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Antonio López propone dejar una huella del arte contemporáneo en el Pilar

EFE

El pintor Antonio López se propone dejar una huella de arte contemporáneo en la basílica del Pilar y para ello ha planteado un proyecto pictórico para una de las bóvedas del templo que represente el mundo terrenal y de los fieles en comunicación con la virgen y el mundo espiritual.

El artista, acompañado por el escultor Francisco López y el pintor aragonés Antonio Castillo Meler, además de representantes de la Fundación Arte y Gastronomía, se ha reunido hoy con el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, en quien ha encontrado ilusión y todo el apoyo posible para llevar a cabo el proyecto.

El argumento de su idea, según ha explicado a los medios de comunicación en una rueda de prensa, surgió hace dos años y se basa en la combinación de pintura y escultura, ya que la bóveda la pintaría con un rostro "gigantesco" de la virgen, acompañado, a nivel del suelo, por un grupo escultórico que representa a los fieles y al pueblo.

Una de las personas que conformarán ese grupo de fieles mirará hacia arriba, hacia el rostro de la virgen, y es ella la que pone en contacto, a través de la mirada, el mundo espiritual y el terrenal, ha detallado.

Antonio López, nacido en Tomelloso (Ciudad Real) en 1936, es el pintor español vivo más cotizado, y ha recibido, entre otros muchos reconocimientos, el Premio Velázquez de Artes Plásticas 2006 o el Príncipe de Asturias de las Artes 1985.

A sus 72 años, está muy ilusionado con este proyecto, que ha definido como un trabajo precioso y una experiencia extraordinaria, con la que pretende encontrar la armonía con el resto del templo y bajo ningún concepto "chirriar", aunque ha reconocido que en la actualidad "casi no hay espacio" para el arte religioso contemporáneo.

El siguiente paso para que Antonio López llegue a hacer realidad su proyecto, en el mismo lugar donde Francisco de Goya dejó un importante legado, es que sea aprobado por el Cabildo que gestiona de forma autónoma el templo, que se prevé se reúna que en los próximos días.

El lugar elegido por el artista es una bóveda situada entre el coro y el altar mayor, en la Vía Sacra, una situación lateral, casi escondida y que "queda muy íntimamente colocada en la basílica", porque se logra cierto misterio para que pueda ocurrir "ese milagro, esa comunicación de las personas de bronce, de las personas con lo espiritual".

Respecto a los plazos, quiere comenzar cuanto antes, con una duración de dos o tres años, aunque "podría durar menos", ha dicho con optimismo López, quien no ha querido decir si tomaría la decisión de venir a vivir a Zaragoza si su idea sale adelante.

No obstante, ha insistido en que tiene que ser "algo que corresponda a nosotros y a nuestra época", algo "de ahora", que "salga con naturalidad", porque "no se puede volver hacia atrás", y ha bromeado con que este reto es "un trastorno" para él cuando ya "tienes tu vida hecha y tus tareas marcadas".

Se trata de una intervención cuyo coste rondaría los dos millones de euros, que María Luisa Safont, gerente de la Fundación Arte y Gastronomía, que impulsa el proyecto, ha dicho que se llevaría adelante por suscripción popular, sería "algo para el pueblo que saldría del pueblo".

Para recaudar fondos, también se podría disponer de un espacio donde mostrar el proceso creativo del proyecto a los visitantes de la basílica, que aportaran, por ejemplo, un euro para contribuir a la finalización de la obra.

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