro con el triunfo del español Fernando Alonso en el Gran Premio de Singapur no sólo le reconcilió con el Mundial de Fórmula Uno, en el que llevaba más de un año alejado de la gloria, sino que además le aportó argumentos para seguir un año más en el equipo Renault.

Nada más acabar el primer gran premio nocturno de la historia del Mundial de Fórmula Uno, tanto Alonso como su jefe, el italiano Flavio Briatore, y el resto de responsables de la escudería alabaron el comportamiento del monoplaza R28 durante todo el fin de semana, a excepción de la sesión de clasificación del sábado, en la que una avería en la bomba de la gasolina relegó al piloto español a la decimoquinta plaza de la formación de salida.

El R28 fue siempre competitivo en un circuito exigente para los pilotos y no tanto para los motores. Aunque, eso sí, en Singapur las manos de los pilotos eran más importantes que otra cosa. Y a Alonso le sobran habilidades, como quedó claro en dos de las tres sesiones libres y, sobre todo, en la carrera de domingo.

"Fernando sabe los esfuerzos que estamos haciendo para ofrecerle un coche ganador", fueron las palabras de Briatore después del gran premio, con lo que quería dejar claro que en Singapur se puso la guinda a un trabajo de potenciación del monoplaza que comenzó a palparse hace al menos cuatro carreras.

Alonso, además, estuvo durante todo el fin de semana destacando las cualidades de su coche y el trabajo de todo su equipo. Ni siquiera la avería del sábado puso en duda su permanencia, aún no segura, en el equipo francés, ni la opción de marcharse a otro equipo.

"Siempre digo que mi primera opción es seguir en Renault. Para conocer la decisión final habrá que esperar muy probablemente al final de la temporada", señaló Alonso al poco de lograr su vigésima victoria en la Fórmula Uno.

Ni la avería del sábado, en el lado negativo (marcharse), ni su triunfo del domingo, en el positivo (quedarse), serán, según Alonso, los factores que le inviten a inclinar la balanza de uno u otro. Pero los triunfos puede ejercer un mayor peso para que el fiel elija un lugar u otro.

La carrera del domingo sirvió también para dejar claro que en este deporte siempre hay lugar para episodios insospechados. Comenzar la carrera desde el decimoquinto puesto de la parrilla puede ser una ruina para cualquier piloto, y Alonso tenía claro el sábado que su carrera estaba perdida.

Pero a veces surgen episodios que dan la vuelta a los órdenes establecidos y a las lógicas. En el caso de Fernando Alonso fue la providencial salida a la pista del coche de seguridad en el momento ideal, cuando pasó de estar desesperado a empezar a cobrar una posición aventajada.

Y fue casualmente su compañero de equipo, el brasileño Nelson Piquet, quien le brindó en bandeja esa oportunidad, aunque tuvo que ser por un accidente, del que salió ileso.

Pero ese factor no fue decisivo por sí mismo. Si no hay coche ni piloto, después es muy complicado imprimir un ritmo suficiente para hacer que esa situación se consolide. A Alonso le sobran argumentos de piloto y, apoyado por un coche competitivo, supo hacer valer la ventaja que le otorgó el coche de seguridad.

Ahora la duda de Alonso es saber si lo del domingo puede repetirse en las carreras que quedan hasta el final de la temporada, Japón, China y Brasil, o si se trata de una simple conjunción de factores restringidos a un trazado, el urbano se Singapur, especialmente adaptado a las características del R28.

El triunfo de Alonso redondeó, además, varias cifras: victoria número 20, podio número 50 y triunfo en la carrera número 800 del Mundial de Fórmula Uno.

Sergio Álvarez