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Bielsa, el excéntrico entrenador que es un héroe en Chile

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El seleccionador de Chile, el argentino Marcelo Bielsa, cambió la mentalidad de los futbolistas chilenos, clasificó al país para el Mundial, se emocionó con las víctimas del seísmo que asoló al país y logró lo que antes parecía imposible: que la mayoría de los aficionados en Argentina pidiera su vuelta.

En poco más de dos años desde que asumió el puesto, un grupo de políticos pensó en darle la ciudadanía chilena, aparecieron imágenes con su cara como si fuera un santo y hasta fue propuesto como candidato para las elecciones presidenciales. Ahora, intentará cumplir el sueño de los aficionados: llevar a la selección lo más lejos posible en Sudáfrica.

Bielsa es un hombre que puede hablar durante horas en rueda de prensa y sorprender con declaraciones inesperadas, pero no da entrevistas individuales desde hace años. En Chile, parece haber encontrado la calma que nunca tuvo cuando dirigió la selección argentina entre 1998 y 2004.

"Los argentinos no sabemos de tolerancia y por eso no crecemos. En Chile aprendí de tolerancia y coherencia", dijo una vez al ser preguntado por su relación con el país en una respuesta poco frecuente, ya que es un hombre que se caracteriza por su hermetismo sobre cuestiones personales.

El entrenador de 54 años nació en la ciudad de Rosario, donde desarrolló su pasión por el fútbol y tuvo una carrera muy corta como jugador en el Newell's Old Boys de sus amores.

"Lo que llegó a hacer Bielsa de una manera muy profesional es traspasar una filosofía futbolística y que los jugadores lo entendieran. Cambiar la mentalidad", dijo Iván Zamorano, uno de los mayores ídolos de Chile. "Todos nos sentimos identificados con el estilo de Bielsa".

La cercanía de Bielsa con Chile es tanta que en marzo sorprendió a todos con una inusual aparición televisiva en un programa para recaudar fondos para los damnificados por el terremoto que había devastado parte del país el 27 de febrero. El entrenador se mostró muy conmovido al contar que visitó Constitución, una ciudad del sur del país que fue de las más afectadas.

"Todo lo que vi es demoledor, pero llegué aquí lleno de esperanza porque la gente con la que hablé tiene un dolor latente inmenso (...) pero a su vez ya están reconstruyéndose", declaró, antes de agradecer la oportunidad de participar en los esfuerzos por recolectar fondos para la reconstrucción.

El entrenador se ganó el respaldo y respeto sin restricciones de los chilenos tras llevar a la "Roja" a un Mundial después de 12 años y terminar la eliminatoria segundo, sólo detrás de Brasil, en una actuación sin precedentes.

RECONOCIMIENTO ARGENTINO

La gran campaña al frente de Chile hizo algo que en el pasado hubiera parecido increíble: que el público argentino, que lo defenestró tras la eliminación en la primera ronda del Mundial 2002, pidiera su vuelta al país.

"Hay cosas que no pueden retribuirse, son demasiado importantes para el que las recibe, que no imagina el modo de estar a la altura de lo que se le ofrece", dijo Bielsa tras la ceremonia en que se puso su nombre al estadio de Newell's.

Bielsa jugó de defensa en Newell's entre 1976 y 1978, en una carrera que se vio interrumpida por problemas físicos. En ese club comenzó también como técnico, entre 1990 y 1992. En ese periodo ganó el torneo 1990-1991 y luego el Clausura 1992. Además llegó a la final de la Copa Libertadores de América en 1992, donde cayó ante el Sao Paulo de Brasil.

donde consiguió dos títulos locales - y al Espanyol, donde estuvo pocos meses antes de comenzar su tarea en la selección argentina.

Allí llevó al equipo a una cómoda clasificación al Mundial de 2002 con brillantes actuaciones que llevaron a que Argentina fuera considerada una gran candidata para levantar la Copa. Pero una derrota ante Inglaterra y un empate con Suecia dejó a los de Bielsa fuera del torneo en la primera ronda, en la eliminación más humillante para Argentina en la historia de los Mundiales.

"Yo creía que Argentina iba a ser campeón del mundo", dijo hace unas semanas en la prensa chilena, en una de las escasas veces que se ha referido a su trabajo con la "albiceleste".

Pese al mal resultado, estuvo un segundo período, en el que ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Tras una victoria sobre Perú que dejó a la selección clasificada al Mundial 2006, el seleccionador dejó el cargo.

en los que pasó la mayor parte del tiempo leyendo en su finca en Rosario -, hasta que aceptó el cargo en Chile, donde plasmó una revolución en un alicaído fútbol que la necesitaba desesperadamente.

Tras algunas críticas y dudas por la actuación de Argentina en el Mundial 2002 y el abultado sueldo de su cuerpo técnico, Bielsa comenzó a obtener buenos resultados que lo elevaron a la categoría de ídolo en Chile. En 2009, fue elegido como el mejor entrenador de Chile y de América.

Pese al cariño cosechado, Bielsa sabe que esa situación puede cambiar y que no podrá hacer nada por impedirlo.

"Los seres humanos necesitan saber que hay alguien, cuántos más sean, que te quieren sin condiciones, pase lo que pase. Por eso el futbolista es tan desconfiado, porque lo quieren y lo dejan de querer semanalmente (...) Sólo queremos al que gana y queremos al que gana siempre", explicó una vez.