Público
Público

"La causa española de Guantánamo influye en EEUU"

Wolfgand Kaleck, líder del Centro Europeo pro Derechos Humanos, busca justicia frente a los abusos en la "guerra contra el terror".

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Wolfgang Kaleck, de 48 años, dirige en Berlín el European Center for Constitutional and Human Rights, una de las entidades más activas en el intento de que los responsables de los desmanes de la 'guerra contra el terror' rindan cuentas ante la justicia, y referente en Europa del Center for Constitutional Rights, de Washington. Kaleck impulsó la primera iniciativa para llevar ante la justicia a Donald Rumsfeld y los arquitectos que construyeron el andamiaje legal que justificó la tortura, pero sus querellas, presentadas en 2004 y 2006 en Alemania, y en 2007 en Francia, fueron archivadas. Ahora tiene sus esperanzas puestas en la causa que instruye Baltasar Garzón, ya sea por ella misma o por los efectos que en su opinión tiene en EEUU. Ha visitado Madrid con motivo de los cursos de El Escorial y se ha entrevistado con los abogados de la causa de Guantánamo en España.

El director de la CIA acaba de desmantelar un programa creado supuestamente por Cheney de espaldas al Congreso y que daba licencia para matar. ¿Las nuevas revelaciones acercan la rendición de cuentas?

Lo que está sucediendo en EEUU es muy positivo. Muy pocos países revelan este tipo de informaciones tan poco tiempo después de que los responsables hayan abandonado el Gobierno. Es la primera vez que sucede algo parecido y hay que subrayar su importancia. Ahora bien, no es suficiente. Hay que presionar para que se investigue de verdad.

¿Ve posible que se cree una Comisión de la Verdad?

La idea como tal no me convence. Las comisiones de la verdad sirven cuando hay partes enfrentadas en una misma sociedad. Pero no es el caso: aquí tenemos a las víctimas fuera, sobre todo en países árabes, y a los responsables en EEUU. Es otro escenario. En cualquier caso, sería positivo si fuera un comienzo. Si es para cerrar el caso, pues no.

¿No tiene esperanzas en el fiscal general, Eric Holder?

No se trata de tener esperanzas, sino de que se cumpla un mandato. Ahora mismo, da la impresión de que sólo se concentrará en lo sucedido antes de que se redactaran los famosos memorandos [que redefinían el concepto de tortura]. Eso no valdría, pero aún no podemos prejuzgar.

En España hay dos querellas presentadas contra los arquitectos de la 'guerra contra el terrorismo'. ¿Son necesarias, con estos movimientos en EEUU?

Como en muchas otras causas, el fin es que los acusados se enfrenten a un juicio en el país donde se cometieron los hechos. Pero si esto no sucede, podemos hacerlo en Europa. En la causa [española], es muy importante tener la perspectiva simultánea de lo que pasa aquí y lo que pasa allí. Hay muchos factores operando, pero he observado que la causa ha tenido una gran repercusión en EEUU.

¿En qué sentido?

De repente, se ha abierto una amenaza permanente de juicio en Europa, que en EEUU se puede ver como un insulto. Tienen miedo ante algo que no pueden controlar. EEUU puede usar toda su influencia económica, militar y diplomática, pero resulta que hay jueces independientes, imposibles de controlar. Esto ha sido un factor muy importante para los movimientos de derechos civiles, que pueden presionar a favor de la investigación con el argumento de que otros lo harán si EEUU no se atreve. Sin duda influye y desempeña un papel.

¿También cree que ha influido al Gobierno?

Sí, sí. Saben que es mejor hacer algo allí, bajo su control.

Los partidos mayoritarios en España se han puesto de acuerdo para restringir la jurisdicción universal. ¿Cree que la causa tiene aún alguna posibilidad?

Creo que estos cambios no le afectan porque es difícil que se apliquen de forma retroactiva. Pero también porque en la causa existe una vinculación clarísima con España, en la medida en que ciudadanos españoles estuvieron en Guantánamo. Por tanto, tiene recorrido con independencia de estas reformas.

¿Qué opina de los cambios legales, pendientes ya sólo del Senado, para limitar el uso de la jurisdicción universal en España?

España es un modelo para toda Europa, sin duda. Estas causas son una amenaza para los poderosos de muchos lugares del mundo y sabíamos que habría pasos atrás. Pero la lucha es global y existen otros mecanismos para intentar avanzar hacia una justicia universal. Juristas de todo el mundo han tomado como modelo la causa de Pinochet, que ha servido y servirá de inspiración a jueces de todo el mundo.

Ninguna de las causas que usted ha promovido contra Rumsfeld y sus abogados, en Alemania y en Francia, ha sido ni siquiera admitida a trámite. ¿Por qué?

El mayor problema que nos hemos encontrado es que, a diferencia de España, no hay jueces de instrucción independientes, sino que se depende por completo del fiscal general, que está bajo control político y que puede ordenar si se abre una causa o no.

¿Siente que la causa española es en cierta forma una continuación de las suyas?

En 2004 todo el mundo decía que lo que intentábamos era una locura. La historia es abierta y no se sabe cómo acaba. Lo importante es iniciar el proceso. No sabíamos si los hechos se juzgarían en Alemania, en Francia, en España o en EEUU, pero para lograrlo había que ponerse a ello. No estamos en tiempos de lamentos, sino de jueces con coraje.