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Bruselas plantea dar seis meses a la banca para que se refuerce

Las grandes entidades alemanas critican las nuevas exigencias

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La recapitalización de la banca no será una operación quirúrgica destinada a extirpar el tumor en forma de deuda griega para salvar cuanto antes al paciente. Las grandes entidades, que durante años se hicieron con títulos emitidos por Atenas, tendrán que sufrir por sus inversiones entre tres y seis meses mientras buscan la cada vez más escasa financiación privada. Así se desprende de los planes de la Comisión Europea, partidaria como la canciller Angela Merkel de no ofrecer sin más un cheque en blanco, sino de abrir un plazo para las recapitalizaciones que dé a los bancos más grandes la posibilidad de arreglar por su cuenta sus problemas.

Fuentes comunitarias confirmaron ayer que las nuevas pruebas de resistencia a la banca fijarán el aprobado en el 9% de activos de gran calidad, aunque algunas fuentes todavía apuntan a un 10%. Se tratará así del doble de lo exigido en los últimos test de estrés, publicados en julio y que ahora se están actualizando. Una vez conocidos los nuevos resultados, la cumbre de jefes de Gobierno que se celebrará el próximo día 23 dará un plazo 'de entre tres y seis meses' antes de proceder a una recapitalización pública, según las mismas fuentes. La inyección de dinero de los estados se realizará, preferentemente, a través de las reservas de cada país, aunque el fondo de rescate podría hacerse cargo de las operaciones en caso de grave riesgo para la estabilidad de las finanzas públicas.

Aunque Bruselas advierte de que las nuevas exigencias sólo se aplicarán de manera temporal, una gran parte de la banca europea y española prevé suspender el examen. Ante esa posibilidad, banqueros como Joseph Ackerman, patrón del Deutsche Bank y jefe de la patronal internacional del sector, advirtió de que las nuevas exigencias son excesivas y anunció que 'los estados tendrían finalmente que aumentar su financiación' de las entidades privadas. Además, en una carta firmada por Ackerman y otros cuatro grandes bancos alemanes, se asegura que 'a los mercados financieros no les interesa que se fabriquen debilidades imaginarias endureciendo artificialmente los requisitos de capital'.

Para Ackerman, la banca europea va a tener que hacer frente a pérdidas adicionales porque Grecia no devolverá lo adeudado. Para los bancos alemanes y franceses es ya una obviedad que la reestructuración de la deuda griega superará el 21% comprometido en la última cumbre de jefes de Gobierno. Para la Asociación Española de la Banca, 'la nacionalización indiscriminada de los bancos no soluciona nada', sino que 'puede entorpecer la reestructuración necesaria del sistema', según un portavoz. Para la patronal de los bancos españoles, corresponde a 'las autoridades' de la zona del euro despejar 'la incertidumbre' que se cierne sobre la banca por la crisis griega.

El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, visitó ayer Bruselas para reunirse con los presidentes del Consejo y del Eurogrupo, Hermanvan Rompuy y Jean-ClaudeJuncker. En una comparecencia ante los medios, Papandreu aseguró ser 'optimista' sobre los resultados de la próxima cumbre, que según él será 'crucial' para Grecia. Juncker, por su parte, también se mostró 'optimista' y descartó una quiebra de la economía helena.