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La apertura de la fosa de Lorca revelará si hubo saña

La familia del poeta acatará la orden de Garzón y devolverá el cuerpo a Víznar

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El biógrafo de Federico García Lorca, el hispanista Ian Gibson, recibe un rumor diferente sobre el paradero de los restos del poeta casi cada vez que pisa Granada. El último chisme, hace unos meses, situaba la sepultura en la catedral de la ciudad.

Es la hipoteca por no haber resuelto nunca de manera arqueológica lo que ocurrió aquella madrugada del 19 de agosto de 1936. La familia García Lorca desatascó ayer el dilema. En caso de que el juez Baltasar Garzón ordene exhumar la fosa, lo acatarán según afirmaron en un comunicado.

'No vamos a poner trabas a un proceso judicial aunque quisiéramos que la fosa siga cómo está como testigo de los terribles sucesos del barranco de Víznar', aclaró Laura García Lorca de los Ríos, sobrina nieta del poeta y portavoz familiar en la Ser.

La recuperación de los restos aportará información vital para conocer como fueron las últimas horas del poeta, del maestro republicano Dióscoro Galindo y de los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, todos en la misma fosa. 'Se pueden percibir los traumatismos sufridos en los huesos, el número de balazos recibidos, si hubo tiro de gracia...', explica Miguel Botella, director del laboratoria de Antropología Física de la Universidad de Granada.

Gibson, que habló personalmente con Ramón Ruiz Alonso, el hombre que detuvo al poeta, está convencido de que el maltrato fue brutal. 'Lo machacaron, estoy seguro. ¿Quién va a creer que esos fachas homófobos lo mataran sin más? Se ensañaron', afirma. Francisco Vigueras, que ha estudiado las vidas de los que acompañan a Lorca, sintió ayer alivió. 'Han prejuzgado a los que han estado dispuestos a exhumar los restos. Son profesionales muy preparados. Antropólogos que colaboran incluso con el FBI. No son cuatro excursionistas con ganas de morbo', explicó.

'Aunque sus restos son patrimonio de la humanidad, la familia tiene derecho a decidir su destino', opina Francisco González, presidente de la asociación de la memoria histórica en Granada. 'En personajes que son patrimonio de la humanidad, la última palabra no es de la familia', añade Rafael Gil, alcalde de Alfacar, pueblo donde yace el poeta.